agosto 24, 2005

La materia nos mira


Pensar en la realidad es un tema que siempre desemboca en la maravilla, ya que nos hace caminar por veredas que nunca imaginamos existentes en un mundo racional y sobreentendido. Justamente pensaba en que tanto de nuestro mundo conocemos o podremos conocer. Veo el rastro de los objetos que llegan hasta mi y pienso en toda la bastedad de impulsos que surgen de ellos, y que de toda esa inmensidad de impulsos yo solo soy capaz de percibir una mínima parte, como si estuviera ante un gran sol y solo pudiera ver lo equivalente a un pequeño rayo de luz.

Sin embargo el pensar en el mundo de afuera es ya de por si una insensatez, yo no puedo saber si hay algo afuera de mi, no me es posible asegurar que algo además de mi existe, porque lo único que puedo pensar y experimentar esta en mi proceso de cognición, que de por si solo es posible en mi, no en lo de afuera. Yo no puedo saber si lo otro es así, como se presenta, porque en realidad solo lo percibo y esa percepción funciona como un filtro por el cual el mundo es más interpretación que reflejo. Yo soy mi campo de acción diría Camus.

Como Nagel hace notar, esta conclusión deja dos alternativas, o el mundo mental es tan pequeño que solo me abarca a mi o el mundo mental (que experimenta) es tan vasto que incluye a todo lo que me rodea. Los antiguos Jonios creían en un principio que llamaban Hilozoísmo, que era la noción de que todo en el universo, incluyendo a los minerales, tiene algún rastro de vida psíquica. Esta noción se amplia en el panpsiquismo. Esto me parece muy interesante, en realidad no puedo negar algún tipo de experiencia a los animales, ni a las plantas, pero esto también se extiende a lo que consideramos comúnmente como sistemas muertos. Así como no puedo tampoco decir que algo más allá de mi es pensante.

Recuerdo también un poema que leí hace tiempo, a continuación lo transcribo:

Desde el primer día
las cosas nos están mirando

nacimos con la ceguera
entre los parpados
los ojos de cada objeto
nos miran con su piedad material

ah si las cosas
nos dejaran mirarlas

El poema se llama “La materia nos mira” y el autor es Tomas Castro. La materia nos mira es un hecho que en nuestra época casi nadie se atreve a pensar de forma seria, pero si se piensa con detenimiento tiene tanta validez como decir que nosotros miramos a las cosas. Esa división artificial entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el que ve y el que se deja mirar, es tal vez correcta pero no del lado que nos gustaría pensar.

Tal vez los Idealista tengan razón cuando proponen que el mundo es pensamiento, pero tal vez se equivocan al dar primacía en este proceso a los sujetos comunes, es decir a los seres humanos.

Varios constructivistas están de acuerdo en pensar que la realidad es una estructura inventada, un proceso de ideación, pero ¿Cómo pensar que esa ideación podría no ser de ningún ser humano? ¿Cómo pensar que las cosas, esas siempre inertes, podrían ser las que piensan en realidad al mundo?

Pensar que si la realidad es ilusión es solo ilusión humana es demasiado pretensioso, tal vez, para no dar primacía al objeto, el mundo sea una invención consensuada, al fin sujeto y objeto son lo mismo y entonces el pensamiento se acerca a la dualidad de la que hablara Baudrillard, nosotros no podemos pensar el mundo porque en algún lugar el mundo nos piensa a nosotros.

La tiranía del sujeto ha estado presente durante mucho tiempo, pero ahora nos parece que el objeto se despierta y nos mira con su piedad material, nos parece que el objeto ha estado jugando durante mucho tiempo y ahora que lo creíamos dominado se convierte poco a poco en el verdadero cazador, en el gran depredador. Temblemos pues ante la realidad que siempre fue, aunque no lo supiéramos, nuestra sustancia creadora.

2 comentarios:

  1. Impresiona su mundo y su cabeza.
    Apenas dos días volví de casa de mamá. Fui con mi pareja.
    La tortilla que hizo, sus lágrimas al despedirnos, el café, su olor, mamá y café en un todo.
    Bajamos por la escalera, el día del retorno, a desayunar en un bar, justo enfrente. Mil colores en el bar. Diez idiomas. Me gusto. Prensa, maleta y a tomar el bus, hasta la estación de tren. Cuatro horas después llamé a mamá. Todo bien.
    Contenta tras el llanto. Contenta por la visita.
    Los filósofos, en general, son malos. No entienden la vida. A usted le sugiero que la viva y siga escribiendo tan bien como lo hace. Eso es inmortalidad.
    Saludos desde Madrid.

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  2. Le agradezco el comentario y sobre todo el consejo. Es cierto, uno a veces se enfrasca en estudiar el mundo y deja de reconocerlo como propio, uno lee la vida y deja de vivirla. No soy filosofo, pero tengo aspiraciones filosoficas y coincido en que uno debe sumergirse en el el problema (la vida) para poder hablar de ello correctamente. Tambien me recuerda esa onceava tesis sobre Feurebach "Los filosofos no han hecho mas que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo". El buen Marx siempre tan oportuno.

    Saludos

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