octubre 23, 2006

Y el amor... (segunda parte)


















El amor no es sencillo, es paradójico, terrible, grandioso y ruin a la vez, no hay momento que no este cercano al fin, ni fin que no augure un nuevo comienzo. Para los que aman un pequeño resquicio de gloria los aguarda, y por el habrán de pagar. Para los que no se atreven a amar sólo el lago de fuego los espera, pues el infierno es interior y a veces se le confunde con el paraíso. De cualquier modo hay quienes se contentan con los abismos y quienes se afanan a la búsqueda de lo celeste, que cada quien camine por el sendero que le corresponda, pero que nadie clame por el arrepentimiento.


Erich Fromm dice:

¿Es posible tener amor? Si se pudiera, el amor necesitaría ser una cosa, una sustancia susceptible de tenerla y poseerla. La verdad es que no existe una cosa concreta llamada “amor”. “El amor” es una abstracción, quizá una diosa o un ser extraño, aunque nadie ha visto a esa diosa. En realidad, sólo existe el acto de amar, que es una actividad productiva. Implica cuidar, conocer, responder, afirmar, gozar de una persona, de un árbol, de una pintura, de una idea. Significa dar vida, aumentar su vitalidad. Es un proceso que se desarrolla y se intensifica a si mismo.

Tal vez el libro mas conocido de Fromm sea El arte de amar, sin embargo esta cita esta sacada de otro de sus libros ¿Tener o ser? Lo cual indica que para Fromm el tema del amor era de suma importancia, y es que en otro libro, por ejemplo, él antepone al concepto de Necrofilia el de Biofilia que corresponde muy bien a lo que en la cita él llama amor. El amor no es un objeto, es un proceso, por lo tanto su dinámica sólo puede ser el resultado de una acción, el amar. De hecho también el individuo es una abstracción por eso solo la acción es real. Hay cierto peligro en el amor y es el de la idolatría, esa abdicación de poderes que el hombre utiliza para crecer, pero que si se malentiende convierte al creador en esclavo de su creación. La simbiosis surge de este ámbito, el hombre que proyecta su ideal de complemento en el otro, pero que deja de reconocerse en ese otro, convierte al objeto amado en ídolo y limita ampliamente sus propias capacidades, lo cual también restringe su propia capacidad amatoria.


Milan Kundera dice:

…los amores son como los imperios: cuando desaparece la idea sobre la cual han sido construidos, perecen ellos también.

Esta cita es de ese gran libro La insoportable levedad del ser, un manifiesto amoroso de lo más extraño, pero que encierra entre sus páginas situaciones comunes y pensamientos cotidianos que pocos se atreven a aceptar.

El primer estadio del amor, de la dinámica de la pareja, es el enamoramiento, ese idilio paroxista que envuelve a los dos amantes (o sólo a uno si este no es correspondido) y que biológicamente y psicológicamente cumple el papel de detonador de la relación. Este es el momento de la proyección del alma en el ser amado. En ese momento la idealización es un periodo normal, pero con la ilusión del otro viene también el posterior desencanto. La pareja empieza a descubrirse como un ser falible, a veces ruin, envestido de una mediocridad inquietante, se empieza a humanizar a ojos de su pareja. Acontece así un momento crítico, los amantes deberán aprender que el otro es también humano y que los defectos son facetas con las que habrán de convivir, y que aprenderán a tolerar, si no es así la relación se romperá y tendrán que esperar el siguiente enamoramiento en el que el ciclo se cumplirá de nuevo. Pero en algún momento se aprende que no es posible amar a los dioses, sólo a los seres humanos.


Italo Calvino dice:

…no tenemos ningún otro lenguaje salvo ése [el destrozar]. Cada encuentro de dos seres en el mundo es un desgarrarse.

Gran momento entre la parte malvada de Medardo de Terralba y su amada Pamela. Pamela camina por el bosque y encuentra un sin fin de objetos partidos a la mitad, como era costumbre del vizconde; ella teme por su vida, pero al encontrar a Medardo le reprocha tan viles actos. Medardo le responde que amar es eso y pronuncia dicha frase.

Aunque la compulsión del oscuro Medardo puede interpretarse como la proyección de su propia condición en el mundo, es decir, ya que él esta partido a la mitad impele al mundo a que también comparta su dolor, como es la situación de los destructores. También la frase pronunciada contiene atisbos de verdad, pues no podemos amar sin separarnos de una condición previa, ya que al amar seremos transformados por nuestra acción y tomaremos un riesgo que no siempre es fácil. El buen amante será aquel que enfrente dicho peligro, como dice Silvio Rodríguez: …los amores cobardes no llegan a amores ni a historias, se quedan alli… Sólo quien esta dispuesto a morir por amor es digno de ser amado. Amar conlleva el ritmo de lo dinámico, quien no se desagarre sufrirá en las orillas de lo estático y creerá amar, pero su vida será una ilusión, será una lastima.

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