noviembre 24, 2005

Ante el fin de las instituciones (Cuarta y última parte)


Posted by Picasa

A esta vindicación del ocaso institucional, queda un punto de importancia presente en nuestra era informática: el desgaste del aparato político, su ridiculización hasta el cansancio, la videopolitica.

Giovanni Sartori acuña este termino (videopolitica) para designar “uno de los múltiples aspectos del poder del video: su incidencia en los procesos políticos, y con ello una radical transformación de cómo “ser políticos” y de cómo “gestionar la política.”

Con esto Sartori hace referencia al poder que tiene la imagen como creadora de “verdades”, la imagen no pregunta, responde, no intuye, demuestra y por lo tanto el papel que juega en la formación de opinión resulta catastrófico. De acuerdo a esta idea la televisión es un medio enajénante no por su contenido sino por su forma que invierte los patrones cognitivos y los deteriora.

Sartori supone que las personas ante la violencia de la imagen, resultan fácilmente propensas al convencimiento mordaz. Así que el estado pide participación ciudadana a una ciudadanía que esta en una fase pocos niveles sobre lo vegetativo, que ignora la situación que le envuelve, que creerá cualquier cosa que se le diga por la televisión.

La videopolitica cunde los espacios informativos, debates televisados que utilizan falacias increíblemente ingenuas, procesos legales que se resuelven en las pantallas, los “chismes” de las figuras públicas, la sátira de los funcionarios. Toda esa mofa se lleva a cabo con un propósito claro, desinformar al ciudadano, lo que menos importa es su participación conciente, con su participación “como sea” basta.

Cuando lo político se vuelve un espectáculo, entonces resulta bastante risible que se pida confianza en las instituciones. No hay que sorprenderse entonces de los altos índices de abstencionismo en las casillas, de cualquier manera tal vez haya un abstencionismo funcional aun mayor en los que asisten a elecciones.

Ante esas condiciones el demos se debilita enormemente. Dice Sartori “Democracia quiere decir, literalmente, “poder del pueblo”, es decir, mando y soberanía del pueblo, pero cuando ese pueblo es manipulado por las instituciones entonces sin duda hay un problema. Vivimos en la era de la información, sin embargo información no es lo mismo que conocimiento. Información es solo un conjunto de datos teóricos que enriquecen el recipiente memorístico, en cambio conocimiento es la utilización práctica y competente de esa información, su acomodamiento coherente de modo que se vuelva útil.

Lamentablemente la acción técnica de la información es lo único que cuenta para nuestra cultura y eso, inevitablemente, hunde a las masas en el anonimato y en la desidia cognitiva, convirtiéndose no en masas participativas o en actores de su historia como querría Alain Touraine, sino que se convierten en una forma social ignara, con el peso de la saturante comunicación a cuestas, teniendo cada día mas información y conociendo cada vez menos el contexto en el que se encuentran.

Ante esta barbarie del sentido ¿Cómo alguien puede tener confianza en las instituciones? ¿Cómo las nuevas generaciones pueden tener tolerancia ante tanta ineptitud, ante tanta violencia?

Una objeción a las ideas antes mencionadas podría ser la diferencia entre las culturas de las que hablan estos autores aquí manejados y la cultura mexicana, que es de por si nuestro contexto. Podríamos decir que no se viven los mismos acontecimientos y que la evolución del primer y del tercer mundo es diferente.

El tercer mundo aun no ve todo lo que la modernidad puede ofrecerle, para mal o para bien, pero no hay que olvidar afirmaciones como las de Vattimo cuando propone “el termino postmodernismo sigue teniendo un sentido [y] este sentido esta ligado al hecho de que la sociedad en que vivimos es una sociedad de la comunicación generalizada, la sociedad de los medios de comunicación” Vivimos en un sociedad global, en una aldea global decía McLuhan, no podemos creer aun que nuestra pequeña nación es un islote en medio de un mundo que se transforma a la par, quizás no de manera equitativa, eso es patente, pero si hay una constante y es el movimiento globalizador, el demonio de la economía y de la aculturación como colonización. Nuestros medios son los de un país en vísperas de la modernidad, pero nuestros valores giran en torno de la posmodernidad, cuando el mundo caiga, caeremos junto con el, cuando las instituciones se quebranten también nuestras instituciones colapsaran.

Sin duda alguna estamos en la situación de los postsocial, las instituciones se desmoronan por causa del poder corruptor que no pudieron dominar y la credibilidad de ellas, por parte de las nuevas generaciones, es casi nula. Durante mucho tiempo controlaron el poder y reprimieron al individuo, con un fin social claro, pero ahora el individuo oscila entre la sucesión de lo mismo y entre la necesidad de transformación, y en este ultimo punto el impedimento mas grande resulta ser la cultura basada en estas instituciones ya decimonónicas. Los aparatos de justicia, de política, de economía, incluso la instituciones básicas como la religión y la familia caen ante el peso de las deformaciones históricas de lo que se ha llamado posmodernidad, aquí y en cada parte del mundo, puesto que los ítems de las culturas son equiparadas por el espíritu de la democracia y la globalización.

Las instituciones mueren, por lo menos como las conocemos, pero es importante que sean destruidas, porque la transición es inevitable y el dolo viene de la resistencia al cambio de los organismos sociales. La modernidad llega a su ocaso y surge una nueva era en donde la humanidad probara suerte, no será un tiempo diferente, sino sucesión de lo acaecido, con nuevos agentes socializadores, nuevas leyes de coerción, y nadie llorara las viejas formas, porque ya nadie les confiere importancia.

La confianza de los jóvenes, las nuevas generaciones, en las instituciones es mínima. Y es que la relación individuo e instituciones siempre será áspera, por todas las implicaciones que la socialización significa para el sujeto. La horda nunca aceptara al padre de buena manera.

Sin ningún titubeo podemos decir que en esta etapa histórica las instituciones mueren de forma trágica, su despojos yertos se encuentran en cada esquina del territorio social, y sucumben porque ese es su destino.

Ahora, si algo tiene que morir debe alegrarnos que así sea, y si las instituciones caen entonces es deber nuestro mantenerlas en el sitio a donde pertenecen, han cumplido con su función, bien o mal, y nos han dado la oportunidad de una nueva reorganización de lo cultural, debemos aprender de sus errores y después dejarlas a su suerte, a su agonía final, porque al fin y al cabo nada es tan aberrante como la convivencia entre los vivos y los muertos.

2 comentarios:

  1. La tercera parte fue la que más me encantó, y más por que comenzaste con la parte de "el proceso" de Kafka (que por cierto, tiene película, yo no sabía).
    Con respecto a la juventud, no sé, yo creo que es normal. En 1960 se creía que "el fin" [como algo que acaba, no como objetivo) estaba cerca y mira, estamos en el 2005 (casi 2006) y nada ha pasado. Es cuestión de enfoques. Sin embargo, si pones atención, los primeros que ven algo fatal en el futuro son los jóvenes, por que, tal vez, ya saben que tan podrido está el asunto, y no es para menos. La angustia de la existencia ya no está, Heidegger se revuelca en su tumba.

    Muy buen escrito y buena idea eso de dividirlo en partes. Por cierto, con eso de "Edipo es el destino" te refieres a que el destino es tragedia o que pasará algo similar (de la muerte del protagonista por su destino)?

    En fin, ya dije, buen escrito.

    Saludos!

    Saludos

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  2. Que bueno que te gusto, yo vi una pelicula del Proceso de un director llamado David Jones, la verdad es que era algo lenta y aburrida, luego lei la novela y me encanto, pero se que hay otra pelicula (sobre el Proceso) que fue dirigida por Orson Wells, espero conseguirla luego, dicen que es una obra de arte.

    Tienes razon, el fin es algo a lo que cada generacion cree asistir, yo tambien me pregunto si mis previsiones no seran solo parte de un cliche apocaliptico, no se, pero veo signos, y veo un desarrollo que hasta donde se tiene que culminar, mas o menos ese es mi trabajo de tesis, una genealogia de la sociedad occidental.

    Edipo es el destino (excelente tu observación), me refiero, con esto, a que hay una especie de destino tragico en las acciones del hombre, como individuo y como sociedad, el hombre no puede cambiar su destino porque este abarca todas las posibilidades de accion. Pero tambien me refiero a que el mito de Edipo tiene mucha relevancia como realidad psicologica, fuera de los criticos de Freud, pienso que el complejo de Edipo no solo es cierto, sino que es necesario para la consecuciion del hombre en la totalidad de la que es parte.

    Edipo representa al hombre, las instituciones al padre (tambien podria ser Dios), y la madre es el componente espiritual que tanto nos hace falta (tambien podria ser la naturaleza), el incesto simboliza una union entre el hombre y lo divino, y la muerte del padre la superacion (ciclica) de los poderes sociales y su renovación.

    Asi que la historia de Edipo, me parece, es la interacción (simbolica) entre estos tres aspectos de la vida del hombre, su yo (Edipo), la naturaleza de donde proviene (La madre)y la cultura que crea y a la que se abdica (El padre), por lo tanto describen el desarrollo psiquico de cualquier ser humano. De ahi su importancia como mitologema.

    Bueno, espero que tengas un buen día y nos leemos luego.

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