febrero 05, 2007

Sabado


Esa mañana, previsiblemente fría, él abordo como siempre el camión que lo habría de llevar a la estación más cercana del metro, la calle solitaria le pareció demasiado cómoda, lo cual se compensaba por la incomodidad del transporte publico, los sucios olores de las calles y los rostros toscos de las personas que junto a él transcurrían. Un transporte lo llevo a otro y el fastidioso andén le deparaba la rutina cotidiana que semejaba a un breve, pero salvaje, enfrentamiento. Como siempre, camino al domicilio donde se impartiría cierta clase, de algún tema curioso, que de antemano lo había aburrido. Sin embargo, en aquella senda, rodeada por negocios cerrados y una avenida amplia, pudo ver que ella caminaba junto a varios de sus compañeros, él escuchaba una canción en su reproductor portátil, le agradaba de manera inmoderada; apresuro el paso hasta que por fin pudo alcanzarla, saludo sin muchas ganas y la beso en la mejilla, pronto llegaron al domicilio previsto.

La clase transcurrió lenta y sin sobresaltos, nada nuevo, únicamente algún fastidioso comentario, luego el acostumbrado mutismo; él soslayaba una mirada que dirigía hacia ella y casi sin pensarlo le murmuro, muy bajo, una frase que nadie pudo escuchar. La clase termino. Salieron juntos.

Con una sonrisa nerviosa él buscaba, afanosamente, un palabra, alguna frase ingeniosa que la hiciera reír de alguna forma, quizás lo logro y el ambiente entre ellos comenzó a parecer más templado, casi sereno, como si un lenguaje secreto hubiera reemplazado el común lenguaje dispuesto en palabras. Decidieron ir a comer, y no se demoraron mucho.

Caminaron hasta la estación más próxima a su destino, abordaron el tren, los besos se habían tornado recurrentes y las miradas dulces, él la observaba como si fuera la mujer más hermosa que había visto, seguramente lo era, recordemos que el mundo no es sino una magia de quien percibe, nada impide que esa maravilla se inserte en un único sujeto. Ella le indico que habían llegado, los pasajeros fueron saliendo en tumulto y ellos junto a la informe masa de personas…



2 comentarios:

  1. Ah, los besos recurrentes. Tan lindos y a veces tan prohibidos...

    O algo así, yeah.

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  2. jeje, justamente asi son.

    Saludos. ;)

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