marzo 05, 2007

El ajedrez de Borges y el Rubáiyat

















Ayer, rumbo a la librería, pensaba en un poema de Borges que me había gustado mucho, más por el tema que por la forma, el poema es muy conocido pero aun así lo transcribiré.


Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonías?.


Es el segundo soneto de un poema dedicado al ajedrez, realmente es fascinante como la sucesión de argumentos va convenciendo al lector de que en realidad la vida del hombre es un simple juego, controlado por no se qué dios que mueve las piezas humanas a través de los blancos días y las negras noches del mundo. Luego todo desemboca en una nueva interrogante que se desgaja infinitamente y se pregunta por el motor primigenio del universo, “el dios detrás de Dios”.

En eso me ocupaba al entrar a la librería y en el momento de acercarme a un estante a curiosear me topo, justamente, con la sorpresa, grata, de una copia del Rubáiyat. En el poema antes descrito, Borges se apresura a aclarar que cierta sentencia no es propiamente de su invención sino de Omar, se refiere a Omar-al-Khayyam un poeta, astrónomo y matemático persa, nacido en la ciudad de Nishapur y que fue popularizado en occidente gracias al esfuerzo de Edward Fitzgerald por traducir al ingles su obra más conocida, es decir, las Rubáiyat.

En general las Rubáiyat están formadas por sentencias que instan al lector a recordar que la vida es fugaz y los placeres exquisitos, que nada hay en la tierra más que la existencia misma y que es un desperdicio ocuparla en disquisiciones acerca del mundo y sus orígenes u otras contemplaciones filosóficas. Originalmente en verso, la traducción esta hecha por un argentino, Carlos Muzzio Sáenz-Peña. Veamos algunos fragmentos.


"Hoy tú no tienes el poder del mañana, y la ansiedad que ese día pueda causarte es inútil: no pierdas este momento, pues tú no sabes el valor de los días que te quedan."

"La vida pasa cual alegre caravana: no pierdas, entonces, el momento de la felicidad. ¡Copera!, ¿por qué te entristeces por el mañana de tus compañeros? Danos vino, que la noche se desvanece."

"Una sola copa de vino vale cien corazones y cien religiones; una oferta de vino vale el imperio de China; fuera del vino, ese rubí, no hay nada en la tierra, una sola cosa ácida vale lo que mil almas dulces."

"Te daré un consejo, si escucharlo quieres: por la gracia de Dios, abandona ese ropaje de hipocresía y óyeme: la vida futura no tiene fin, el mundo no es sino un soplo."

Así Omar discurre una serie de admoniciones que impelen al hedonismo como respuesta a la banalidad de la vida. El vino del que habla Omar, creo yo, es todo aquel placer que la vida pueda brindar, y vale más que cualquier imperio del mundo. El vino, la amistad y las mujeres son la vid de donde Omar toma el néctar de su conocimiento.

Intercalado a estas sentencias, otro tema complementa el de la fugacidad, y ese es el del destino.


"Todo lo que existe estaba ya marcado en la tabla de la creación. Infaliblemente y sin cuidado la pluma escribe sobre el bien y el mal; desde el primer día, la pluma escribió lo que sucedería. Ni nuestro dolor ni nuestras angustias podrán aumentar una letra ni borrar una palabra."

"No soy siempre dueño de mi voluntad, pero… ¿Qué puedo hacer? Y sufro por mis acciones, pero… ¿Qué puedo hacer? Pienso con sinceridad que me perdonaréis y me arrepiento que hayáis visto mis pecados, pero… ¿Qué puedo hacer?"

"Porque el mismo día en que fueron enjaezandos lo salvajes corceles del Sol y escritas las leyes que regían a Júpiter y a las Pleyádes, ya el concilio del destino había decretado mis acciones. ¿Cómo puedo pecar? Mis pecados son parte de la herencia que el Destino me legará."

Y en este mismo tono se inscribe la idea que Borges utilizó en su poema, la cual dice:


"Porque si bien se mira, la vida no es más que un inmenso tablero de ajedrez, cuyos cuadros blancos son los días, y los negros las noches, y en el cual el Destino juega con los hombres como con piezas: los mueve de aquí para allá, y uno por uno van a parar al estuche de la nada."

Continúa Omar con más y más frases sabias y contundentes, y termina diciendo algo que cala hondo en la mente de éste que escribe ahora mismo.


"Ya que nuestra estadía en este mundo no es permanente, ¿por qué privarnos del vino y de las caricias de la amada’ ¿Hasta cuándo, ¡oh filósofo, discutirás sobre la creación y la eternidad? El día que yo ya no exista… ¿qué me importará que este mundo sea viejo o nuevo?"

Llega a su fin la disquisición del Rubáiyat, y Omar nos lega con esto un poema hermosísimo sobre la naturaleza del mundo y la visión de una vertiente de la tradición del sufismo, Borges lo retomo porque intuyo la belleza extraña de dichos versos, únicamente me queda decir algo, una especie de autojustificación ante la sabiduría de Omar, y es que el ejercicio de la meditación y el pensamiento, eso que se llama filosofía en general, no es menos placentero que cualquier cosa descrita en las Rubáiyat, el éxtasis también llega, y es que quién ha hablado de la banalidad del conocimiento, que no agrega nada al universo y sin embargo hace discurrir las horas de una manera casi infinitamente agradable.


Nota:

Rubái es el nombre de los clásicos cuartetos en la literatura persa, siendo Rubáiyat su forma plural.


4 comentarios:

  1. huelladeperro6:41 a.m.

    querido amigo, no tengo tiempo de leer tu post, y eso que promete.
    Pero quiero señalarte un problema de tu blog.
    me pasó ya cuando comenté en los mitos, pero lo achaqué al ordenata de mala calidad que estaba usando. (dependo de ordenadores públicos, de amigos, o de locutorios) pero este es el tercer ordenador que sufre el mismo problema:
    Tu página comienza a cargarse, pero cuando llega al final, PUM! se queda todo en blanco.
    La uníca forma de acceder a tus contenidos es recargar, y justo antes de que termine de cargarse, darle al botón de stop.
    Espero que lo arregles.
    En cuanto pueda vuelvo.
    Huelladeperro

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  2. Gracias por avisarme, así que de una vez aprovecho y hago cambios en la plantilla en general, es decir la cambio por otra, creo que no hay nada mejor que una hoja blanca y la tipografía clásica en color negro. Ojala el problema se haya resuelto, porque en realidad no tengo idea de cómo solucionarlo, por lo pronto ya he probado con varios navegadores y en algunas computadoras de amigos y todo parece marchar bien.

    De nuevo gracias y hasta pronto.

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  3. ¡Qué preciso comentario de las sentencias de Omar!

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  4. Anónimo2:41 p.m.

    Espectacuar artículo !!!!

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