El fuego vivo
Tu cuerpo se crispa, cambia de forma, se enfurece,
¡oh llama!, ¡oh fuego!, proteica flama,
te alimento con el batir de mis dedos,
comparto contigo la humedad y el beso;
y tu calor funde mi alma,
para después volverla a formar,
esta vez, fruto de tu deseo.






