noviembre 21, 2005

Ante el fin de las instituciones (Tercera parte)


Posted by Picasa

En la novela “El Proceso” de Franz Kafka, el protagonista llamado simplemente Joseph K. es un hombre solitario, abrupto, sumamente orgulloso, y sin padre. La novela muestra una alegoría de lo que Kafka hace notar en su “Carta al padre”, la desconfianza, el recelo hacia las figuras de autoridad. La institución que supone la ley, abate todo su misterioso poder sobre el desprevenido K. y este acaba muerto puesto que la absurdidad, que le parece (y que a todos nos parece), es algo con lo que nadie le enseño a enfrentarse. La única figura paterna de K. es su tío, que aparece retratado de forma patética, como es retratada toda institución que esta cerca del individuo actual.

Robert Bly menciona que:

Cuando el trabajo administrativo y la revolución informática comenzaron a dominar, el nexo padre-hijo se desintegro. Si el padre habita la casa sólo por una o dos horas en la noche, la escala de valores femeninos, maravillosos como es, será la única escala en casa. Se podría decir que un padre pierde a su hijo cinco minutos después de haber nacido.

El joven que crece sin padre, tiende a demonizarlo. Esta es una reacción natural del ser humano ante lo desconocido. Cualquier nueva situación pone en riesgo la cotidianidad del aparato psíquico, cualquier cambio tiende al desequilibrio de este, y lo que busca el mismo es la seguridad. Consecuencias de nuestra pobre gama de instintos.

Entonces un padre que no esta, resulta muy sospechoso. Si el niño no conoce a su padre o lo ve muy poco, la vacuidad creada por esta ausencia será llenada por muchos demonios que provocaran un rencor profundo en contra de la figura paterna.

Cuando la suspicacia es tan extrema, cuando el vínculo es tan débil, los jóvenes tienden a destruir lo creado por el padre, porque es malo, porque fue creado por ese ser malvado que supone la ausencia con la que crecieron. “Cuando un hijo actúa a través del miedo a lo demoníaco se transforma en un ser chato, banal, aislado, seco” hace notar Bly, porque la psique se aferra a esas tempranas percepciones que llegan a constituir un terreno sedimentoso, pero conocido.

¿Qué tiene que ver este fenómeno, de la ausencia del padre, con la sociedad y sus instituciones? Tiene que ver todo. Como diría Borges el orden inferior es un espejo del orden superior. Este temor, odio y desconfianza que inspira la figura paterna en las jóvenes generaciones es el resultado de la transición simbólica que hay entre instituciones sociales y padre, ambos cumplen el mismo papel, ambos son derivados de la misma función.

Si los jóvenes sospechan oscuridad en la figura del padre, es porque la figura falica por excelencia ha obrado de manera destructiva, y si por mucho tiempo se había sostenido en la esperanza y en la condenación del antiguo régimen, ahora la nostalgia del pasado, la nostalgia de lo materno derrumba fácilmente todo el aparato formado para unir al hombre en sociedad.

Volvamos a la hipótesis Freudiana de que a favor de la razón se ha sacrificado la fuerza instintiva por una identidad personal y por un estatuto social. Se parece mucho al ideal de Nietzsche cuando habla sobre lo dionisiaco. El retorno de Dionisos significa que “A pesar del terror y de la piedad, gustamos de la dicha de vivir, no como individuos sino como participantes en la sustancia viva y única que nos engloba a todos en su voluptuosidad, de la cual nace la vida”. Para Nietzsche la única forma de elevarse sobre los valores mundanos, la única forma de terminar con nuestra culpa por haber matado a Dios es detener la preponderancia de Apolo, su ascetismo y sustituirlo por la reinvención de Dionisos que supondría liberar al hombre de sus barreras.

Pero si el hombre queda libre, ¿Qué atrocidades cometería? Por otro lado el hombre nunca ha estado libre, siempre ha estado rodeado de instituciones. Las culturas crean aparatos imaginarios en donde depositan el poder humano y con esto confieren a la sociedad un equilibrio, precario, que permite la subsistencia del ser humano.

El problema es que estamos en una etapa en donde lo social tiembla ante la deserción de las masas. Y aun cabe otra posibilidad, dice Lipovetsky que esta apatía podría ser “su realización extrema [del sistema] como si el capitalismo hubiera de hacer indiferentes a los hombres como lo hizo con las cosas”. No una forma de desocializacion, sino una nueva socialización soft que implica la mínima participación del individuo en las cuestiones institucionales.

De nuevo la maligna institución hace su aparición, siempre dominante, siempre despiadada, pero puesto que lo que dice Lipovestky es una hipótesis solamente, creo que hay que tomar los hechos tal como la cotidianidad nos lo propone y suponer que asistimos mas al ocaso de las instituciones, de los social, que a su apoteosis.

Muestra de ello son los frecuentes enfrentamientos culturales, las guerras religiosas, el terrorismo. El ataque del 11 de Septiembre sorprendió a todo el mundo pero conmovió a muy pocos, y es que no solo fue una afrenta al poder hegemónico de una potencia como lo es Estados Unidos, sino que también simbolizo el principio de la intromisión de los jóvenes al poder del padre inclemente. Lo que algunos llamaron las invasiones bárbaras, son el ataque contra el estado por excelencia (que también es un símbolo del padre) y la reivindicación del poder de los hijos, es decir, todas las naciones marginales. De nuevo la horda esta a punto de cometer el tan ansiado parricidio, de nuevo presenciamos el nacimiento de la civilización. De nuevo Edipo es el destino.

2 comentarios:

  1. Hablas de los enfrentamientos culturales, guerras religiosas y terrorismo como si fueran algo nuevo.

    La humanidad siempre esta pasando por este tipo de conflictos, lo has estado bajo todos los medios de produccion y lo seguira estando.

    Creo que culpar al capitalismo de la situacion es algo erroneo. La culpa la tenemos los humanos por nuestra propia condicion. Aclaro que no apoyo al capitalismo de ninguna forma.

    Saludos.

    - G.G.
    www.zerstorung.com

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  2. De acuerdo, tambien pienso que esto no es nuevo, pero tambien creo que estos fenomenos sociales se agravan en situaciones criticas, es decir, en momentos de transformacion social. Veo a estos tiempos como una muestra de que existen ciclos uniformes en la vida de las civilizaciones, de lo cuales su colapso es solo una parte mas. El capitalismo no me parece que sea culpable, mas bien creo que es solo una herramienta de la sociedad (como sistema) para llevarse a si misma a la consecucion ultima, a su apoptosis.

    Saludos.

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