abril 04, 2006

La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (segunda y ultima parte)

Replegamiento de la energía libidinal hacia el interior. Lypovestky menciona que existe una indiferencia pura, un replegar de la atención del individuo a su propio cuerpo, a su Yo y esto significa una deserción de las masas, una incredulidad hacia las instituciones, “Aquí como en otras partes el desierto crece: el saber, el poder, el trabajo, el ejercito, la familia, la Iglesia, los partidos, etc., ya han dejado globalmente de funcionar como principios absolutos y tangibles y en cierto grado ya nadie cree en ellos, en ellos ya nadie invierte en nada” (Lypovetsky)

Individualismo exacerbado, narcisismo. Podría decirse que la sociedad actual se caracteriza por una etapa narcisista[1] y que esa seria su psicopatología, sin embargo seria un razonamiento muy sencillo y se olvidarían las consecuencias que la retracción libidinal al Yo tiene en la percepción del entorno del individuo.

Fromm atribuía las alucinaciones a este manejo inexacto de la realidad, causado por el narcisismo secundario, acorde a esto Lypovetsky menciona que el Yo en la era posmoderno “se ha vaciado de su identidad [y] el Yo pierde sus referencias, su unidad, por excesos de atención: el Yo se ha convertido en un conjunto impreciso”. Desubstancializacion del individuo, muerte del sujeto (ya se había mencionado), un Yo flotante[2] , lábil, exangüe, esto a causa de un olvido del otro y de una excesiva gama de opciones para poder ser.

R. D. Laing, caracteriza al individuo esquizoide como “alguien en quien la totalidad de su experiencia esta dividida de dos formas principales. En primer lugar hay una brecha en su relación con su mundo y en segundo lugar hay una rotura en su relación consigo mismo. Tal persona no es capaz de experimentarse a si misma “junto con” otras o “como en su casa” en el mundo, sino que, por el contrario, se experimenta a si misma en una desesperante soledad…”. El Yo se ve ajeno a los demás y de si mismo, como en la alineación que caracteriza al sujeto del capitalismo en la cual el sujeto se ve separado de su actividad vital (el trabajo) y por lo tanto de su propia vitalidad[3] , entendiéndola como el sentido de su vida. Además el hombre actual, ya se dijo antes, vacía sus inversiones emocionales de las instituciones, pero también vacía su identidad propia. El Yo se fragmenta diría Lipovestky o se divide diría Laing.

Por otra parte en esta época existe una hiper-conciencia del propio cuerpo. “El narcisismo, por la atención puntillosa hacia el cuerpo, por su preocupación permanente de funcionalidad optima, desmonta las resistencias “tradicionales” y hace al cuerpo disponible para cualquier experimentación” (Lipovetsky). También Laing, cuando hace un análisis del Yo no-encarnado, hace énfasis en esta hiper-conciencia del cuerpo, a causa de que el Yo se vuelve contemplador de su propia corporeidad, pero no por compromiso sino por enajenación. Dice Lypovetsky: Paralelamente a la desubstancialización del Yo, hay desusbstancialización del cuerpo…” y entonces “Se siente al cuerpo como a un objeto entre objetos, en el mundo, que como la médula del propio ser del individuo” (Laing)

Es pertinente señalar que un factor predominante en el ambiente de la sociedad posmoderna también esta presente en el hogar de la persona esquizoide, una multiplicidad de opciones caóticas. Lypovestky cree que hay una actitud de indiferencia totalmente pura en esta sociedad, pero que es una indiferencia no por falta de opciones sino por exceso de ellas; y es que en esta sociedad no hay un centro, todo es global, todo es disperso. “La apatía responde a la plétora de informaciones, a su velocidad de rotación; tan pronto ha sido registrado, el acontecimiento se olvida, expulsado por otros aun mas espectaculares” (Lipovetsky). El sujeto se ve enfrentado a una miríada de opciones y se vuelve indiferente, la pregunta entonces es ¿indiferente hacia qué? Pienso que más que falta de control del sistema sobre el sujeto, esto no es sino un paso mas allá de la estructura de explotación, una fase del capitalismo que invita al sujeto a la indiferencia, a la no preocupación de su entorno para que este no haga preguntas y entonces se pueda experimentar con él muchas y muy complejas formas de explotación. ¿Acaso no sucede lo mismo en la familia? Dice Cooper: “La familia, como no soporta ninguna duda acerca de si misma y de su capacidad de generar “salud mental” y las “actitudes correctas”, destruye en cada uno de sus miembros la posibilidad de la duda”. La familia de este tipo solo puede crear individuos esquizoides que busquen una forma de salir de ese yugo.

También es importante notar las situaciones de doble atadura, es decir, mensajes que suponen una contradicción entre si, pero que en una forma de sincretismo se emiten en un dialogo entre dos personas. Dice Laing que esto forma una posición “insostenible”, en donde la catástrofe sobreviene de una forma u otra, así como en el análisis de la carta que la madre de Raskolnikov (analizado también por Laing) le hace llegar a este y donde le pide honrar a su hermana, pero no deshonrase a si mismo, sabiendo que hacer una cosa implicaría la negación de la otra. Esto significa una disolución, o confusión, de las antinomias ¿acaso no es así también la cultura posmoderna? “es descentrada y heteróclita, materialista y psi, porno y discreta, renovadora y retro, consumista y ecologista, sofisticada y espontánea, espectacular y creativa; el futuro no tendrá que escoger una de esas tendencias sino que, por el contrario, desarrollara las lógicas duales…” (Lipovetsky). Las antinomias disueltas, funcionarían entonces de forma similar a ese sincretismo existente en las dobles ataduras, y han de ocasionar que el sujeto expuesto a dichos sucesos vea su personalidad destrozada, escindida de los otros y de si misma.

Para concluir creo que es conveniente notar que este individuo del que se ha hablado, del sujeto posmoderno, no constituye un fenómeno completamente nuevo, si se analizan las novelas existencialistas se puede ver a un embrión de dicho sujeto, un esquizoide en fases básicas, así era Joseph K. (El proceso, Kafka), Mersault (El extranjero, Camus), Antoine Roquentin (La nausea, Sartre) y otros más; pienso que estos relatos auguraban un estadio final del hombre moderno, que se podría considerar paranoide, a su consecución lógica, el sujeto posmoderno que funciona de forma esquizoide.

Aunque la posmodernidad no es totalmente aceptada como un concepto para definir a la sociedad actual, pienso que quienes la analizan llegan a un acuerdo en común al describir al sujeto que vive en la sociedad contemporánea, y aunque en América latina esto seria aun más dudoso, creo que con los procesos de internacionalización y colonialismo[4] , se adoptan cada vez más actitudes correspondientes a otras culturas. Yo esperaría que la relación entre estos dos fenómenos (posmodernidad y personalidad esquizoide) pudiera ayudar a una mayor comprensión de ambos, en un ejercicio analógico que supondría ser solo la base para una más amplia investigación con el fin de promover el entendimiento del ser humano aquí y ahora, pero además también con el fin de contar con las herramientas necesarias para poder predecir su evolución en cuanto a comportamiento social e individual


[1]“La cultura del narcisismo” de Christopher Lasch

[2]Dana Zohar amplia este concepto con su idea de la coherencia de los subYoes, también esta presente esta idea en “El lobo estepario” de Hesse

[3]Vease al hombre sin fuerza vital, sin contacto optimo con su masculinidad del que habla Robert Bly, en “Hombres de Hierro”

[4]Aculturación.

3 comentarios:

  1. La parte donde mencionas a Kafka, Sartre y Camus me encantó, simplemente.
    Mersault es todo un caso. O sea, parecido a Antoine (nauseé) pero es que simplemente me parece algo exepcional, esa parte de "por qué disparó después?" o algo así (sólo parafraseo, no tengo el libro a la mano) me parece genial, por que como que los demás le hacen dudar, pero él está seguro que lo hizo por que así tenía que sery, y a parte así lo quiso hacer. O algo así. Y me gusta más que Antoine por que actúa más. No huye. Debo repasar esos libros ya. Estan oxidados esos temas. Tantos griegos, ya sabes jaja.
    Con respecto a un sentido más social, hoy asistí a una conferencia de la influencia de la filosofía Kantiana en la sociedad y pues, ya sabes, más que nada se habló de la metafísica de las costumbres y, por tanto, del imperativo categórico. Al parecer, ya no sólo es hacer las cosas para que se conviertan en ley universal, si fuera así de simple pues qué chiste, sino que hay más cosas que uno debe ir descubriendo, ir aplicando el texto a la actualidad, este siglo. Cosas personales, multiculturales. Lo malo de la sociedad actual es que, no sé, se está cayendo en una especie de 'caida' personal. "ya nada tiene sentido". El hallar sentido en la nada es, creo, como bien dices, el adulto del embrión existencial (ámonos).

    También hubieras puesto como ejemplo la metamórfosis, ya analizado como algo social, algo así:
    Gregorio Samsa: no cambia, es el mismo, a pesar de que su cambio es único en el mundo, despertar siendo otro yo, no otro Yo.
    Los demás: cambian, manera trágica, se quitan la máscara y dejan ver el asco. Otro Yo.

    Fenomenal me parece.

    Por cierto, me parece hermoso eso de dar énfasis al Yo, como hiciste en el post. Muy buen escrito.
    Saludos.

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  2. Hace como dos semanas que no entro a intenet y ya me da tiempo hasta de hacer mi tarea. Tienes razon falto el buen Gregorio Samsa, pero esque hace mucho que no releo esa novela y necesito mas tiempo para anlizarla. Tienes razon, esta sociedad esta cayendo en algo muy raro, es, creo, la prevalencia del pensamiento posmoderno, en donde el sentido es relativo, lease inexistente. Pero no se si este bien o mal, tal vez sea una mutacion sociologica que nos oblige a replantear nuestras estructuras. Acabo de leer un libro de Morris Berman llamado El crepusculo de la cultura americana, no concuerdo en sus juicio de valor, pero creo que sus anotaciones sobre el proceso cultural son muy acertadas. Ahora que mencionabas a Kant y su imperativo categorico, pienso en un libro que no he leido, pero que me espera, que se llama El crespusculo del deber, de Gilles Lipovestky, otro crepusculo.

    Esa magnificacion del Yo, creo que se parece mucho a cuando se escribe Dios, bueno si se le refiere a el como sujeto debe escribirse asi, y en nuestra epoca el Yo es un pobre sustituto de Dios, no me percate de la analogia hasta ahora que me haces notar el rasgo escrito.

    Bueno que gusto que andes por aca. Te deseo un buen día y nos leemos.

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  3. Anónimo12:39 p.m.

    hola:

    oye quiero hacer mi tesis, sobre mitomania, pero no he encontrado nada, y mas bien queria enfocarla como miedo a la realidad, y una amiga me comento sobre tu pagina... queria ver, si me podias ayudar con bibliografia o algo asi.

    lilac
    lilac_ag@hotmail.com

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