Los cronocrímenes
Se estrenó, al fin en México, la película española Los Cronocrímenes, de Nacho Vigalondo, un film de ciencia ficción que aborda de manera brillante las ya famosas paradojas del viaje en el tiempo. El director es conocido por cortometrajes bastante ingeniosos y divertidos, como la disputa antes de la maravilla en Domingo o la famosa Codigo 7, cortos que con elementos mínimos consiguen un desarrollo argumental sin duda interesante.
Vigalondo vuelve a mostrar que con un presupuesto bajo y con objetos asaz limitados se puede hacer una historia entretenida y, en lo que cabe, inteligente. Dice, el director, que su filme es “un circo de tres pistas argumental”, y eso es lo que lo hace ampliamente atractivo, pues siendo un trabajo muy predecible, todo va encajando poco a poco, dando la sensación de que hay un orden que se cumple paulatinamente. Dicho esquema está dibujado desde el principio, y la trama no es otra cosa que una explicación de lo que ya ha sucedido y que sigue sucediendo.
Las influencias que se pueden percibir van desde las varias películas sobre viajes en el tiempo, ya del todo conocidas, hasta cuentos como Todos ustedes, Zombies, la perturbadora obra de Robert A. Heinlein.
Puesto que los elementos son pocos la resolución de los mismos es más o menos satisfactoria. Un breve sueño es esta película, como la vida misma, y así en retrospectiva todo tiene un lugar y una razón para acontecer. Esa, a mi parecer, es la maravilla en este breve y límpido trabajo.
Vigalondo vuelve a mostrar que con un presupuesto bajo y con objetos asaz limitados se puede hacer una historia entretenida y, en lo que cabe, inteligente. Dice, el director, que su filme es “un circo de tres pistas argumental”, y eso es lo que lo hace ampliamente atractivo, pues siendo un trabajo muy predecible, todo va encajando poco a poco, dando la sensación de que hay un orden que se cumple paulatinamente. Dicho esquema está dibujado desde el principio, y la trama no es otra cosa que una explicación de lo que ya ha sucedido y que sigue sucediendo.
Las influencias que se pueden percibir van desde las varias películas sobre viajes en el tiempo, ya del todo conocidas, hasta cuentos como Todos ustedes, Zombies, la perturbadora obra de Robert A. Heinlein.
Puesto que los elementos son pocos la resolución de los mismos es más o menos satisfactoria. Un breve sueño es esta película, como la vida misma, y así en retrospectiva todo tiene un lugar y una razón para acontecer. Esa, a mi parecer, es la maravilla en este breve y límpido trabajo.








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