enero 07, 2007

Hierro 3














Tae-suk vive una vida efímera, mientras reparte publicidad da cuenta de las residencias que han sido abandonadas momentáneamente, en la mayor parte de los casos porque sus habitantes han salido en algún viaje. Ya dentro de las casas, consume las pequeñas comodidades que ofrecen estos recintos ajenos, sin embargo Tae-suk cuida de no dejar sin arreglo lo que este a su alcance reparar e incluso hace alguna que otra labor de limpieza, es quizás su forma de agradecer la hospitalidad brindada.

Empero, y sin premeditarlo, cierta vez su modus vivendi se cruza con el triste rostro de Sun-kwa, que existe en una desigual relación con un marido adinerado para el cual ella tiene un mero valor fastuoso, es decir, como objeto.

Al principio esta película recuerda ciertos pretextos del Following de Nolan, el hombre sin hogar que hace de cualquier lugar su morada, al anonimato, el misterio, pero hasta ahí acaban las coincidencias. Lo que sigue es una historia de amor, bastante original, que desgasta hasta algún límite el recurso de la metáfora, no sin hacerlo de manera maravillosa.

Tae-suk y Sun-kwa experimentan un corto idilio, casi imperceptible, hasta que un incidente desafortunado los obliga a interrumpir su ligera aventura. Tae-suk comprende que para volver a ver a Sun-kwa tendrá que convertirse en un fantasma y se obliga a desaparecer su imagen del mundo real, y de alguna forma se convierte en un espíritu.

Cuando Kim Ki-duk presento su trabajo Primavera, verano, otoño, invierno…primavera, dejo claro que podía manejar la parsimonia y la delicadeza de una manera muy completa, sin embargo la dificultad se reducía al configurarse en un ambiente que de por si no podía transmitir otro contexto más afín. Esta vez una sencillez semejante inunda el sentido de esta película, lejos de los amores tórridos y las pasiones salvajes, sólo la tranquilidad envuelve este mágico romance.

Hierro 3 es un palo de golf que es pocas veces utilizado, casi imperceptible para el jugador. Así esta película deja una sensación de fantasmagoría que pocas veces se percibe. Es difícil entender esta levedad en el amor para quienes acostumbran a vislumbrar la llama intensa en sus relaciones, pero la herencia oriental enseña que así la vida fluye, despacio y asombrosa. Porque el amor también puede ser un lago quieto, una música fácil.

Al final queda una sensación de nostalgia y liviandad, como si no hubiera otra realidad que el sueño, y como si la tristeza pudiera contener de manera inexplicable un resquicio suficiente para ciertas alegrías, que no siempre se poseen ni se llegan a entender.

La casa vacía

"Salgo de mi casa. Mientras estoy fuera, alguien entra en mi casa vacía y se instala en ella. Come la comida de mi frigorífico, duerme en mi cama, mira mi televisor. Quizá porque se siente culpable, arregla mi despertador roto, lava la ropa, lo ordena todo y luego desaparece. Como si nadie hubiera estado allí…

Un día entro en una casa vacía. Parece que nunca haya estado nadie, así que me desnudo, me baño, preparo la comida, lavo la ropa, arreglo una báscula de baño y juego al golf en el jardín de la casa. En la casa hay una mujer desanimada, asustada y herida, que no sale nunca y que llora. Le muestro mi soledad. Nos entendemos sin decir ni una palabra, nos vamos sin decir ni una palabra.

Mientras elegimos una casa en que vivir, nos sentimos cada vez más libres. En el momento en que parece que nuestra sed de libertad se ha aplacado, nos quedamos atrapados en una casa oscura. Uno de los dos se queda en una casa hecha de nostalgia. El otro aprende a convertirse en un fantasma para esconderse en el mundo de la nostalgia.

Ahora que soy un fantasma, ya no siento deseos de buscar una casa vacía. Ahora me siento libre de ir a la casa en la que vive mi amada y besarla. Nadie sabe que estoy allí. Excepto la persona que me espera… Siempre llega alguien para la persona que espera… Llega, seguro… hasta para la persona que espera…

Este día del año 2004, alguien abrirá el candado que bloquea mi puerta y me liberará. Confiaré ciegamente en esa persona y la seguiré a donde sea sin que me importe lo que pueda suceder… Hacia un nuevo destino…

Es difícil saber si el mundo en que vivimos es sueño o realidad."

Kim Ki-duk

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