octubre 28, 2005

Luna


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Cuando el rumor del aire
pena sobre mi olvido
yo no puedo llorar, no debo,
pero cuando arriba miro
hacia el alto cielo
tomo una gota de luz
y lloro y muero

Eres una sombra
que vive en mi recuerdo
y cuando estas perdida
te rescato y te veo,
pero los tigres
que acechan tu cuerpo
rugen y tienen celos

Yo te amo a cada instante,
a cada instante te deseo
y cuando el rumor del aire
parte de mi, lento,
te acecho, te siento,
porque no eres mía,
porque no debes serlo

Pero que quieres que yo haga
si solo soy un pobre ciego,
soy un tonto que no entiendo
y lo único que pienso
es que te amo sin remedio

Que quieres que yo haga
si tanto te quiero,
si aun con los ojos cerrados te observo
aun con la noche en los ojos
veo tu luz blanca
y eres como un sueño

Lagrima pétrea en el cielo
eres mi llanto eterno,
gota de luz con que lloro
estas en mi pensamiento.

octubre 24, 2005

La conciencia de lo otro


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La presencia del otro en la vida es esencial, la otredad, el hecho de que hay alguien que no es el yo, implica descubrimiento y aventura, autodescubrimiento y crecimiento, es verse en un espejo y transformarse en ese acto volitivo de conciencia del otro.

La alteridad perdida, esa capacidad para ponerse en el lugar del otro, de empatia, de imaginar al otro como un yo debe ser recuperada y educada para que las conexiones de las que se forma parte sean bien comprendidas y sean, por lo tanto, aprovechadas de buena manera.

Pero hay un punto que presenta también gran relevancia y que no ha sido tomado en cuenta por la ciencia y la filosofía occidental, ni siquiera por la religión: el descubrimiento de lo otro. Con otro se quiere hacer referencia a lo que se ha considerado inanimado, sin vida, o sin conciencia superior, mientras que el otro es el humano que no es el yo, lo otro es el mundo que rodea a este ser humano, la naturaleza, el universo que lo contiene.

Religiones como el Jainismo en la India consideran que todos los seres están conectados, aun los que parecen inertes, todo ser sensible es digno de respeto. Pero ¿a que se le llama sensible? ¿Qué es un ser conciente? ¿Qué es la conciencia?.

En el libro del Génesis se relata como Dios creo al mundo, a las plantas y animales, y por ultimo al hombre (y a la mujer), y entonces a este último le dio el control sobre todos los seres vivientes. Esta es una forma de ver como el hombre actúa ante la naturaleza: solo como un objeto de explotación, y esta quizás tenga más potencialidad de lo que se piensa.

La hipótesis de Gaia, enunciada por James Lovelock y Lynn Margulis, propone que la Tierra, el planeta en el que se reside, se “comporta” como un ser viviente, como un sistema que se autorregula y que crece. El planeta es un ser viviente, un organismo que vive y se desarrolla.

También la teoría de la coevolución de Erich Jantsch propone que no solo las especies evolucionan para adaptarse mejor al ambiente, sino que el ambiente también evoluciona y lo que es mas provoca a los organismo para que estos se transformen y así el ambiente se transforma a si mismo, no se puede decir que las especies se adapten solamente, ni que el planeta se transforme a si mismo, sino que hay un cambio consensuado que implica a un todo del cual el hombre también es un elemento.

La conciencia de lo otro implica que el hombre se despoje de todo antropocentrismo, y que deje de verse como la cúspide de la evolución y de la vida y se note como un elemento mas, que no es mas importante que otros, sino que cobra importancia, su existencia, en el hecho de formar parte de la trama de la vida. Un salto hacia el panpsiquismo, porque solo se conoce la psique desde el punto de vista del humano, ¿pero quien es el hombre para decir que todo es solo como el lo percibe, solo como el lo entiende? Solo se conoce el pensamiento y la vida desde un punto de vista unilateral, pero seria absurdo decir que es el único.

La vida cobra formas, y el hombre es solo una de ellas, para que este se libre de esa conciencia individualista que lo invade, de ese narcisismo que lo carcome, es necesario que vea a los otros como sujetos primordiales de su evolución y también que tenga conciencia sobre lo otro que lo rodea, sobre el mundo en el que vive y sin el cual no podría sobrevivir: La necesidad del espejo es la necesidad de ver mas allá, hacia una totalidad de la cual se es parte.

octubre 20, 2005

La Alteridad


“Al mito de Ulises que regresa a Ítaca quisiéramos contraponer la historia de Abraham, que abandona para siempre su patria por una tierra aun desconocida y que prohíbe a su siervo, incluso, conducir de regreso a su hijo a ese punto de partida.” (Levinas)

Emmanuel Levinas argumenta, con el ejemplo anterior, la tendencia intrenseca de la filosofía occidental, de la cultura occidental, por volverse hacia lo que es conocido, hacia los refugios del yo; ésta es la imagen implícita en, por ejemplo, La Odisea: el retorno a lo que es propio, una mirada en dirección hacia la mismidad. A la visión homérica se contrapone el ejemplo del padre Abraham, al cual dios le indica no retornar a su tierra, aventurarse, extraviarse, naufragar en el otro, es decir, salir al encuentro de lo que parece desconocido, al encuentro del semejante y mirar no hacia dentro sino hacia fuera.

El termino “alteridad” se aplica al descubrimiento que el “yo” hace del “otro”, lo que implica el surgir de una amplia gama de imágenes de ese otro, del “nosotros”, así como visiones múltiples del “yo”. Tales imágenes, más allá de las diferencias, coinciden todas en ser representaciones —más o menos inventadas— de personas antes insospechadas, radicalmente diferentes, que viven en mundos distintos dentro del mismo universo.

El hombre percibe su finitud, entre otras cosas, porque depende del encuentro con el otro, con el que no es él. Asi, el yo se topa de lleno con su vaciedad, con su falta de contenido. Sin contacto con los objetos, con los que se enfrenta y opone, no pasaría de ser una autoimagen vacía que quizá sería capaz de pensarse, pero a la que se tendria necesariamente que designar como un pensamiento vacuo. Bajo esta optica la máxima oposición se da en el encuentro con el otro, que es la forma suprema y más apropiada de participación del hombre con lo externo, la relación intersubjetiva o interpersonal. El enorme influjo de la relación intersubjetiva en la formación es patente en fenómenos como el lenguaje, la tradición, el trabajo, y tantos otros, todos ellos formadores de los lazos relacionales que contituyen la sociead y que perpetran, sin proponérselo, la identidad. Lo que nosotros hacemos a los otros, y éstos nos hacen a nosotros, eso es lo que somos.

Uno de los problemas fundamentales que surgen ante la presencia de la alteridad es que de acuerdo a como el yo imagine o conciba a otras personas, antes radicalmente desconocidas, así habra luego que comportarse con ellas, hasta el grado de que al otro se le ha de poder negar su propia realidad subjetiva, cultural, idiomática, etcétera. Surge entonces el problema del otro o de la alteridad.

“El deseo del otro que vivimos en la mas trivial experiencia social es el movimiento fundamental, la pura transportación, la orientación absoluta, el sentido” (Levinas)

Matin Buber considera que se vive en una relación objetal con los que son semejantes, el tema en las relaciones es siempre el yo - ello, pero esa relación es sólo posible con lo inerte no con lo vivo, con el sujeto de enfrentamiento. La relación infinita que es una verdadera interacción es la que se denomina yo – tú, el hombre en contacto con el otro que también lo denomina en una forma dialógica. Al decir yo, se supone también la existencia de un tú, de algo exterior que se diferencia pero que converge.

“las experiencias solas no acercan el mundo al hombre. Pues el mundo que ellas le ofrecen sólo está compuesto de esto y aquello, de el y Ella, y de Ella y Ello. […] Tengo la experiencia de algo.” (Buber)

“No hay Yo en sí, sino solamente, el Yo de la palabra primordial Yo – Tú [y] La palabra Yo – Tú establece el mundo de la relación.” (Buber)


octubre 17, 2005

En busca del reflejo


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En la versión de Pausanias (sobre el mito de Narciso), recogida por H. P. Jeudy (citado por Baudrillard) se menciona que: “Narciso tenia una hermana gemela a la que se parecía extraordinariamente. los dos jóvenes eran muy hermosos. La joven murió. Narciso, que la quería mucho, sintió un gran dolor, y un día que se vio en un manantial, creyó al principio ver a su hermana, y esto consoló su pena. Aun cuando supo que no era su hermana la que veía, adquirió la costumbre de mirarse en los manantiales, para consolarse por su perdida"

El hombre es un ser que vive en sociedad, en ella se desarrolla, en ella crece, y la sociedad esta formada por otros, por hombres semejantes que lo ayudan a sobrevivir y a adaptarse mejor, que le proporcionan un espejo, también, en donde el mismo puede verse reflejando para buscarse a si.

El Narciso de Pausanias, no buscaba solo verse a si mismo en los manantiales, buscaba la imagen perdida, la imagen que era el mismo pero que también era algo que ya no estaba, su hermana, algo que, podría decirse, estaba afuera.

“Ama a tu prójimo como a ti mismo” es en el fondo la apuesta de que el hombre es parte de una compleja red de implicaciones, con sus semejantes y con todo los demás. El hombre siempre busca a ese otro que lo confirme que lo haga real.

En una época en que el narcisismo se convierte en un eje de comportamiento ante los demás, seria conveniente notar que el hombre solo no existe, ni ha existido, siempre es un ser con otros, siempre es un nosotros.

Dice Martin Buber: “Podemos aproximarnos a la respuesta de la pregunta “¿Qué es el hombre?” si acertamos a comprenderlo como el ser en cuya dialógica, en cuyo “estar-dos-en reciproca-presencia” se realiza y se reconoce cada vez el encuentro del “uno” con el “otro”

Así es, el hombre es en compañía del otro, pero esta sociedad desvaloriza al otro, lo relega a ser un mero instrumento, un objeto de “use y tírese” y esto no solo daña al otro como sujeto de esta violencia, sino al propio individuo narcisista que pierde la oportunidad de rehacerse, de reconocerse en el semejante.

octubre 14, 2005

La desubstancialización del Yo


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Después de haber visto a este hombre narcisista, centrado en si, incapaz de ver a los demás, temerosos, consumista, aparente se debe notar que no es amor propio lo que siente, es mas una inseguridad tremenda que siempre lo acecha, porque este amor propio esconde una antesala autodestructiva que terminara por debilitar la coherencia de su propia identidad, específicamente de su yo.

“…el Yo pierde sus referencias, su unidad, por exceso de atención: el Yo se ha convertido en un “conjunto impreciso” (Lipovetsky).

Se produce así una desubstancialización del ser y una desformalización del pensamiento, el Yo se convierte en una masa sin forma que se encuentra en relación ambigua con la ambigua realidad. El Yo pierde asideros, bases en las cuales fijar una identidad homogénea, mas no rígida, pero si con una coherencia confiable.

A propósito de la cita de Lipovestky, en donde se dice que este debilitamiento es por exceso de atención, Kenneth Gergen tiene una tesis parecida y así lo menciona: “La saturación social nos proporciona lenguajes del yo incoherentes y desvinculados entre si. Para cada cosa que “sabemos con certeza” sobre nosotros mismos, se levantan resonancias que dudad y hasta se burlan. Esa fragmentación de las concepciones del yo es una consecuencia de la multiplicidad de relaciones también incoherentes y desconectadas, que nos impulsan en mil direcciones distintas […] Y el yo plenamente saturado deja de ser un yo.”

En una sociedad de consumo el hombre acaba por consumirse a si mismo como el ouroborus, la serpiente que come su propia cola. Pero el hombre no es un ser que represente al infinito, es mas bien una imagen pertinaz de la finitud de los procesos y de lo infinito que es el universo. Esta sociedad autoconsumista, fragmenta al sujeto y lo deja lábil para su enfrentamiento con la vida ¿Qué futuro le depara a un ser sin coherencia? Uno no muy bueno.

Pero esta fragmentación no es del todo un a perdida, es una crisis que trae consigo la oportunidad de cambio, un desasirse de un camino que se había convertido en rígido, la modernidad, para buscar el andar por otro camino mas transitable para los pies de la humanidad, uno pies nuevos que buscan aventura y crecimiento.

Darse cuenta de que se vive fragmentado es el primer paso en la aspiración a la totalidad. Se pregunta Krishnamurti: “¿Podemos hablar de la totalidad de la vida? ¿Puede uno percibir esa totalidad si la mente se halla fragmentada? Usted no puede darse cuenta de lo total si solo está mirando a través de una pequeña abertura”

octubre 11, 2005

Las relaciones narcisistas


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¿Cómo es alguien narcisista? ¿Cómo se relaciona? ¿cuando podemos decir que alguien traspasa la barrera entre buena autoestima y narcisismo? Espero que estos dos ejemplos sean esclarecedores.

Dice Alexander Lowen acerca del caso de un paciente llamado Enrique:

“Enrique vino a consultarme junto a su compañera Julia porque su relación estaba a punto de terminar. […] Julia decía que no podía casarse con el, a pesar de lo mucho que lo amaba, porque faltaba algo en su relación. Se sentía insatisfecha, un tanto vacía. Cuando pregunte a Enrique qué sentía, dijo que no comprendía la queja de ella. Trataba de hacer lo que ella quería; trataba de satisfacer todos los deseos de ella. Si por lo menos ella le dijera que se necesitaba para hacerla feliz, él intentaría hacerlo. […] pregunte a Enrique cuáles eran sus sentimientos. -¡Sentimientos! –exclamó-. No tengo sentimientos. No sé qué quiere decir usted con eso de sentimientos, yo programo mi conducta para que sea eficiente en el mundo exterior.”

Lowen muestra, aunque esto es solo el principio de la entrevista, como Enrique es un hombre que se ha convertido en una maquina, programa su conducta, evita sus sentimientos, no tiene dolor por la perdida, no tiene celos, no tiene angustia, no puede profesar amor, eso es lo que Julia siente como vació. El éxito esta precedido por una rígida planeación, una especie de maquinación cibernética que solo es propia de una computadora. Además lo que importa es solo la imagen ante los demás, a él solo le preocupa ser eficiente para el mundo exterior y su relación es parte de ese mundo exterior, por eso su afán por satisfacer a su pareja no es más que un afán por mostrar su propio poder, su éxito.

Enrique es un hombre que vive como muerto, en tal estado que la pasión en el se ha difuminado, es un ser con relaciones vitales precarias, y no es de extrañar que uno de sus miedos fuera la locura, la perdida de control, la perdida de rigidez.

Por otro lado Fromm presenta el caso hipotético de un hombre pidiendo una consulta con un medico:

“Un individuo llama al consultorio de un medico y pide fecha para una consulta. El medico le dice que no puede darle una fecha para esa semana y le indica una para el día siguiente. El paciente insiste en pedir una consulta inmediata, y no da como explicación, según podía esperarse, la causa de tanta urgencia, sino que menciona el hecho de que vive a solo quince minutos del consultorio del medico. Cuando este responde que no resuelve su propio problema de tiempo el hecho de que el paciente tarde tan poco tiempo en llegar al consultorio, este da señales de no comprender, y sigue insistiendo en que dio una buena razón suficientemente buena para que el medico le de una hora inmediata.”

El paciente no es capaz de ver la situación del doctor, solo ve su propia urgencia, su capacidad de alteridad, de ponerse en los zapatos del otro le esta negada. En el caso, el paciente no diferencia su problema de tiempo del problema de tiempo del doctor, no tiene claro que el otro es ajeno.

El individuo contemporáneo es así, solo se ve a si mismo, los demás no interesan, no puede sentir compasión por los demás porque no tiene una verdadera comprensión acerca de sus propios sentimientos. Es insensible porque es insensible ante si mismo. De hecho ese amor propio, aparente, enmascara un vació de si, un odio a si mismo por no ser nada, por esta enfrentado diariamente a una oquedad inmarcesible.

La relaciones del hombre contemporáneo son narcisistas, relaciones ambiguas, que mas que diálogos entre los participantes del mundo, parecen monólogos solipsistas del sujeto consigo mismo, o sea con nada.

octubre 08, 2005

Hierba seca (poema)


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Hierba seca sobre el sueño
llegaba el jilguero
entre los entierros
subían las rosas
al mas triste viento
nada de esteros
en la aunable tierra
el gran silenciar
brillaba lejos
la hierba seca llenaba los cielos.

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