junio 19, 2006

Supongamos...

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Supongamos que la realidad del universo es un entramado muy complejo y, por consecuencia, que en él todo esta relacionado con todo. Por eso desde el pensamiento de Ilya Prigogine el tiempo no puede tener reversibilidad ya que las relaciones desplegadas son infinitas y su reproducción inversa es, por ende, imposible.

Entonces imaginemos que un simple movimiento en cualquier lugar del orbe implica la transformación total de la estructura universal, así que cualquier movimiento que se haga desencadenara movimientos subyacentes, proceso semejante a la expansión de una onda en un estanque.

Aristóteles postulaba que existía un motor universal, Tomas de Aquino atribuía este papel a Dios.

Bajo esta óptica todo movimiento en el universo es consecuencia de un movimiento anterior, y este de uno anterior y así hasta el infinito o mejor dicho hasta el primero motor, que es infinito.

Ahora, lo que hago, es decir, mi actividad en el mundo, es parte de la dinámica del universo, pues no soy sino un emergente de los sistemas intricados del mismo.

Entonces si soy un ser miembro de la dinámica total, también mi dinámica es consecuencia de un movimiento anterior, por lo tanto mis actos no son mas que un corolario de una determinación, así el libre albedrío no existe y el destino es la verdadera forma del cosmos.

Este argumento adolece de muchas imperfecciones, por ejemplo, utilizo aspectos de teorías físicas de las que solo comprendo un poco de sus implicaciones; ahora, si hubiera un movimiento anterior a todo ¿Quién lo impelió a él? Supongamos que Dios es infinito y eterno entonces tuvo que imprimir una fuerza inmensa para desencadenar el cosmos, pues según la física clásica todo sistema tiende a la entropía, pero desde la perspectiva de Prigogine esta dificultad es saldada a través de las dinámica de los sistemas abiertos o disipativos, de esta forma, sin embargo, el universo tendría la posibilidad de ser considerado un ser vivo en si mismo.

También las consecuencias morales son monstruosas. En un mundo sin libre albedrío no hay responsabilidad de actos, ya que todo esta predestinado. ¿Entonces no se debería castigar a nadie por sus crímenes? Aquí recordemos que nuestra sociedad funciona por consenso de límites, y si alguien trasgrede los consensos se hace digno de un castigo pertinente. Es posible que esta lógica este igualmente determinada y que el castigo sea parte del mismo destino. La ventaja del concepto de destino es que es omnipresente y omnisciente.

Por ultimo se me ocurre que estas divagaciones son parte del mismo entramado, de la misma cuerda (¿supercuerda?) que une en su múltiple dimensionalidad a todo lo existente.

2 comentarios:

  1. Buscando a Laing di con tu blog. Me llevó hasta aquí. La antipsiquiatría. Bueno espero visites el mio. Solo que no tengo comments mi email: angeles.sidharta@gmail.com.
    Estaría genial que publicaras en nuestra revista en Tijuana.

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  2. El buen Laing, creo que debo hablar mas de antipsiquiatria ya que la he dejado un poco relegada, por cierto ¿revisaste el enlace a la coalición de antipisquiatria? tiene textos muy interesantes. Claro que me dare una vuelta en tu blog y tambien creo que es buena la idea lo de la revista, tratare de hacer funcionar mis redes neurales y espero poder mandar algo inedito prontamente.

    Saludos.

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