agosto 26, 2005

Memoria de la tempestad

Recuerdo que yo escuchaba
cuando llego el vendaval
y supe que este auguraba
que algo habría de terminar

Luego llego la penumbra
con su apetito voraz
se trago la luz amarga
solo dejo oscuridad

Después el tiempo llovía
inundando aquel lugar
se lleno el sitio de sangre
de espeso plasma lunar

Recuerdo que en el espacio
ya no existió claridad
todo permaneció vació
solo hubo tempestad



agosto 24, 2005

La materia nos mira


Pensar en la realidad es un tema que siempre desemboca en la maravilla, ya que nos hace caminar por veredas que nunca imaginamos existentes en un mundo racional y sobreentendido. Justamente pensaba en que tanto de nuestro mundo conocemos o podremos conocer. Veo el rastro de los objetos que llegan hasta mi y pienso en toda la bastedad de impulsos que surgen de ellos, y que de toda esa inmensidad de impulsos yo solo soy capaz de percibir una mínima parte, como si estuviera ante un gran sol y solo pudiera ver lo equivalente a un pequeño rayo de luz.

Sin embargo el pensar en el mundo de afuera es ya de por si una insensatez, yo no puedo saber si hay algo afuera de mi, no me es posible asegurar que algo además de mi existe, porque lo único que puedo pensar y experimentar esta en mi proceso de cognición, que de por si solo es posible en mi, no en lo de afuera. Yo no puedo saber si lo otro es así, como se presenta, porque en realidad solo lo percibo y esa percepción funciona como un filtro por el cual el mundo es más interpretación que reflejo. Yo soy mi campo de acción diría Camus.

Como Nagel hace notar, esta conclusión deja dos alternativas, o el mundo mental es tan pequeño que solo me abarca a mi o el mundo mental (que experimenta) es tan vasto que incluye a todo lo que me rodea. Los antiguos Jonios creían en un principio que llamaban Hilozoísmo, que era la noción de que todo en el universo, incluyendo a los minerales, tiene algún rastro de vida psíquica. Esta noción se amplia en el panpsiquismo. Esto me parece muy interesante, en realidad no puedo negar algún tipo de experiencia a los animales, ni a las plantas, pero esto también se extiende a lo que consideramos comúnmente como sistemas muertos. Así como no puedo tampoco decir que algo más allá de mi es pensante.

Recuerdo también un poema que leí hace tiempo, a continuación lo transcribo:

Desde el primer día
las cosas nos están mirando

nacimos con la ceguera
entre los parpados
los ojos de cada objeto
nos miran con su piedad material

ah si las cosas
nos dejaran mirarlas

El poema se llama “La materia nos mira” y el autor es Tomas Castro. La materia nos mira es un hecho que en nuestra época casi nadie se atreve a pensar de forma seria, pero si se piensa con detenimiento tiene tanta validez como decir que nosotros miramos a las cosas. Esa división artificial entre lo subjetivo y lo objetivo, entre el que ve y el que se deja mirar, es tal vez correcta pero no del lado que nos gustaría pensar.

Tal vez los Idealista tengan razón cuando proponen que el mundo es pensamiento, pero tal vez se equivocan al dar primacía en este proceso a los sujetos comunes, es decir a los seres humanos.

Varios constructivistas están de acuerdo en pensar que la realidad es una estructura inventada, un proceso de ideación, pero ¿Cómo pensar que esa ideación podría no ser de ningún ser humano? ¿Cómo pensar que las cosas, esas siempre inertes, podrían ser las que piensan en realidad al mundo?

Pensar que si la realidad es ilusión es solo ilusión humana es demasiado pretensioso, tal vez, para no dar primacía al objeto, el mundo sea una invención consensuada, al fin sujeto y objeto son lo mismo y entonces el pensamiento se acerca a la dualidad de la que hablara Baudrillard, nosotros no podemos pensar el mundo porque en algún lugar el mundo nos piensa a nosotros.

La tiranía del sujeto ha estado presente durante mucho tiempo, pero ahora nos parece que el objeto se despierta y nos mira con su piedad material, nos parece que el objeto ha estado jugando durante mucho tiempo y ahora que lo creíamos dominado se convierte poco a poco en el verdadero cazador, en el gran depredador. Temblemos pues ante la realidad que siempre fue, aunque no lo supiéramos, nuestra sustancia creadora.

agosto 20, 2005

El destino ineludible


Posted by Picasa

Creo que el destino es un concepto muy ambiguo, como todo concepto que presupone un infinito de elementos, sin embargo, y siendo estrictos, creo firmemente en el destino, en la predeterminación del mundo. Por lo tanto, pienso que la libertad es una ilusión, que como concepto no debería existir y que en la realidad, cualquiera que esta sea, es inexistente.

El concepto de libertad necesita propiamente, a su vez, del concepto de individualidad, pero de una individualidad radical, para que algo sea libre necesita no tener relación con más cosas en el universo que lo pudieran influenciar, necesitaría ser un ente plenamente independiente de todo, y esto, como la concepción de un hombre no social, es inconcebible.

Por otra parte, la libertad es el lado contrario del determinismo, estar determinado quiere decir estar precedido por un hecho, es decir que cada suceso en el mundo es precedido por otro, no de forma causal eficiente, sino de forma causal circular e incluso final. La libertad conlleva la noción de que nada es determinado por nada, nada exterior, ni nada interior. En ese caso todas las cosas que sucedieran en el mundo serian sólo “sucesos” al azar sin ninguna responsabilidad de los actores de dicho evento. La libertad significaría azar, pero azar en un arreglo lógico que acabaría siendo una nueva forma de organización.

Pero en la predeterminación todo es perfecto, cada cosa en el universo está relacionada con otra, tal como las nuevas teorías físicas lo proponen (las supercuerdas, el bootstrap y el orden implicado). Sartre, y antes Schopenhauer, decía que un hombre hace a todos los hombres, pero lo contrario también es cierto, no sólo en el orden humano sino en el orden microfisico, y qué somos nosotros sino complejos hechos del universo, universo que tiene su base en lo microfisico.

En nuestra realidad podemos contar con la noción de libertad, yo escojo lo que quiero hacer, tengo una gama de opciones a mi disposición, pero en secreto, más allá de la realidad, en una realidad que la supera, todo está determinado desde el principio, aunque ese principio nunca haya existido. Es el concepto de La Regla que Baudrillard antepone a La Ley. La ley es un intento burdo de organizar al mundo, una organización por consenso, aquí hay libertad, sin embargo, en el fondo la ley es parte de un sistema más grande y complejo constituido por la regla, ésta también es una forma de organización pero no por consenso sino por obligación, a la ley se le puede transgredir, a la regla nunca, porque ella es más grande que todas las trampas que se pudieran fraguar y, es más, se ajusta a cada una de ellas. Es tal como el concepto de universo, el cual abarca todo lo conocido y lo desconocido, lo que quisiera estar fuera del universo sólo lograría engrandecer el espacio que éste alcanza, pues el concepto es tal que lo contiene todo.

Así, el destino también abarca todo suceso, la noción de que puedo escoger algo es una ilusión filosófica que, como dice Thomas Nagel, es incierta, porque al final únicamente hago una elección entre millones y el pensamiento de que pude haber elegido sucede después de haber llevado a cabo la deliberación. La elección en sí es precedida por todo un cúmulo de sucesos exteriores e interiores, algo fuera de mi y algo dentro de mi que no conozco concientemente me llevan a elegir cosas que en lo particular pueden significar algo de forma superficial, pero que profundamente significan, tal vez, algo totalmente distinto a lo que yo creo.

Y es que de nuevo el “Yo” también es ambiguo, ¿Cómo puede haber un Yo en donde todo el universo esta interrelacionado? ¿Cómo puedo hablar de un Yo si mi personalidad esta compuesta de un sinnúmero de formas de identidad?

Lo que yo decida es decidió por todos los hombres del mundo, en el pasado, en el presente y en el futuro (el inconciente es colectivo y es atemporal decía Jung), y no únicamente por los seres humanos sino también por todo ser, todo objeto (si es que eso existe) en el universo. Así que ¿cuál es mi libertad si yo no decido nada solo? ¿Si lo que yo decida implica a todo lo que existe fuera y dentro de mi? “Decir si a un momento es decir si a toda la existencia”.

Aun más, supongamos que el tiempo puede ser alterado, si yo tratara de cambiar un instante en mi vida obligando a mi Yo (supongamos que le nombro Yo a la coherencia de identidades que me forman) del pasado a hacer algo diferente a lo que ya he hecho ¿No seria mi destino el haber viajado en el tiempo? ¿No seria mi destino el haber transformado mi existencia? ¿Acaso no transformo mi existencia a cada momento y ese es mi destino? El destino abarca, como el universo, todo lo que existe y aun lo que no existe todavia.

Hay otros conceptos que se entrelazan en este tema, como el del Eterno Retorno enunciado por los pitagoricos y redescubierto tardíamente por Nietzsche. La idea central es que en el universo hay un numero finito de partículas materiales, inconmensurables, pero finitas ciertamente. El mundo es, sabemos, una combinación de dichas partículas materiales, el numero de combinaciones de estas partículas crean el mundo y su transcurso por el tiempo. Llegará un momento en que todas las combinaciones posibles se hayan saldado y entonces las combinaciones se volverán a repetir, nuestro mundo tal como lo conocemos, nuestra historia tal como la vivimos volverá a ser a causa de esta finitud tacita del universo. Dice Borges que Cristo volverá a estar en la cruz y Judas volverá a anudar la cuerda de una soga. Porque todo ha sido y todo será. No hay nada nuevo bajo el sol, dicta el Qohelet.

El destino es ineludible porque es un juego anterior a nosotros, anterior a Dios, el destino es el simulacro anterior al simulacro que vivimos como realidad y, por lo tanto, es incognoscible, es una labor inútil tratar de entender sus designios. Las Parcas tejen el hilo de nuestra vida y aun ellas no saben que les depara el destino, lo hacen porque, como nosotros, no tienen otra elección que seguir el sino que nunca conocerán, y que bueno que nunca nadie lo haga.

Puede ser que la idea del hado parezca execrable para muchos porque va en contra de su noción de mundo, es una idea perversa, creo, porque transforma los parámetros establecidos. No es una suerte de fatalismo creer que nuestra vida está predeterminada, si el existencialismo, decía Sartre, es un humanismo porque exalta la cualidad humana sobre la obligación de actuar a base de temor (a Dios, a las instituciones, a las leyes) también la noción de destino es esperanzadora, ya que nos obliga a pensarnos como parte de un sistema más complejo del que no somos más que partes sin un orden jerárquico, piezas tan ínfimas pero tan seductoras y maravillosas como el universo entero, porque cada parte contiene al todo y viceversa. Además como el destino es desconocido y omnipresente, entonces podemos hacer todo lo que queramos, al fin todo esta trazado, y aquí hay ya una similitud con el atrofiante concepto de libertad, porque así como la regla contiene a la ley, la determinación universal domina a la libertad personal que funciona como muletilla para enfrentarnos a este pedazo de mundo que habitamos.

Y aquí comienza un nuevo campo, más especifico, más irreal, y sin embargo más tangible, aquí empieza la vida humana, la vida en sociedad, con leyes, con libertad aparente, con espejismos necesarios, pero a sabiendas que antes que todo ha sido la eternidad la forjadora del mundo y aun después del fin del tiempo, la eternidad, el destino, seguirá reinando, porque él tampoco es libre de no hacerlo, se abarca a sí mismo. Y como Edipo diría justo antes de morir, o como Tzinacán, en un relato de Borges, lo descubriría a su vez, todo en el mundo está bien, todo en el destino es como debería de ser. ¿Por qué no habría de serlo? Si al final no somos más que un insignificante pedazo de materia, en un inane mundo que rota en un sistema perdido en las orillas de una galaxia que es como tantas otras. ¿Porque deberíamos ser grandiosos y libres?

Sólo somos maravillosos sabiéndonos parte del universo, con la predeterminación como trasfondo. Únicamente nos volvemos míseros cuando nos pensamos fragmentados, sin relación, libres e individuales.



agosto 17, 2005

El papel de la mujer en el contexto familiar (Ultima parte)


Posted by Picasa

La familia como la conocemos, con toda su estructura y organización, tiene sus orígenes en la antigua Roma, en donde el padre, jefe de ésta, tenía un derecho omnipotente. Familia, no es una palabra que se refiera un conjunto de valores y sentimentalismos, propios de un pensamiento romántico. En realidad Familia, que es plural de famulus (esclavo doméstico), se refiere al grupo de esclavos pertenecientes a un mismo hombre y por esto el padre tiene derechos sobre mujer e hijos.

Un ejemplo del control que efectúa la figura paterna sobre la familia es el valor moral que tiene en la cultura el concepto de la monogamia. La importancia de la monogamia para los pueblos también es ancestral. La monogamia ahora se ve como un acuerdo entre hombre y mujer que garantiza fidelidad por parte de ambos miembros del matrimonio como forma de respeto, por lo menos esto es lo que dictan las reglas morales vigentes. Pero el principio de este valor no es tan democrático como se pensaría. La regla moral que defiende la familia nuclear monogámica solo debía ser acatada por la mujer, los hijos que esta procreara solo debían de ser del hombre que la desposo. Pero el hombre no estaba atado a este precepto él podía dar rienda suelta a sus pasiones y no rendir cuenta de actos.

En la actualidad está más o menos condenado el hecho de que hombre o mujer sean actores de una infidelidad y aun así la figura del “macho” aun es muy popular y entre la sociedad aun es tolerado el adulterio por parte del hombre, no así para la mujer.

El hecho de que la monogamia fuera un valor primordial tiene como principio el factor de que el hijo que la mujer engendre, si es varón, obtendrá algún día los bienes y derecho del padre, el hijo será el próximo jefe de una familia. El quebrantamiento de la fidelidad, el adulterio, fue gravemente penado, sin embargo, no erradicado y a través del tiempo siempre ha sido popular la figura del marido engañado y entonces la paternidad acabo por convertirse en un hecho de convencimiento moral.

El máximo fin de la mujer era entonces, y sigue considerándosele por muchos, el matrimonio y la formación de una familia, consagrarse a su esposo y a sus hijos y permanecer en su hogar, esto si bien le iba, renunciaba a sus libertades para esto, y si no lo podía lograr le quedaba el papel de solterona, el cual debía de sobrellevar recatadamente y con resignación, mas no con honor, porque el honor es propio del hombre y la mujer solo tenia derecho al sufrimiento que se le impusiera.

Es de notar que el status de la mujer a cambiado ha través de los siglos, primero fuera tratada como una fiera domesticada, luego como esclava, después fiel servidora, hasta que a fines del siglo antepasado fuera considerada ya como una persona menor y desde hace algunos años la figura de la mujer a tomado fuerza y poco a poco a llegado a ser considerada como alguien casi igual en derechos y en capacidades.

Entonces ya hemos visto como ha sido el papel histórico de mujer en la familia: oprimida, sobajada, agredida, menospreciada y hay que reflexionar entonces, quién en realidad es el que se a encargado de sostener este papel, quién es el encargado de fomentar todos y cada uno de los prejuicios en contra de la mujer. A mi parecer, el hombre, en su papel de proveedor, tiene poco contacto con el hogar y deja todo el cuidado de los hijos a la mujer entonces ella es la formadora del carácter del futuro ser humano. Aparentemente el rol de la mujer es muy cómodo, el hombre se enfrenta a el mundo, por así decirlo, y la esposa solo tiene que cerrar lo ojos y dejar que la guíen.

La figura femenina ha sido y es vista como transmisora de la cultura, las artes y la moral. La diosa, la musa y la virgen son percepciones propias del rol femenino. Ella esta encargada de transmitir todo lo “correcto” a los hijos, costumbres y formas de comportamiento son forjados por la madre.

Paradójicamente la lucha por la “liberación femenina” no se lleva a cabo en contra del hombre, la batalla principal es un enfrentamiento entre la mujer y la madre, ambas surgen como matices de un mismo ser y la idea de que las dos sean rivales resulta sorprendente. Mientras que la mujer quiere ser igual en derechos que el hombre, desea tener las mismas oportunidades y libertades, todo esto para un desarrollo optimo de su ser, un desarrollo natural, la madre entonces defiende a capa y espada los conceptos que la mantienen amordazada, defiende la moral que la somete, conserva los valores basados en la superioridad de otro ser y en la inferioridad de ella misma. La madre inculca a las hijas las “buenas costumbres”, ellas deben saber realizar los quehaceres, lavar, limpiar, cocinar, todo para que encuentren un buen marido y luego ellas inculcaran a sus hijos las mismas costumbres. En cambio al hombre se le marca muy bien su papel, el debe ser fuerte, controlar sus emociones y poner en su lugar a la “mala mujer”.

La sabiduría popular condensada en lo dichos proclamados por el pueblo es muy clara, un viejo adagio predicado por las mujeres hacia sus hijos dicta “a la mujer ni todo el amor, ni todo el dinero”, es común que las madres adviertan a sus hijos “cuídate de las mujeres, yo se lo que te digo”. El hombre es el lobo del hombre y la mujer tiene como peor enemigo a ella misma en su papel maternal. Resulta curioso y trágico a la vez pensar como la mujer trata de liberarse de un nudo que ella misma ató. Así que si se busca una liberación de la mujer, una verdadera liberación, si quiere igualar al hombre en cuanto a derechos, primero tiene que liberarse de ella misma, debe de rechazar el papel que se ha impuesto.

En este sentido nos centramos en las actitudes que han deformado claramente a la mujer. Pero cabe hacer mención que en la familia la mujer no es la única victima, el sufrimiento por la transformación del ser no es exclusivo de la mujer. El hombre también ha negado su ser y lo ha cambiado, a él le corresponde uno de los calvarios más dolorosos: el no poder expresar sus sentimientos y ocultarlos. Es una carga muy pesada, la capacidad de crear conceptos que determinen nuestra forma de sentirnos ante un suceso, el asignar significado a un conjunto de sensaciones es algo que diferencia al ser humano de las otras especies. En el hombre, a causa de la cultura, los sentimientos deben de controlarse y no ser manifestados porque el hombre es el ser fuerte y los sentimientos son privilegio de los seres débiles. Por consiguiente, al negarse el sentir, el ser masculino se niega a sí mismo, se niega como ser humano y pierde su identidad. Aunque lo anterior podría ser tema de otro interesante ensayo.

Ahora, la reestructuración de la familia, como una alternativa para un mejor funcionamiento de la misma, según mi criterio, es una propuesta muy razonable. De cualquier manera la familia no tiene un orden común, las familias se componen de muchas y diversas formas. El problema es que el ideal de la familia sigue siendo el mismo; la familia nuclear monogámica. Por la situación económica, el proveedor se ha disgregado hacia ambos cónyuges, en algunos casos hasta los propios hijos tienen que trabajar para sostener la familia. Pero la opinión acerca del rol de la mujer en la familia sigue siendo el mismo que desde hace siglos, esto es, el papel de la mujer se debería desenvolver en el hogar,, cuidando a los hijos, este es el ideal propuesto y aceptado.

La nueva estructura de la familia debería proporcionar a la mujer un rol activo en la sociedad ya que aún se aprecia como extraordinario que una mujer se desarrolle en ámbitos asignados exclusivamente para el hombre. La mujer se debe desenvolver en actividades propias del hombre y viceversa. El tipo de relación en la familia debe pasar de ser un régimen dictatorial a un gobierno compuesto de dos partes igualitarias, estamos hablando aquí del arribo del cooperativismo al seno familiar.

Al inicio de este ensayo imaginé una familia estructurada de forma que todos los miembros de esta contarán con los mismos derechos y privilegios. Sí se requiere de una igualdad jurídica debe haber una igualdad dentro de la familia. Sin embargo, por causa de prejuicios o tal vez como nuestra cultura inculca desde siempre la necesidad de liderazgos o por razones fuera de mi conocimiento, el hecho es que no pude concretizar la idea de un comunismo familiar, pero queda abierta la posibilidad.

Por lo tanto, como antes lo mencioné, propongo una familia que tenga como dirigentes a ambos padres (de forma ideal) o donde no haya un sólo encargado del gobierno familiar. Una estructura que conduzca a la desaparición de los prejuicios en contra de la mujer y de la discriminación hacia sus capacidades, para ello, tanto el hombre como la mujer, deben de compartir obligaciones iguales dentro del hogar y fuera de éste e inculcar una cultura, claramente en contra del dominio y del sometimiento, a sus hijos. Este cambio propondrá un orden social diferente al actual, tal vez mejor, tal vez peor, pero habrá una diferencia.

La mujer en la actualidad se ha ido superando y en poco tiempo logrará un estadio social muy semejante al del hombre. En un futuro las actividades de la mujer cambiarán totalmente, aunque probablemente no sea algo aprobado por los valores familiares, pero estos quedarán relegados solamente a la mención en la vida diaria. Si queremos un verdadero cambio en los valores tendría que ocurrir una transformación radical en la estructura social. Creo entonces que el cambio se dará, pero no será cuestión de sólo algunas décadas. El ser humano ha vivido milenios con una estructura familiar sin cambios a fondo y se necesitarán muchos años también para que exista una reforma real, tanto de estructura como de infraestructura. El cambio aparecerá ya que esa es una constante (al igual que el ser humano) en la historia y en ese período histórico surgirá de nuevo la necesidad de reflexionar acerca de sí la nueva transformación fue lo mejor y vislumbrarán nuevas opciones que para mí, son imposibles de imaginar por el momento.

agosto 14, 2005

What the Bleep do we know?


Posted by Picasa


Estaba lleno de expectativas, desde hace algunos meses, cuando me entere que esta película se iba a presentar en México, prometían un film en donde la física cuántica, la microbiología, la química molecular iban a estar concatenadas con el fin de presentar los supuestos del nuevo paradigma, el paradigma holista.


Que gran decepción. La película trata una parte de la vida de Amanda, una fotógrafa amargada, la cual, se supone, representa a las personas comunes en el mundo, que vive con la frustración por haber perdido a su marido en manos de alguien mas atractiva y sobrelleva el impedimento de ser sorda y esto es presentado como un agravante que la hace "muy" especial (¿asi o mas victimario?).


Amanda se ve transportada a un mundo mágico y misterioso en donde la única explicación fehaciente a lo que pasa es la física cuántica y sus postulados adyacentes. Hasta ahí la película promete mucho. Muestra como la física cuántica descubre una nueva forma de realidad, cosa conocida, pero dice que esta realidad es alterada por el pensamiento, esta es una hipótesis sostenida por muchos (Dana Zohar, Eugene Wigner, David Bohm, etc.), pero solo una hipótesis entre otras tantas, el hecho es que aquí se emplea como la verdad maxima.


Después de la información inicial, que por cierto es muy valiosa, ya no se profundiza en nada, por ejemplo no se dice más de Masaru Emoto, ni de Heisenberg que también es mencionado, ni de otros tantos, y sus teorias quedan como meras especulaciones en la endeble base del discurso filmico. Así que después de esos vestigios de palabras viene más de una hora de adoctrinamiento puramente dogmático, uno se siente como en un grupos de veteranos del New Age que han leído muchos libros de autoayuda. Mas que una película es un comercial gigantesco de la escuela de iluminación de Ramtha.


No la recomendaría a casi nadie, solo a quien este enterado, al menos someramente, de los avances en la física cuántica y que por lo tanto no se dejara embaucar por la propaganda New Age. Es una pena que información certera y revolucionaria sea usada para este tipo de fiascos.


Si lo que se busca cuestionar es la realidad recomendaría otra película menos pretenciosa y más valiosa como lo es la conocida Waking Life. Ahí se dan hipótesis, nunca respuestas, y es que la realidad acepta cualquier hipótesis, sin embargo cualquier afirmación sobre ella la desvanece en un mar de probabilidades o como lo dice Baudrillard “la realidad es una perra” y acepta cualquier tipo de acuerdo que otros hagan de la misma.


También un anime muy interesante es Serial Experiment’s Lain que esta pasando por Animax (antes Locomotion) y que plantea varias propuestas muy interesantes acerca del mismo tema. Pasa los jueves a las 8:00 pm con sus respectivas repeticiones a lo largo de la noche.


Bueno, decepción y mas decepción, traducida como ¿y tu que sabes? En verdad que es una muestra de cómo el mercado de la autoayuda cubre con su sombra maléfica los verdaderos planteamientos científicos y filosóficos. Es cierto que estamos en el transito de un paradigma mecanicista a uno holista pero si el cambio trae a falsos mesías disfrazados con el verdadero conocimiento entonces pienso que aun falta tiempo para que la humanidad de el salto cuántico definitivo.

agosto 07, 2005

Grande es el odio

Grande y dorado, amigos, es el odio.
Todo lo grande y lo dorado
viene del odio.
El tiempo es odio.

Dicen que Dios se odiaba en acto,
que se odiaba con la fuerza
de los infinitos leones azules
del cosmos;
que se odiaba
para existir.

Nacen del odio, mundos,
óleos perfectísimos, revoluciones,
tabacos excelentes.

Cuando alguien sueña que nos odia, apenas,
dentro del sueño de alguien que nos ama,
ya vivimos el odio perfecto.

Nadie vacila, como en el amor,
a la hora del odio.

El odio es la sola prueba indudable
de la existencia.


Eduardo Lizalde

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails