mayo 30, 2005

Costumbres

No es para quedarnos en casa que hacemos una casa
no es para quedarnos en el amor que amamos
y no morimos para morir
tenemos sed y
paciencias de animal

Juan Gelman

mayo 28, 2005

Hacia un entendimiento del marxismo


Dice Marx, en su onceava tesis sobre Feurebach, que los filósofos, a través de la historia, solo se habían preocupado por entender el mundo, ahora era tiempo de transformarlo. La esencia de la teoría marxista es ese pensamiento revolucionario, no es posible interpretarlo correctamente de otra forma. La Praxis es esa conjunción entre teoría y práctica, un arte, confrontar los supuestos teóricos con la realidad circundante y transformar dicha realidad si es necesario.

El pensamiento marxista es mal entendido por el lego cuando se piensa en un materialismo radical, en donde todo esta determinado por los factores económicos y entonces el hombre es una marioneta de la monetario, en una suerte de fatalidad mercantil. En realidad esta falta de humanismo no es tal, en los escritos económico – filosóficos del joven Marx el define claramente su pensamiento como un humanismo esperanzador basado en la oportunidad que tienen los sujetos para trasformar y transformarse. El paso de este pensamiento al del Marx adulto, en el capital, no marca una diferencia, mas bien es una congruencia de su pensamiento pero mas libre de romanticismo y pasión juvenil, es un concretar ideas pero sobre una base ya forjada en la importancia del ser en el individuo.

Desde este punto es conveniente, entonces, decir que el marxismo surge como un pensamiento social, con todo lo que ellos implica, y busca el mejor camino para el desarrollo humano y así critica al sistema imperante, cruel, inhumano que supone el capitalismo. Es, el marxismo, un pensamiento surgido de las necesidades del proletariado para dejara atrás el yugo de los capitalistas, dueños de los medios de producción y liberar a todos los hombres del terrible fenómeno de la alineación, esa conducta antinatural que aleja al hombre de su esencia y del control de su propia existencia.

El marxismo propone como nacimiento de las representaciones concientes el proceso social en el que el individuo se ve inmerso, es decir, el pensamiento, las ideas que el individuo tiene de su medio, de su realidad, tienen una base material en el proceso social, o de otra froma, en el como esta construido el medio social. La forma en que la cultura se organiza impele a la conciencia a una adaptación de esta al molde que suponen los procesos económicos y políticos, pero también filosóficos y psicológicos

Entonces surge un conflicto, y he aquí en donde surge el malentendido acerca del determinismo economicista atribuido al marxismo, pero esto es respondido cuando se llega a la comprensión del concepto de totalidad. La totalidad para Hegel era todo lo que había sucedido, toda la historia pasada, por lo tanto la totalidad era algo muerto que no era recuperable sino en el recuerdo, para Marx, en cambio, la totalidad es un proceso que incumbe al pasado, presente y futuro, es decir a toda la historia, entendiéndola como la historia del devenir.

También los seres humanos funcionan como una totalidad, como parte de ese proceso universal que lleva a los seres a las más variadas interacciones. El hombre es en esencia social, expuesto a una naturaleza, la naturaleza, de la cual es parte también, por lo tanto esa paradoja es el hombre: un ser que se opone a la naturaleza, pero que la necesita para sustentarse, entonces la transforma y, como el también es parte de la naturaleza, también se transforma a si mismo. Es parte de un proceso en el cual nada esta excluido, es una totalidad.

En cuanto a la ideología, se dijo antes que era producto de las condiciones materiales, así que como producto de dichas condiciones, su papel suele quedarse en el sustentar la organización de la que surge. La filosofía naciente de una sociedad capitalista, en el fondo, sustentara con bases teóricas la predominancia de capitalistas sobre proletario; la religión, en las mismas condiciones, utilizara sus artilugios para sustentar el mismo régimen, y así toda teoría acerca del ser se amoldara a las condiciones de las que nace.

Pero por eso es necesario comprender el mundo, y volvemos al planteamiento original, para poder transformarlo, praxis. En la doctrina del tao, el fin de toda enseñanza es entender el flujo del Tao, para así seguir el camino y librarnos de esas ilusiones que nosotros creemos y damos el nombre de realidad. El marxismo en su esencia plantea también que lo que vemos como real, es mutable, y solo sabiéndonos parte del proceso de revoluciones seremos capaces de crecer todos juntos hacia una nueva forma de ver el mundo.

mayo 11, 2005

Y sin embargo…


Y sin embargo la inmortalidad existe, y no es causa de la ciencia, ni de la magia, ni de un dios todo poderoso (no por lo menos de uno que se encuentre fuera de nosotros), es un hecho natural.


Dicta la ley de la conservación de la materia que “la materia no se crea ni se destruye, solamente se transforma”, así es. La materia que podemos sentir, que podemos ver, que podemos oler etc. es la misma que emergió de aquella singularidad, que fue el inicio del universo conocido, desde ese entonces no hay nada nuevo bajo el sol, todo es solo lo mismo pero transformado. Einstein lo sabia y así dijo que E=MC al cuadrado, la energía es masa y la masa es energía, ambas son una misma en diferente forma pero al fin una misma.

Nosotros, simples humanos, somos una compilación compleja de aquella materia / energía, polvo de estrellas nos forma, y adquirimos o mas bien prevalecen en nosotros todas las características esenciales, no desparecemos nunca, nos trasformamos de nuevo en polvo, así que polvo fuimos y polvo seremos.

Dice Sabines: “Te digo en serio que la muerte no existe […] Cuando el pedazo de carbón ya no es mas madera, sino carbón a solas, llenos de si mismo…” es decir, cuando parece que algo muere, en realidad solo se transforma en nueva vida, solo cambia de matices y entonces se prolonga infinitamente. La vida viene desde el infinito en un periplo incorruptible.

mayo 09, 2005

La inmortalidad al alcance de la mano


Jorge Luis Borges decía curiosamente que "las pruebas de la muerte son estadísticas; luego nadie esta a salvo de ser el primer inmortal".

Hay organismos que efectivamente no pueden morir, no porque hayan llegado a una etapa de inmortalidad, sino porque no ha llegado a la etapa de mortalidad. La mayoría de estos organismos son unicelulares, los cuales no mueren por causas biológicas, sino que solo se les puede matar. En cierto momento se pueden dividir para reproducirse pero no queda ninguna forma de despojo yerto, sino que el organismo sigue vivo en dos formas diferentes. Resulta curioso que entonces la muerte llego a la evolución como una herramienta para los organismos avanzados.

Sin embargo, en la actualidad las posibilidades de que una persona llegue a ser inmortal son cada vez mas cercanas, con los avances médicos, los índices de vida han subido hasta edades antes inconcebibles, la manipulación genética, pronto dará el paso para alterar las formas en que el organismo interactúa para programar la muerte, (esto en algunas décadas, supongo, con los pasos que da la ciencia en este ámbito) ¿pero que tan buena es la posibilidad de la inmortalidad? ¿Que consecuencias traería?

Me viene a la mente una enfermedad que consiste en la evitación de este patrón de muerte programada, las células no mueren y comienzan a fagocitar a sus compañeras y crecen y crecen desmesuradamente hasta causar estragos en el organismo. Efectivamente, el cáncer es una enfermedad en la que la inmortalidad esta implicada, si los seres humanos evitáramos de la misma forma la muerte y nos expandiéramos en algunos siglos hacia otros sitios ¿acaso no seriamos una especie de cáncer? Resulta una reflexión metafórica pero me parece dilucida un matiz del propósito del humano.

Y ahora viene a mi otra pregunta ¿necesitamos ser inmortales?, es decir ¿la inmortalidad es inmanente a nosotros?, Thomas de Aquino dice que la mente desea ser eterna y los vitalistas proclaman que el impulso de la vida corroe al individuo y es suficiente razón para vivir. Sin embargo también y muchas veces se desea lo contrario, en ocasiones se ruega por la muerte, se desea con fervor su llegada, Elias Nandino muy bien lo dice: “Si la muerte quisiera complacer el deseo / de los que la invocamos, / ya muchos de nosotros estaríamos muertos…” Así es, pedimos la muerte cuando la vida pierde significado o cuando es un peso grande para nuestros hombros. Esto ultimo entonces contradice que la vida eterna sea lo que los seres buscamos, porque si la muerte fuera completamente indeseable no habría necesidad del suicidio como recurso.

En un magnifico ensayo acerca de la inmortalidad Borges llega a la conclusión de que la inmortalidad subjetiva no existe ni es un objetivo plausible, lo que si es posible y completamente loable es la inmortalidad de la mente social, de las ideas colectivas, del conocimiento, porque el sujeto no importa sino que importan las estructuras de las que era parte el individuo. Sartre dice que “el hombre crea al hombre” es decir un solo hombre crea a todos los hombres, tiene en si la responsabilidad de toda la humanidad y si esto es cierto o no, yo creo que la inmortalidad como algo individual es algo que habría que valorarse y pensar si vale la pena ser inmortales de manera física e individual o es mas importante ser inmortales de forma espiritual y grupal.

De cualquier forma creo, igual que Borges, que no me gustaría ser inmortal de forma individual y física, suficiente tengo con el tiempo que tengo de vida para que se me atormente con más, y además la inmortalidad conllevaría un estancamiento del cual la vida mortal nos libra. Con la muerte la especie progresa, uno cesan para que otros inicien y así la progenie es signo de evolución, tal es la sabiduría de la naturaleza que nos mata para que vivamos. Morir o no morir no es el problema, porque la muerte es un proceso necesario que no nos convirtamos en ese cáncer que todo corrompe, pero saber que continuamos como parte de la historia y parte del conocimiento de la humanidad es lo que en realidad interesa, esta existencia es una muerte incesante que nos da vida eterna, pero no de manera solitaria sino como parte un conglomerado natural al que se llama universo.


mayo 05, 2005

La trascendencia ideal


Creo que es importante hablar sobre la muerte porque lo importante al fin en la vida es el morir, el bien morir. ¿y como se alcanza una muerte "buena"? pues me parece que a través de una vida provechosa, hay varios filósofos que han tratado de dar una respuesta a este acto natural de morir, pero es increíblemente complicado el darle un significado a algo que no se conoce en carne propia, o por lo menos concientemente, porque todos hemos visto la muerte, pero solo la que es ajena a nosotros, nunca la propia, no sabemos incluso si existe o no la muerte en forma subjetiva. ¿Entonces como explicar algo que no se conoce?, por ello es un misterio y por ello es una de las base del pensamiento religioso, porque así es, la religión tiene como propósito, mas que darle significado a la vida, el explicar la muerte y darle una esperanza de continuidad al individuo (esto es bueno o malo dependiendo luego del modelo social que concurre). Pero la filosofía también busca algo parecido, el ser trascendental, alguien que pueda vencer a la muerte, la inmortalidad al fin es el sueño de todos en cierta medida, ¿pero como se logra esto? por ejemplo, tener un hijo, decía Francoise Sagan que "en cierto momento de la vida se desea un hijo. Quizás para morir un poco menos cuando se muere", y esto es porque los hijos son partes de nosotros, en cierta forma son nuestro cuerpo perpetuado y si los educamos de una buena forma, hasta puede ser nuestro pensamiento continuado. Aunque al fin y al cabo esta es una razón biológica de trascendentalidad, pero aun así es algo que demuestra el anhelo implícito de vencer a la muerte. Otra es haciendo cosas importantes, luchando por una causa, escribiendo sobre lo que se cree, rompiendo las reglas establecidas y cambiándolas, cosas así, diría Camus "siendo un hombre rebelde", el hombre que no es recordado es el único que realmente muere. Entonces las formas de traspasar la muerte son formas en donde no participamos nosotros luego de ella, sino mas bien incurre lo que hicimos antes de esta, por eso es importante lo que hagamos en la vida, para que nuestra muerte tenga importancia y significación.


mayo 03, 2005

Sobre la Muerte

Como personas normales, como mortales, constantemente pensamos en el devenir de nuestra vida, lo que el futuro le depara a esta, vivimos, decimos, para cualquier cosa, para trabajar, para amar, para estudiar, para conocer, pero la realidad es que nada de eso es duradero, para decirlo de alguna forma el único objetivo de la vida, su único fin preciso, es la muerte, solo la muerte es segura.

Entonces, si la muerte es tan inevitable ¿Por qué no se le ha estudiado con tanta vehemencia como a otros fenómenos biológicos?, ¿Por qué se le evita con tanta frecuencia en nuestras mesas, en nuestras conversaciones?

En el mundo moderno, dice Octavio Paz, todo funciona como si la muerte no existiera. De cierta manera la vida cotidiana excluye a la muerte, a nuestra muerte, también Octavio Paz dice que esto es porque nadie vive su propia vida. En esta época paradójica, en que el narcisismo impera, pero el individuo ya no es mas que masa, la vida no tiene un significado pertinente, no tiene una meta clara, pero ¿cuando la ha tenido?, y si la vida no es significativa, por lo tanto, la muerte sufre un proceso igual de pernicioso y carece después de un significado intrínseco.

La muerte carece de significado porque la vida es igual de insignificante, aun así eso solo es una excusa para no hablar de ella.

Vamos a pensar en el significado de la muerte, con las debidas precaucio­nes posibles, porque no pensar nunca a la muerte es una locura, pero igualmente es una locura estar siempre pensando en ella.

Siempre morimos, a cada rato. Comenzamos a morir apenas nacemos, el fin de nuestra existencia tiene conexiones con el principio de ella, como diría Heidegger somos un ser para la muerte, somos proyecto, es decir, un ser lanzado a la muerte.

La muerte es una compañera diaria, todo en nosotros muere, comenzando por el más básico elemento que nos conforma, o sea la célula. La célula muere por una muerte programada, porque así tiene que ser para que el organismo prospere, los genes que se encuentran en el núcleo celular provocan que una célula perezca como base para la experimentación natural de las combinaciones genotípicas en los seres vivos, y estas son tan grandes que los fenotipos que podemos observar solo son una contada variación de dichas combinaciones.

Este fenómeno que aquí se trata, es por lo tanto nuestro fenómeno, según Séneca nuestro mayor error es querer ver la muerte adelante, es de­cir fuera de nosotros, allá. Cuando esta, en gran parte, a nuestra espalda. La muerte no nos es trascendente (que este más alba fuera de nosotros), sino que es inmanente (ella que esta con nosotros). Cada día algo nosotros muere, neuronas, células, uñas, cabellos, defensas, pero también, esperanzas, sentimientos y hasta el dolor.

Como podemos ver la muerte nos pesa, nos rodea, esta con nosotros, nos acompaña hasta el ultimo día.

La muerte no se puede evitar, las civilizaciones antiguas (occidentales y aun en nuestros días el pensamiento de oriente es pertinaz en esta idea) veían en está una continuación de la vida, un ciclo, sin muerte no hay vida y viceversa, porque no son dos materias excluyentes sino que son partes un mismo proceso, la continuidad.

Pero el hecho es que morimos y esto es preocupante, opino, por esa relación estrecha o mas bien unitaria con la vida, en otras palabras la muerte es consecuencia de nuestra vida y también lo es el hecho del morir, del como morir.

Se podría decir que existen en general dos maneras de bien morir. La de Epicuro, que cree que la muerte no es nada. Dice Epicuro: “Acostúmbrate a la idea de que la muerte no es nada que tenga relación con nosotros porque el bien y el mal no consisten más que en la percepción que tenemos de ellos y la muerte es la privación de toda percepción. Comprender que la muerte es nada, es una fuente de alegría. Porque no hay nada más terrible en la vida, para quien ha comprendido que no hay nada más allá de la muerte. La muerte no existe, porque en tanto existimos no hay muerte; y cuando hay muerte, entonces dejamos de existir”.

La concepción cristiana del bien morir cree que la muerte lo es todo. En esta doctrina no se teme a la muerte, es más, se desea, porque ella solo es un pasaje hacia un lugar donde hemos de encontrar a nuestros seres más amados y en donde se disfrutara de una existencia mas bella que la triste, muchas veces, vida terrestre.

Finalmente ¿Qué sabemos de la muerte?, de la muerte sabemos muy poco; que no solo es cierta, sino que es perpetuamente inminente. Morirse no es cosa de estar viejos o enfermos. Como se habia dicho anteriormente, desde el primer momento en que empezamos a vivir ya estamos listos para morir. Como dice la sabiduría popular: “Nadie es tan joven que no pueda morir, ni tan viejo que no pueda vivir un día más”.

Por muy sanos que nos encontremos, la muerte acecha y no es raro morir, por acci­dente o por crimen, en perfecto estado de salud. Como bien dijo Montaigne “No morimos porque estemos enfermos, sino por que estamos vivos”.

Pensándolo bien, siempre estamos a la misma distancia de la muerte. Pensar a la muerte no es cosa para estar tristes más bien es reflexionar como vivir la vida hasta sabernos dignos de nuestra única y verdadera muerte, porque no sabemos cuando nos alcance ni como se presente, tal vez sea una marejada, una suerte de pretexto implícito en las cosas, una admisión que se va pero sin admitirlo; efectivamente la muerte nos espera desde adentro. Pensar en la muerte, concluyo es darle importancia a nuestra existencia.

mayo 02, 2005

Opinión Sobre la Pornografia

No hay mayor lujuria que el pensar.
Se propaga este escarceo como la mala hierba
en el surco preparado para las margaritas.

No hay nada sagrado para aquellos que piensan.
Es insolente llamar a las cosas por su nombre,
los viciosos análisis, las sÍntesis lascivas,
la persecución salvaje y perversa de un hecho desnudo,
el manoseo obsceno de delicados temas,
los roces al expresar opiniones; música celestial en sus oídos.

A plena luz del día o al amparo de la noche
unen en parejas, triángulos y círculos.
Aquí cualquiera puede ser el sexo y la edad de los que juegan.
Les brillan los ojos, les arden las mejillas.
El amigo corrompe al amigo.
Degeneradas hijas pervierten a su padre.
Un hermano chulea a su hermana menor.

Otros son los frutos que desean
del prohibido árbol del conocimiento,
y no las rosadas nalgas de las revistas ilustradas,
pornografía esa tan ingenua en el fondo.
Les divierten libros que no están ilustrados.
Sólo son más amenos por frases especiales
marcadas con la uña o con un lápiz.


Wislawa Szymborska

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