Anécdota de librería
Me dirigía al parque, acompañado de Irene, cuando, antes de trasbordar a la primera línea del metrobús, vimos casi fugazmente el letrero de un local de libros usados. Entramos y revisamos qué había de interesante; ella encontró dos libros de Khalil Gibrán. Subimos al segundo piso y para nuestra sorpresa había una sección dedicada a la psicología; estuve mirando largo rato y así encontré un libro que quería desde hace tiempo, Psicología de la personalidad en C. G. Jung de Antonio Vázquez, material bastante completo acerca de los principios de la psicología analítica y que había revisado ya en ominosas fotocopias.
Lamentablemente ella también quería ese material, pero término por cederme la dicha de comprarlo, pues sabe cuanto me gustan, sin llegar a la bibliofilia, esa clase de libros que ya es difícil hallar.
Así que he salido de esa librería con el mencionado libro, además de llevar también Energética psíquica y esencia del sueño de Jung. Posteriormente compre un texto que me servirá para un futuro curso que pienso tomar, Re-imaginar la psicología de James Hillman.
El gesto de Irene me llamo la atención, yo no sabia exactamente que hacer, cederle el libro era mostrarme desinteresado por él e interesado por ella, pero con libro o sin libro tiendo a amarla, y también a interesarme en el texto. Creo que si me lo hubiera pedido yo se lo hubiera dado, así como ella hizo conmigo. Las cosas entonces no dejan de ser pretextos para decir que nos agrada estar el uno con el otro, y al menos yo prefiero eso a cualquier otra circunstancia.
Lamentablemente ella también quería ese material, pero término por cederme la dicha de comprarlo, pues sabe cuanto me gustan, sin llegar a la bibliofilia, esa clase de libros que ya es difícil hallar.
Así que he salido de esa librería con el mencionado libro, además de llevar también Energética psíquica y esencia del sueño de Jung. Posteriormente compre un texto que me servirá para un futuro curso que pienso tomar, Re-imaginar la psicología de James Hillman.
El gesto de Irene me llamo la atención, yo no sabia exactamente que hacer, cederle el libro era mostrarme desinteresado por él e interesado por ella, pero con libro o sin libro tiendo a amarla, y también a interesarme en el texto. Creo que si me lo hubiera pedido yo se lo hubiera dado, así como ella hizo conmigo. Las cosas entonces no dejan de ser pretextos para decir que nos agrada estar el uno con el otro, y al menos yo prefiero eso a cualquier otra circunstancia.








2 Comentarios:
que interesante! gracias a blogsearch llegue a esta entrada de blog. puse ¨ella tiene dos¨ viendo que sale con el nombre de una banda en la que toco y me topo con esto, emncionando a Jung y me metí.
Estudie Psicología y esto de Re-imaginar la psicología me suena bastante interesante :)
un saludo! creo que visitaré algunas veces, escribes de una forma agradable.
Mira que curioso, y como ves Jung es una constante en esta página, aunque no siempre se le mencione.
Que bueno que andes por aquí, sabes me gusta como describes mi manera de escribir,”agradable” me parece bastante cercano a la forma que he buscado lograr.
Saludos!
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