marzo 28, 2005

Mi vida con la ola (Fragmento)

El amor era un juego, una creación perpetua. Todo era playa, arena, lecho de sábanas siempre frescas. Si la abrazaba, ella se erguía, increíblemente esbelta, como tallo liquido de un chopo; y de pronto esa delgadez florecía en un chorro de plumas blancas, en un penacho de risas de caían sobre mi cabeza y mi espalda y me cubrían de blancuras. O se extendía frente a mi, infinita como el horizonte, hasta que yo también me hacia horizonte y silencio. Plena y sinuosa, me envolvía como una música o unos labios inmensos. Su presencia era un ir y venir de caricias, de rumores, de besos. Entraba en sus aguas, me ahogaba a medias y en un cerrar de ojos me encontraba arriba, en lo alto del vértigo, misteriosamente suspendido, para caer después como una piedra, y sentirme suavemente depositado en lo seco, como una pluma. Nada es comparable a dormir mecido en las aguas, si no es despertar golpeado por mil alegres látigos ligeros, por arremetidas que se retiran riendo.

Pero jamás llegue al centro de su ser. Nunca toque el nudo del ay y de la muerte. Quizá en las olas no existe ese sitio secreto que hace vulnerable y mortal a la mujer, ese pequeño botón eléctrico donde todo se enlaza, se crispa y se yergue, para luego desfallecer. Su sensibilidad, como las mujeres, se propagaba en ondas, solo que no eran ondas concéntricas, sino excéntricas, que se extendían cada vez mas lejos, hasta tocar otros astros. Amarla era prolongarse en contactos remotos, vibrar con estrellas lejanas que no sospechamos. Pero su centro... no, no tenia centro, sino un vació parecido al de los torbellinos, que me chupaba y me asfixiaba.

Octavio Paz, Mi vida con la ola (fragmento)

marzo 27, 2005

Esto es solo para decirte (poesía imaginista)

"Esto es sólo para decirte":

Que me comí

las ciruelas

que estaban en

la nevera

y que

probablemente tú

guardabas

para tu desayuno

Perdóname pero

estaban deliciosas

tan dulces

y tan frescas

William Carlos Williams

marzo 25, 2005

América Latina Dependiente (Panorama)

América latina, al igual que los países del tercer mundo, surge como esas colonias emancipadas que aun no tienen el suficiente control económico y político para dejar de ser dependientes de otros países más poderosos.

Dos Santos (1978) Dice que América latina esta en crisis: “…Crisis económica marcada por una baja de crecimiento y un endeudamiento internacional progresivo que hace distinguir las décadas de los 60 y 70 de los años optimistas de la década de los 50. Crisis política e institucional marcada por los sucesivos golpes de estado al lado de los movimientos populares de creciente radicalización. Crisis social caracterizada por la profunda conciencia de la necesidad de reformas estructurales. Crisis ideológica caracterizada por el fracaso del populismo y el choque de nuevas posiciones radicalmente divergentes al lado de una perplejidad evidente en vastos sectores sociales.

Esta situación de la que Dos Santos se da cuenta en la década de los 70’ era situación difícil después de un crecimiento económico corto en América latina en los años de posguerra, que sin embargo no podía ser eterno.

El poder que ejercen las potencias sobre estos subordinados de América latina priva a esta facción de un verdadero crecimiento económico y político así como de una independencia en estos ámbitos.

Y lo que hace más o menos 30 años vislumbraba Dos Santos es ahora una realidad sobrepasada por los acontecimientos mundiales actuales.

De nuevo hay crisis mundiales Alvarez Bejar (2003) menciona que “El contexto de la economía mundial, hoy esta definido por diversos episodios de crisis financieras que en la década de los noventa dejaron como secuela graves caídas de la producción […] y decenas de millones de desempleados en varias regiones de la tierra; también por el aletargamiento del crecimiento económico mundial; y por las tensiones sociales y políticas evidentes en las reuniones de los organismo internacionales como ocurrió en la reunión de Cancun de la OMC; así como el mas reciente colapso de los mercados de valores (2001-2003) que evaporo una parte importante de la riqueza de millones de hogares y de las pensiones de muchísimos trabajadores en el capitalismo avanzado; pero sin duda también esta definido por las rebeliones populares en la periferia, que rechazan la continuidad de la privatización y de la desregulación.”

Así después de un periodo de recesión y de una política militar que tiene al mundo al borde de la paranoia, esto esta peor que hace 30 años y América latina sigue en el hoyo en que siempre ha estado y en el que continuara si los gobiernos y los gobernados no reaccionan.

¿Pero porque esta así América latina? ¿Por qué es dependiente? ¿Qué estructura le lleva a que funcione de esta forma? Son preguntas que surgen al ver la riqueza que tienen los países de América latina como México, Brasil o Argentina. En el caso concreto de México tiene como país los recursos necesarios para ser una potencia y poder subsistir casi sin la intervención de otros países, pero al igual que con otros tantos países tercer mundista esto no es así.

Hay ciertas ideas que tienden a explicar porque algunos países están desarrollados y otros no, por ejemplo hay ideas racistas que explican la pobreza de algunos como la deficiencia implícita en su naturaleza, es decir, que los individuos de las regiones menos desarrolladas tienden a tener una evolución biológica inferior. Caso clásico del darwinismo social que pretendía aportar una base biológica a la desigualdad, pero estos planteamientos son los que han llevado a masacres en las que se pretende una eugenesia extrema como en el caso del Nazismo.

También hay argumento de tipo religioso, en los que se pretende alabar la pobreza y exaltar su determinación, dando a los ricos un papel de “pecadores” entonces el buen fiel no querría ser “rico”.

Lejos de ser razones de fuerza, son más bien ideas que enajenan al individuo y lo hacen estar ciego ante la realidad que lo rodea. Entonces ningún discurso basado en una forma de superestructura es valido sino se puede observar que el problema viene de la base de esta, las relaciones económicas determinar las moral de una comunidad.

El hecho es que hay recursos, pero en el mundo capitalista lo mas importante es la industria, aquellos medios de producción de los que el capitalista es dueño y que le permiten el control de aquellos que usan esos medios para subsistir.

Dos Santos identifica basándose en el aspecto de la industria de cada país y de su desenvolvimiento en la economía mundial por lo menos tres aspectos que ayudan a mantener el subdesarrollo en los países de América latina: a) la supervivencia de una economía agraria feudal y latifundista, b) el desarrollo hacia fuera de la industria y c) La disminución de los precios de los productos primarios y el aumento de los precios en los productos manufacturados. Esto se ve desde una perspectiva desarrollista y en parte es cierto pero no es toda la verdad.

Los países de América latina son dependientes, están inmersos en lo que se conoce como subcapitalismo y así lo define Roger Bartra (1973): “La situación de subcapitalismo consiste en la existencia, en los llamados países del tercer mundo de una estructura socioeconómica y predominante capitalista pero subordinada a las potencias imperialistas; pero además indica que esta estructura no esta normada por todas las leyes de desarrollo del capitalismo clásico europeo, ni se trata tampoco de una situación históricamente anterior al modelo clásico. Se trata de una estructura en la que los procesos de transición al capitalismo han quedado, por así decirlo fijados cristalizados por obra de la penetración y dominio del capital extranjero.”

El modelo desarrollista nos dice que los países subdesarrollados tenderán a ser tan ricos como los países industrializados una vez que las fuerzas económicas mundiales lo permitan, esto es con el paso del tiempo todos los países serán iguales en riquezas y en la satisfacción de necesidades de sus habitantes.

Pero la verdad es que existe una dependencia entre de los países subdesarrollados ante las grandes potencias. Los países de Latinoamérica se formaron dentro de una situación dependiente, por ello su estructura económica no conoce otra forma de subsistir, la dependencia implica que los mercados de estos países están subordinados a los mercados de las potencias hegemónicas, así el desarrollo de los países pobres depende del de los países ricos.

Así funciona la balanza mundia:l para que unos tengan mucho otros tienen que poseer poco, porque la riqueza de unos es la pobreza de otros. De ninguna manera podríamos ver niveles de vida como los de primer mundo sino hubiera miseria en el tercer mundo.

La estructura subcapitalista no se entiende si su contrapartida: la estructura imperialista que la domina y que provoca los monstruosos desequilibrios en su estructura social, económica y política.

Es también una particularidad que las naciones de tercer mundo tengan una mezcla entre estructuras capitalistas y estructuras feudales. Es difícil pensar que el modelo de desarrollo sean países Europeos o Norteamérica, el desarrollo según ellos lo definen son sus formas económicas, pero acaso no son totalmente convenientes para economías en transición como las de este lado de la cerca.

Bambirra (1974) hace una tipología de los países de América latina basándose en los procesos de industrialización de los países que conforman esta América y los clasifico de esta manera:

Países de tipo A. Argentina, México, Brasil, Chile, Uruguay y Colombia. Dichos países tenían una industria antigua desde principios del siglo XX y la mayoría de ellos tenían consolidada esta a mediados de ese mismo siglo.

Países de tipo B. Perú, Venezuela, Ecuador, Costa Rica, Guatemala, Bolivia, El Salvador, Panamá, Nicaragua, Honduras, Republica dominicana y Cuba. En estos la industria se consolido como resultado de la integración monopolica y después de la posguerra.

Países de tipo C. Paraguay y Haiti. Que son países carentes de industria y que su mayor fuente de ingresos es la exportación agraria.

América latina es dependiente porque su industria es dependiente, la tecnología que se usa es básicamente de importación, así las naciones imperialistas y los monopolios internacionales mantienen bajo su poder las naciones subcapitalistas, ya que al ser ellos dueños de la industria también son dueños de elegir el uso que mas les conviene y esto es, desde luego, una forma de control social y una oligarquía a nivel mundial, los ricos son mas ricos y los pobres mas pobres cada día y esto se vuelve cada vez mas cotidiano.

La dependencia también es, considero, una de las tantas formas en que las potencias mantienen a su servicio a los países productores de materia prima, ya que la materia prima es lo mas importante por ser el objeto de trabajo que esta destinado a transformarse en producto para el hombre, y esta dependencia de tipo económica trae consigo fenómenos como la aculturación que funciona de forma intervencionista y los diversos medios de control social ya no en un país en concreto sino en un nivel mundial. La globalización no solo es producto del capitalismo y el neoliberalismo, sino que es una herramienta que globaliza también los medios de control social y con ellos la explotación y la enajenación.

Sin embargo sabemos que hay dependencia, explotación, ricos, pobres etc. Pero queda la duda, la pregunta implícita acerca de la solución a todos estos desequilibrios de los que expresa el mundo, de los que somos presa como parte del mundo.

marzo 21, 2005

La vida es sueño decia Segismundo


¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño

Divagaciones (El bien y el mal)

El bien y el mal son concepciones de un mismo fenómeno, son solo divagaciones acerca de la misma cosa: la continuidad. La continuidad es ese orden de sucesos que ocurren de forma sucesiva y recurrente siguiendo un patrón fijo de conducta que lleva a este complejo movimiento de hechos hacia un fin predeterminado. Luego, el bien y el mal se usan como aseveraciones de la percepción subjetiva acerca de algo, esto es, el bien lo decimos, cuando algo sucede tal como esperamos, tal como la sociedad espera; el mal por su parte surge de la incomprensión del hecho, que al parecer causa malestar a cierto grupo de individuos y por ellos desagrado hacia el suceso, por lo que se le considera “no bueno”, recordando la doctrina de San Agustín. Pero este devenir de acaecimientos es solo la continuidad en su magnificencia, es el orden universal llevando a cabo su obra de seguir con su plan perfecto.

La guerra por ejemplo, si se le preguntara a las personas sobre la guerra y las masacres que ocurren en esta, en nuestra actualidad y sobre todo en una cultura que ofrece un culto poco desarrollado a esta forma de enfrentamiento, la respuesta será en su mayor parte que es algo malo, que causa mal, que es no bueno. Se dice esto porque se piensa que las causas de la guerra no son justificables ya que proveen gran pérdida económica, ambiental y humana. Pero podemos verlo desde un ángulo distinto, por ejemplo desde la idea de que cada especie forma su propia manera de autodestrucción, suicidio, en su mayor parte. El ser humano ha estado perfeccionando las maquinas para matar, multiplicando las formas de matar, en un afán siempre de dominación, sin embargo este afán le llevara a su propio suicidio como especie y esto dará paso a otra forma de vida nueva. Como las antiguas especies y deserciones dieron paso a la vida como la conocemos ahora. Esto por lo tanto es parte de un ciclo vital, la vida muere y vuelve a renacer, aun más, la vida no muere ni renace, sino que continúa.

El mal y el bien, al igual que la vida y la muerte, y otros tantos conceptos, son solo una forma de categorizar, de descomponer, para entender, el proceso previo de existencia, que actúa en forma de continuidad, en ese afán propio de la ciencia de destruir para observar el interior de los fenómenos, la existencia también se ve descompuesta en múltiples conceptos, para tratar de discernir su origen, comportamiento y destino. Pero con el paso del tiempo se ha olvidado que estos conceptos antes formaban una totalidad y que lo que se desunió tenia antes un intrincado funcionamiento completo, más bien aun lo tiene pero no lo comprendemos por esta ambivalencia que creemos presenciar en la realidad.

Es un circulo, el ciclo vital, la continuidad, la existencia, no tiene alfa u omega, principio o fin, es un circulo tan perfecto que se escapa de los parámetros mesurables por la mente humana, y por ser un circulo no tiene punto de división posible, solo que se le invente con conceptos. Además, y por lo tanto, no tiene un origen ni un fin, aunque esto resulte difícil de pensar, ya que estamos acostumbrados a que todo empieza y termina, pero eso es solo porque lo vemos con los ojos de una íntersubjetividad mal lograda.

Entonces el mal y el bien son parte de ese círculo, y son uno sin divisiones, por lo tanto su existencia solo es teórica, esto es, solo de forma abstracta y su función que es entendimiento se ha tornado en otras tantas (prejuicio, miedo, incertidumbre, etc.) y hemos olvidado que solo son palabras para nombrar lo que no podemos nombrar. Mal y bien no existen, solo son parte de la continuidad inmanente en el funcionamiento del orden universal.

marzo 18, 2005

El principito y el zorro (capitulo XXI)

Entonces apareció el zorro:

—¡Buenos días! —dijo el zorro.
—¡Buenos días! —respondió cortésmente el principito que se volvió pero no vio nada.
—Estoy aquí, bajo el manzano —dijo la voz.
—¿Quién eres tú? —preguntó el principito—. ¡Qué bonito eres!
—Soy un zorro —dijo el zorro.
—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—, ¡estoy tan triste!
—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—, no estoy domesticado.
—¡Ah, perdón! —dijo el principito.

Pero después de una breve reflexión, añadió:

—¿Qué significa "domesticar"?
—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas?
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"?
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas?
—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el principito.
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos... "
—¿Crear vínculos?
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
—Es posible —concedió el zorro—, en la Tierra se ven todo tipo de cosas.
—¡Oh, no es en la Tierra! —exclamó el principito.

El zorro pareció intrigado:

—¿En otro planeta?
—Sí.
—¿Hay cazadores en ese planeta?
—No.
—¡Qué interesante! ¿Y gallinas?
—No.
—Nada es perfecto —suspiró el zorro.

Y después volviendo a su idea:

—Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.

El zorro se calló y miró un buen rato al principito:

—Por favor... domestícame —le dijo.
—Bien quisiera —le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
Sólo se conocen bien las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
—¿Qué debo hacer? —preguntó el principito.
—Debes tener mucha paciencia —respondió el zorro—. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...

El principito volvió al día siguiente.

—Hubiera sido mejor —dijo el zorro— que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón... Los ritos son necesarios.
—¿Qué es un rito? —inquirió el principito.
—Es también algo demasiado olvidado —dijo el zorro—. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. Entre los cazadores, por ejemplo, hay un rito. Los jueves bailan con las muchachas del pueblo. Los jueves entonces son días maravillosos en los que puedo ir de paseo hasta la viña. Si los cazadores no bailaran en día fijo, todos los días se parecerían y yo no tendría vacaciones.

De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando el día de la partida:

—¡Ah! —dijo el zorro—, lloraré.
—Tuya es la culpa —le dijo el principito—, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
—Ciertamente —dijo el zorro.
—¡Y vas a llorar!, —dijo él principito.
—¡Seguro!
—No ganas nada.
—Gano —dijo el zorro— he ganado a causa del color del trigo.

Y luego añadió:

—Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.

El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:

—No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros.
Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
—Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.

Y volvió con el zorro.

—Adiós —le dijo.
—Adiós —dijo el zorro— He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
—Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.
Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.

—Es el tiempo que yo he perdido con ella... —repitió el principito para recordarlo.
—Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
—Yo soy responsable de mi rosa... —repitió el principito a fin de recordarlo.

Antoine de Saint Exupery. El principito.

marzo 16, 2005

El mito de Sísifo (Camus y el sin sentido de la existencia)


“Los dioses habían condenado a Sísifo a subir una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvía a caer por su propio peso”. De esta forma, en “El mito de Sísifo”, Albert Camus intuye que la absurda tarea de Sísifo por subir la roca sin tener un propósito razonable y sabiendo que tendrá que comenzar el trabajo de nuevo, así por la eternidad, es metáfora de la vida del hombre, de la existencia angosta de éste.

El hombre nace y luego muere, y en el transcurso su mente juega con una pregunta de gran sentido filosófico, creadora y sublime. ¿Cuál es el propósito de la vida?, es la pregunta acerca del significado de la existencia, aquella que lucha por conocer para que se nace y se vive. La pregunta generadora de filosofía, la cual ha tenido miles de respuestas a través de la historia, encuentra en Camus una contestación por demás rica y reveladora: se nace para morir.

En un estilo que recuerda a Heiddeger, se insinúa que el fin de la existencia es el fin mismo. El Sujeto nace y es proyectado hacia la muerte, esa es la única opción viable que se le presenta, todas sus esperanzas y sueños y planes a futuro no son validos, porque no son seguros, lo único constante es la muerte, ese es el numen, la clave de estar y de ser. No hay más verdad, no hay más propósito.

¿Pero qué pasa mientras se vive?, ¿Qué pasa en ese interludio entre el nacimiento y la partida? El hombre pretende trabajar, amar, ser, y se pregunta siempre por la lógica del universo, por el orden del mismo y por los sucesos que le acongojan. Crea símbolos a fin de poder controlar, un poco, ese miedo natural a lo desconocido, les atribuye formas y estructuras familiares a fin de pretender un control sobre el entorno desconocido, sobre aquello en lo que no puede tener control. Hay en la naturaleza de la especie humana, una necesidad innata por clasificar todo lo que existe, a fin de apropiarse de ello, a fin de ser dueños de cualquier cosa (conocimiento, materia, seres), porque de lo que se es dueño no se puede tener temor.

Para ese propósito el hombre se reconoce en la ciencia, la religión y la moral, como fuentes ordenadoras de su vida. La ciencia le proporciona un método sistematizado y confiable, aparentemente. La religión le da un propósito a su existencia y lo provee de la esperanza de saber que más allá de su pútrida relación con el mundo, hay algo más y que será su recompensa. La moral, por último, lo ayuda a controlar sus acciones, a diferenciar lo que él cree bueno de lo malo, lo que debe y no debe hacerse, todo esto para justificarse y saberse libre de actuar como lo dicen las leyes. Sobre las genealogías de estas esferas se podría decir mucho y sin embargo nada al mismo tiempo, mi propósito es entonces, solamente mencionarlas para ejemplificar cómo las personas viven afanosas de encontrar relaciones lógicas en todo lo que les rodea.

Sin embargo, y pese a toda la historia ideal acerca del conocimiento, el universo no tiene un orden lógico posible, y no es que sea ilógico, sino que no es lógico simplemente.

La relación del hombre con el mundo esta dada por un lazo de fenómenos que llenan este espacio, están repletas de “absurdo”. El absurdo nace de la relación del ser con su realidad. ¿Por qué se dice que es absurdo?, pues porque su raíz son las pretensiones razonables del sujeto y el choque de estas con lo irrazonable de la realidad.

Un ejemplo claro del absurdo es el caso de Meursault, (héroe existencial en el extranjero, también de Camus), en el momento del juicio (capitulo VI) declara que mato al árabe por causa del sol, razón totalmente risible en apariencia y de la cual todos se desprenden en carcajadas. Pero para Meursault es una razón plausible y no ve la gracia, para él esto es un buen motivo, y así es, él enfrenta un argumento justo contra una realidad carente de lógica y así nace una incongruencia, un absurdo.

Nótese que no es lo mismo el sentimiento del absurdo al absurdo en sí, el sentimiento del absurdo esta contenido en el absurdo, es sólo una etapa de este.

El conocimiento de que el universo esta regido por lo absurdo le da al hombre un pesar desmedido, la verdad siempre es una carga para el que la conoce y, sin embargo, cuando ya la posee es imposible que reniegue de ella, la verdad de saber que el mundo y sus fenómenos no son como los dicta la razón instrumental es la verdadera fatalidad del individuo.

Entonces, ¿cómo es el hombre que vive el absurdo concientemente? Este hombre no hace nada por lo eterno, no lo niega, pero no lo busca de ninguna manera, la trascendencia para él es algo que carece de significado. Este sujeto se aboca a su valor y a su razón. El valor le enseña a vivir sin desear más de lo que necesita y sin apelar por ello y contentarse con lo que tiene, y la razón le enseña los limites que le son propios. Con una conciencia de que es libre sólo por un tiempo determinado, mientras vive, sigue la vida y su existencia y sólo se ocupa de sí mismo, “en el esta su campo de acción” dice Camus.

En cuanto a la moral, el hombre que conoce el absurdo sabe que muchas leyes están mal planteadas y que carecen de utilidad real, no obstante el no planea nada en contra de las leyes, sino que recomienda que se tomen con calma. El crimen no es algo permitido para él, pero tampoco lo es el remordimiento, no hay culpables, sólo responsables. Es raro este concepto escrito por Camus en su descripción del hombre absurdo, ya que a pesar de no haber culpables él esta de acuerdo en que todos somos culpables en cierta forma. El personaje Meursault, al encontrarse en el juicio en su contra y escuchando las acusaciones que se le imputan llega a la conclusión de que todos somos un poco culpables. Tema tratado más adelante en la vida de Camus en “Los justos”, en donde se hace la reflexión de quién juzga a la justicia, aunque eso no es tema para tomarse aquí, sólo basta decir que el absurdo es a veces incomprensible hasta para quien lo vive en carne propia.

La muerte es para Camus la culminación del entendimiento del absurdo, porque el hombre es realmente dichoso y vive seriamente cuando comprende su finitud y sabe que ha existido no como debe ser, sino como pudo ser y eso lo libra de una carga enorme de responsabilidades y de culpas.

Lo importante es, entonces, saber que a pesar de que la vida es absurda y no tiene objetivo trascendental, a mi parecer, se debe seguir viviendo razonablemente, y con la mayor dignidad posible, se debe procurar encontrar alguna razón para vivir cada día y para esperar la muerte gratamente. Vivir valientemente es la mejor forma de vivir, sabiendo que todo es un caos y que no hay razón mínima para existir, aun así existo y pongo orden en mí, porque, como cite anteriormente, yo soy mi propio campo de acción.

Es muy grato saber que en este mundo ilógico, el mismo desorden hace que nada este mal. Edipo, cuando viejo, llega a una conclusión en extremo deslumbrante y que esta llena de una comprensión de la vida claramente magnifica, el dice: “A pesar de tantas pruebas, mi avanzada edad y la grandeza de mi alma me hacen juzgar que todo esta bien” y así es, todo en el mundo es como debe ser, de nada hay que culparnos ni nada hay que permitir nos remuerda la conciencia, porque al fin y al cabo nada es malo o bueno, sólo es y nosotros le damos un significado, sobre nosotros pende no la culpa sino la responsabilidad.

Para concluir nada mejor que el último párrafo de esta obra analizada: “...dejo a Sísifo al pie de la montaña […] cada fragmento mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por si solo el mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso”. Y no hay mejor forma de ver la vida, yo también veo a Sísifo conciente de su tarea amarga y sin sentido, pero veo igual que él sabe que es todo lo que tiene, la roca es su mundo y no necesita algo más para poder ser feliz. La felicidad radica en el conocer y en no ambicionar nada más de lo que se puede tener, hay que aceptar nuestra fatalidad, nuestra vida absurda, nuestra roca y apreciarla por el solo placer de tenerla y de que es nuestra.

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