diciembre 03, 2006

"La prodigiosa tarde de Baltazar" y el desperdicio


La entrada anterior esboza un tema que se me ocurrió de ultimo momento, pero que, sin embargo, es producto de la conjunción de las ideas de dos autores, por un lado William James y su conferencia La energía de los hombres y por otro lado el magnifico ensayo de George Bataille La parte maldita. También, el texto, responde a una duda fundamental en mi existencia ¿porque si la fuerza psíquica del inconciente es tan magnifica esta sólo se hace presente en ocasiones? Mi respuesta al menos a mi no me satisface del todo, pero es lo único que tengo por ahora, esta brevemente se puede pronunciar así: El hombre posee, como todo organismo, un potencial enorme de energía, pero las convenciones sociales le obligan a resguardar parte de esa energía y abdicarla al aparato institucional. Aun así esa fuerza vital debe ser desperdiciada, pues es demasiada, en algunas culturas los rituales varios cumplieron esa función, pero nuestra sociedad, que desprecia las tradiciones míticas, es incapaz de dilapidar el excedente, o si lo hace es sólo de forma ignorante, como guerra y masacre. El hombre que quiera disponer de su energía de forma optima, habrá de encontrar el camino medio que se abre entre la dilapidación total y la acumulación, pero esto es solo momentáneo, al final solo el desperdicio tiene importancia, pues el impulso de vida, y no el hombre, es lo que en realidad perdura.

Un cuento de Gabriel Garcia Marquez ilustra de alguna manera este paradigma del exceso. El cuento en cuestión es “La prodigiosa tarde de Baltazar” el cual fue publicado en el libro Los funerales de Mama Grande, volumen de corte neorrealista, que antecede de forma curiosa al realismo mágico del que Marquez será el autor más representativo.

El texto cuenta la historia de Baltazar, un carpintero que ha estado trabajando durante dos semanas en una jaula que le ha sido encargada por el hijo de don Chepe Montiel, cuando termina él no se da cuenta, pero ha realizado la jaula mas bonita del mundo, o eso dicen los que la llegan a observar. Su mujer, Ursula, le urge para venderla a un alto precio, pero a Baltazar esto le tiene sin cuidado.

Después de unas horas el doctor Octavio Giraldo, medico del pueblo, llega a la casa de Baltazar y queda prendido de aquella magnifica jaula; es, considera, el regalo perfecto para su esposa invalida. Sin embargo por más que insiste Baltazar se niega a venderla “no se puede vender lo que ya esta vendido” argumenta el protagonista.

Hacia la tarde Baltazar lleva la jaula a donde vive Chepe, y una multitud le acompaña en su travesía. Cuando llega a la casa le recibe la esposa de Montiel la cual alaba, por supuesto, la hermosa jaula. Chepe Montiel sale de la ducha y se niega a pagar un centavo por el trabajo hecho, aun ante la rabieta insistente de su hijo. Baltazar acaba regalando la jaula al pequeño Pepe, con tal de que este tranquilice.

Al fin el protagonista sale de la casa y es interrogado por la multitud, a la cual no defrauda, dice que ha vendido la jaula por sesenta pesos y luego se va a celebrar, miente, claro esta. Por primera vez se emborracha y sufre los estragos de la ebriedad, el cuento concluye con Baltazar tirado en medio de la calle, siendo despojado de sus zapatos y convirtiéndose en victima de las miradas injuriosas de las mujeres que van hacia la iglesia.

Se intuye que el cuento desde el principio alude a una especie de simbolismo bíblico, un carpintero como Jesús, que se llama Baltazar como aquel mítico rey que llevo regalos al dios encarnado, realiza un prodigio, una jaula suntuosa.

El protagonista vence a la razón científica, representada por el medico, que pesar de sus argumentos lógicos, de sus razones fundamentadas, no logra desviar del camino de la lealtad y de la honestidad a Baltazar. También es vencida la ambición de la mujer práctica, en este caso la esposa de nombre Ursula (como otra Ursula que más tarde será eje de una historia, aun más grande). Y casi al último Baltazar triunfa sobre la patética clase acaudalada, que en la figura de don Chepe y su familia encarna vividamente los vicios e indigencias de su condición.

Pero en esta historia de triunfos nos parece que el final derrumba todo lo conquistado, la escena turbadora de la juerga no se juzga como otra cosa que la desilusión del soñador, del artista podríamos decir, porque Baltazar es un artista. Sin embargo pienso que la escena final atestigua el mayor triunfo de toda la historia.

Baltazar ofrece bebidas a todos, se desprende de su dinero, de casi toda posesión material, sus zapatos son robados, como un fiel cristiano da todo lo que posee, lo cual contrasta con las mujeres que lo ven y los juzgan. Miente, aunque sea para complacer; por unos momentos el personaje se enfrenta al más vano despilfarro, a los vicios que otrora quizá se había negado. Habiendo vencido sobre todos los cánones sociales, la última victoria a la que se entrega es a la de la ebriedad, la de la orgía, donde sus energías de hombre decrecerán de manera continua. El ultimo Baltazar, el que yace en el suelo, nos recuerda de cierta manera al asceta, que con su sacrificio logra el éxtasis divino.

Por lo tanto la historia es una escalada continua de triunfos y nos enseña que la última gran batalla es en contra de las restricciones propias, de las convenciones sociales que hemos introyectado, aquello que Freud llamo el superyo y que Jung amplio en el concepto de la mascara. Así el hombre entregado a la orgía se libera, emancipando primero la energía que ha contenido, sólo entonces es participe del éxtasis que proviene de aquel contacto con el flujo vital que de él se desprende.

Existe por supuesto el peligro de buscar siempre el desperdicio, en las adicciones se comprueba este hecho, pero como ya dije antes, el hombre deberá buscar el camino medio entre la dilapidación y la avaricia, porque la calidad de su existencia depende de ello, aunque esto sólo sea momentáneo, aunque esta senda únicamente sea un breve interludio que lo ha de preparar para la ultima y gran dilapidación que es la muerte.

10 comentarios:

  1. Me queda una pregunta, Alejandro, espero no fastidiarte: ?que otros desahogos podria tener esa dilapidacion, esa orgia liberadora de la que hablas, que no sean los rituales antiguos, ni los vicios ni la guerra y la masacre?

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  2. Buena pregunta, aunque creo que es importantísimo recuperar el horror sagrado, debo admitir que hay otras formas del desperdicio que van más acorde a nuestra convenciones sociales, el deporte y las competencias (Homo Ludens), el arte, la religión, por ejemplo la construcción de templos suntuosos es para muchos algo innecesario, pero el desperdicio que se lleva a cabo en dichas construcciones es muy benéfico para el bienestar social aunque parezca algo irracional, ya Keynes decía que para reactivar la economía norteamericana bastaba enterrar botellas vacías y contratar personas que las buscaran. Muchos son los caminos del desperdicio, el sexo por ejemplo, uno muy recomendable, el orgasmo, siempre tan bienvenido, y cualquier forma de éxtasis. La naturaleza sabe como dilapidar, extinciones, epidemias, desastres geológicos, como decía antes la guerra es nuestra propia devastación, pero no deja de ser un recurso de la naturaleza. Creo que hay que estar concientes de que el grado de desperdicio esta en correlación con el grado de acumulación, no podemos esperar un desperdicio corto y gradual cuando nuestra sociedad (o algun sujeto en particular) sólo se ha ocupado de producir y acumular, creo que la hecatombe es el único camino a seguir en nuestro caso, tal vez me equivoco, pero si hay otras salidas no las imagino viables.

    Saludos

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  3. Anónimo4:53 p.m.

    Una pregunta quizás tonta: ¿realmente Baltazar vendió la jaula, y eso se intuye en la cantina, al invitar a la orgía? ¿O Baltazar miente para no parecer el tonto de la historia?

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  4. No, Baltazar regala la jaula al hijo de don Chepe, se desprende de ella en un acto de sacrificio. La fiesta es la apoteosis de ese sacrificio, el desperdicio último y más grandioso. Saludos

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  5. Anónimo9:01 a.m.

    cual es el espacio y tema de la obra?

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  6. Cual es el mensaje del autor?

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  7. marcela6:45 p.m.

    una pregunta cual es la identidad del cuento

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  8. Alejandro: notable su página y su contenido. Andaba buscando posibles críticas al cuento y esta es buena, al menos desde el punto de vista con el que se aborda.
    Creo que estarás entre mis lecturas futuras.
    Un gusto
    Juank

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  9. Anónimo7:30 p.m.

    Hola Alejandro, estoy haciendo un ensayo escolar y hago una comparación de la historia con los ilegales que se van a estados unidos... La jaula representa USA, Balthazar a los Méxicanos, la multitud representa a los demás inmigrantes de otros países que admiran la jaula y desean tenerla.

    AL principio cuando Balthazar decide cerrar la carpintería, ya que mucha gente llega a admirar la jaula. Es lo mismo que pasó con USA cuando se convierte en primera potencia mundial, es más difícil de ingresar al país y en estos días lo sigue siendo y aún más complicado con el muro fronterizo que se construye...

    ¿Qué piensas respecto a mi comparación?

    Gracias.

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