marzo 28, 2006

La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (Primera parte)

¿Se puede hablar de una psicopatología propia de la sociedad contemporánea? Y si es así ¿Cual será la más adecuada para describir a esta sociedad?

Karen Horney hablo de una sociedad cuyo perfil era neurótico, después de la segunda guerra mundial, y durante la guerra fría, la sociedad se torno a una personalidad paranoide, a causa de las constantes amenazas a las que se veían enfrentados los individuos. Enrique Guinsberg dice que la psicopatología de la sociedad feudal en transición al capitalismo, se puede definir como obsesiva compulsiva, y que la mujer de principios del siglo pasado se podría definir como histérica, además menciona que “Salta a la vista que una vida nómada o sedentaria, rural o urbana, mística o atea, etc., producirán psico(pato)logias genéricas muy diferentes que a su vez, tendrán transformaciones más o menos coherentes con las transformaciones estructurales que los marcos sociales tengan”. Guinsberg (Sin fecha)

Claro que no se habla de que cada sociedad o persona en cada momento tenga una personalidad “tipo” de manera fija, las personalidades son variantes y complejas, es decir, se componen de muchos rasgos, pero creo que en ciertos tiempos el perfil general de la estructura social se asemeja a algún tipo de personalidad fija, quiero decir que los factores que influyen para formar un rasgo de conducta en un sujeto pueden encontrarse manifiestos también a un nivel social, a nivel de masa, puesto que las personas que componen una sociedad reflejan su personalidad en esta y viceversa.

La sociedad contemporánea se caracteriza por muchas situaciones. Primero se encuentra en un estado multinacional de capitalismo, con una base económica basada en el modelo neoliberal y estructurada alrededor del consumo de información (sociedades de conocimiento). Por otro lado, culturalmente, ideológicamente, se caracteriza por ser lo que algunos llaman posmoderna, es decir una fase posterior a la modernidad que cundía las esferas de la ciencia, la moralidad y el arte, y que las organizaba, como bien dice Haberlas, bajo una lógica interna. La posmodernidad es, igual que la modernidad, un intento de organizar las esferas ideológicas en base a un eje definido por la organización social interna.

¿Y cuál es esa estructura interna, ese eje sobre el cual se mueve la posmodernidad?, a esto responde Lypovetsky cuando dice que cada época se autocaracteriza por un personaje mítico (Prometeo para la modernidad, Sísifo en un sentido existencial, Fausto, Edipo en general) el de esta época es nada mas y nada menos que Narciso, la sociedad posmoderna sienta sus bases en el eje de la individualidad.

Cabe mencionar que este fenómeno es anterior, desde el renacimiento y la ilustración se ha ido forjando un modo de pensamiento en el que se exalta al individuo, el culto al sujeto y a sus capacidades personales ha sido promovido desde aquel tiempo en que Descartes dijera “pienso luego existo”, desde aquel cogito cartesiano, simbólicamente, la sociedad ha exaltado a la individualidad, pero es hasta ahora que el sujeto en realidad quiere voltear hacia si mismo única y exclusivamente, no por decisión propia sino por necesidad. No quiero ahondar mucho en esto, pero digamos que después del despliegue de autoritarismo y rigidez que caracterizo a la sociedad moderna, de la vanguardia constante, de consumo tan lacerante, el sujeto quedo desasido, exhausto, la “muerte del sujeto” de la que hablaba Vattimo, por su consecución en masa, también, pienso, se refiere al sujeto que deja de ser sujeto (es decir de sujetarse a) y cae al abismo.

Ahora bien, el narcisismo, dice Fromm es una fase normal en el niño, de hecho es necesaria, pero si esta no es permitida en la niñez es posible que en la edad adulta se desarrolle de manera patológica. Freud se pregunta “¿Cuál es en la esquizofrenia el destino de la libido retraída de los objetos? la respuesta que el mismo da es: la libido sustraída al mundo exterior a sido aportada al yo, surgiendo un estado al que podemos dar el nombre de narcisismo.” Lipovetsky llama a esto una “hiperinversion” al Yo.

El niño en determinado momento y a causa de los golpes que sufre por parte del entorno, aprenderá a diferenciar su Yo del no –Yo, pero mantendrá durante toda su vida cierto grado de narcisismo que estará mediado por los preceptos sociales en los que se desarrolle, esto implica la existencia de un narcisismo sano. En una persona demente dice Fromm la situación no difiere mucho de la del niño, sin embargo en el niño el mundo aun no aparece como real, y en la persona adulta este ha dejado de ser real, trayendo como consecuencia una desubstancialización del yo, una relación falsa[1] o nula con la realidad, que se ve reflejada en las manifestaciones alucinatorias del comportamiento del sujeto.

Entonces si el sujeto de la edad moderna se caracterizo por una misión prometeica de renovar, de crecer, de apegarse al sistema y de dar su vida por los demás antes que por el mismo ¿no fue esto igual que negarle al niño la capacidad de ser narcisista, y por lo tanto no será nuestra sociedad posmoderna una consecuencia de esa prohibición? ¿Y no será esta segunda revolución individualista una manifestación de un narcisismo mal encaminado, un narcisismo secundario a nivel social?


[1]O no vital, como lo hace notar Minkowsky haciendo referencia al Elan Vital de Bergson.

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