junio 13, 2005

Amor aparente y amor escencial


El fenómeno que constituye el amor siempre ha suscitado varios y divergentes puntos de vista cada vez que se le trata, hasta el punto de afirmar que hay un concepto individual, subjetivo de amor, no se si esto sea correcto pero me gustaría dar una explicación de mi punto de vista de acerca del tema.

Pues bien, yo creo que hay dos tipos diferentes de amor, uno aparente y otro esencial. El aparente es el que todos vivimos como amor, el que soñamos en la vida diaria, en las películas, en las novelas en nuestro acostumbrado consumismo idílico, el amor cotidiano. Este se divide a su vez en dos formas sustánciales, el compromiso mercantil y la indiferencia.

El compromiso mercantil se manifiesta en relaciones codependientes y sus señales claras son los celos enfermizos, el sentimiento de propiedad y la identificación del ser amado con el ego propio es decir la no diferenciación.

La indiferencia por su parte, se refiere a una falta de compromiso en las relaciones, relaciones puramente carnales, sensuales en la que la lujuria es un importante motor, aquí no hay sentimientos aparentemente y una falta de sentido mengua estas formas de relacionarse.

Sin embargo ambos tipos de amor aparente se basan en la presencia del apego, el apego hacia algo que no es pero que parece, el apego a las apariencias. Sobre la naturaleza del apego se ha hablado también mucho y por lo regular se ha llegado a la conclusión de su peligrosidad en la relaciones humanas. El apego surge de la falta de seguridad de los seres humanos, es una forma incorrecta de asirse a una construcción mental propia en busca de una seguridad duradera, pero siempre resulta falsa con el tiempo. La religión Budista tiene como uno de sus objetivos librar al hombre del apego, que lo hace pobre, que lo hace infeliz y lo hace presa fácil del engaño a si mismo y otras pasiones banales.

Por otro lado el amor esencial es un amor desinteresado, un amor universal, tácito e inagotable, un amor como algo ideal, casi imposible, pero solo porque el paradigma bajo el que vivimos instruye a la posesión y el amor esencial es libre. Este amor es difícil de imaginar para quienes vivimos dentro de este esquema de vida que es formado por la sociedad, pareciera como una idea inalcanzable como las que proponía Platón, una utopía.

El hecho es que este amor es difícil porque exige terminar con ese apego y dejarse caer al abismo. El apego sobre todo del Yo es la esencia de la fragmentación del ser.

Entonces hay que volver a analizar ese fenómeno de apego del cual somos victimas. ¿Por qué surge este apego? Por una necesidad implícita en cada ser, por un miedo que a todos nos incumbe, surge porque nos creemos solos, porque es una forma de afrontar dicha soledad y es un paliativo también para olvidarla. El hombre nace solo, crece solo, es solo, por eso no es extraño que busque como solucionarlo. Pero esto es solo apariencia, porque el hombre es parte del universo y el universo es parte del hombre, hay una relación intrínseca entre todo lo que constituye el cosmos, hay una unidad implícita en cada partícula, en cada elemento, en cada ser. Por lo tanto la idea de la soledad es solo una apariencia.

Sin embargo nos sentimos solos, eso es lo cierto, ¿Cómo remediarlo de una forma que no sea el apego? El conocimiento es parte fundamental en esta tarea, el conocimiento de si mismo, del Yo, el saber esa relación de todo con todo, tiene por principio el saber propio, cuando alguien sabe que no esta solo entonces no tiene necesidad de apego, porque la seguridad se encuentra en el continuo movimiento de las cosas.

El apego es, como se dijo, una forma incorrecta de afrontar la soledad, porque no obliga al sujeto a conocerse solo a evadirse a través de relaciones de tipo mercantil o basada en la indiferencia, y esta evasión aumenta el sentimiento de soledad y asi se forma un círculo vicioso del que es difícil apartarse.

Cuando comprendamos que no estamos solos, que no solo somos individuos sino parte de un todo, entonces podremos amar de forma especial, de forma verdadera, pero esto solo podrá llevarse a cabo bajo un nuevo paradigma, bajo una organización social diferente, así que el amor se suma a todos esos fenómenos que no habremos de solucionar mientras no nos conozcamos plenamente con el fin de reformarnos, ya que cabe mencionar que el conocerse a si mismo, el entender el propio yo, tiene como fin el desapego de ese Yo, el conocimiento del origen le resta importancia al origen, entonces se esta listo para un rapatriamiento, para una inmersión en el todo del que somos parte y que es la esencia del amor verdadero.

4 comentarios:

  1. Esto ya lo había leído exactamente en tres blogs. Es bueno refrescar la memoria.

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  2. Au, pues no seas malo, dime en que blogs, para checarlos porque hasta ahora pensaba que este ensayo era propio, jeje, esto de la mente colectiva cobra un nuevo sentido.

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  3. este post me recuerda un poco a los estudios de Raúl Gutierrez Sáenz, los del amor Simbiótico (vivencia de atracción)y amor interesado(uso ordinario y normal del verbo querer). Pero más que nada, si hay una forma de definir el sentimiento, qué mejro que empezando que el apego es la manera incorrecta de querer. El apego solo provoca dependencia, la dependencia costumbre y....en fin, un circulo vicioso más.

    Buen post, yo no lo había visto jojo

    Saludos!

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  4. No he leido a Sáenz, pero voy a buscar informacion de el, la idea que me comentas es muy similar a lo que propongo. Y tienes razon Elza, ese apego como nos hace daño, porque ni es una vinculacion real ni tampoco falta de vinculo, es como un monstruo amorfo que devora lo que le rodea, en fin.

    Saludos y nos leemos.

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