diciembre 31, 2005

La parte maldita


Posted by Picasa

Un libro de lectura interesante es el olvidado trabajo de Georges Bataille “La parte maldita”. Bataille es más conocido por sus textos eróticos e irreverentes que por su producción filosófica, y menos aun por sus ideas económicas, que es de lo que trata este libro.

Bataille no es un economista así que tiene la ventaja de los profanos al poder tratar un tema sin el rigor critico propio de un especialista, puede ser por lo tanto execrable para los iniciados en temas de economía, pero para quienes somos legos interesados en el tema resulta un prodigio la sobriedad con la que este autor se refiere al tema.

En si el tema es sencillo e inacabado, el mismo Bataille reconoce la imperfección de su ensayo en el prologo mismo. Aun así la idea es muy interesante y aunque es simple superficialmente su sola presencia resulta amenazadora y compleja para el orden del mundo actual.

Tratare de explicarla brevemente. Bataille dice que la economía en general se ha basado durante un largo tiempo en la noción de producción y consumo, es la plataforma sobre la cual se estudian todos sus fenómenos afines. Pero se olvida, con esto, la parte que resulta en verdad importante: la noción de gasto. Este gasto no es un gasto primario resultante del excedente propio de la producción, necesario para la producción posterior, este gasto es un sacrificio sin lucro, un gasto improductivo que es necesario para la continuación de la vida.

Según Bataille, todos los sistemas vivos reciben su energía del desprendimiento que el sol hace de su propia energía, este es el primer ejemplo de un sacrificio no suntuario, el sol da sin recibir. Los seres vivos aprovechan esta energía para su propio funcionamiento y crecimiento, pero cuando su crecimiento llega a un límite dicha energía ya no tiene utilidad y debe ser derrochada.

La economía es la manifestación humana del mismo fenómeno que sucede en la naturaleza, y la supervivencia de las civilizaciones se basa en el derroche desmedido de sus excedentes. Es esclarecedor sobre todo el capitulo que habla sobre la noción de “potlatch” el cual es una palabra amerindia que designa un don, un regalo que tiene la función de reto. Este regalo es un derroche de generosidad ante otro, pero al ofrecer tal regalo el otro se ve obligado a retribuir el presente con un presente aun más suntuoso. El potlatch funciona como un reto, el hombre muestra su riqueza superior, de la cual el puede desprenderse sin dolor y el otro, para no quedar deshonrado, necesita hacer lo mismo pero con un valor agregado.

El sacrificio tiene también un significado crucial, este es necesario para la supervivencia de una cultura, de ahí la importancia del ritual en imperios como el azteca, en donde se promovían guerras (las guerras floridas) sólo para obtener esclavos que más tarde serian sacrificados al dios sol, para que éste pudiera mantener su travesía por el cielo.

A nuestra cultura le repugna la simple idea de sacrificio de una vida y se piensa en los pueblos que lo hicieron como culturas bárbaras, pero la verdad es otra. En una entrevista ficticia Italo Calvino pregunta a Moctezuma sobre los sacrificios y reprueba la sangre, el dolor, el horror de los rituales, pero Moctezuma argumenta una cosmovisión diferente en donde el hombre es un ser privilegiado al poder darse al dios sol y ayudar a la continuación del mundo, y además reprocha la reprobación de parte de alguien que es pieza de una sociedad que sacrifica a más hombres de los que su pueblo (el pueblo azteca) alguna vez pudo haber sacrificado.

El gasto improductivo es la principal razón de existencia de la economía, pero es una idea que no es bien recibida en nuestra cultura, la razón es que nuestra sociedad detesta el horror y por eso Bataille llama a su teoría la parte maldita, porque en este medio totalmente abocado al consumo y la producción, la parte maldita, la noción de gast, resulta un concepto muy peligroso para la consecución de estos últimos.

Pero la parte maldita prevalece a pesar de todo, el sacrificio se lleva a cabo aunque el hombre no se de cuenta y ya que éste trata de esconderlo, el mal, invencible como es, surge de una manera caótica, y la guerra, el genocidio, resulta ser su figura más aterradora. La guerra es la apoteosis de la parte maldita, es el desperdicio por excelencia, y el hombre lo deja libre al no poder afrontar esa parte oscura de la realidad que es el gasto improductivo.

Un eco de esta teoría se puede ver en la sociología de Jean Baudrillard, que sin duda es un heredero de la noción de la parte maldita y en muchos de sus libros retoma esta idea y preconiza en contra de la positividad de una cultura que se ahoga en su propia ilusión de progreso, en su propia ceguera del mal.

También se puede emparentar esta idea con el arquetipo de la sombra de Jung, es decir, todo aquello que el hombre rechaza de sí mismo. En Jung esta sombra es una parte del hombre, la parte oscura, contra la cual está indefenso en una lucha desigual, pero si el hombre la niega, a la sombra, esta lo corromperá y destruirá su yo y con ello su relación con el mundo, esta es la escencia de la teoría de la psicosis de Jung. La sombra es una parte del hombre y por lo tanto conforma una pieza necesaria para que éste alcance su totalidad, por lo tanto la parte oscura debe ser tomada en cuenta, si no las consecuencias serán desastrosas.

Bataille dice que una economía basada en la miseria, como lo es la nuestra, sólo traerá más miseria y consecuencias cruentas para el hombre; el hombre odia el horror pero este siempre lo persigue, por eso debe dejar de escapar de él y enfrentarlo, no para luchar contra esa forma de él mismo sino para aceptar el mal y hacer comunión con éste, es la única forma en que el hombre podrá conocerse a sí mismo.

Aunque Bataille incurre en algunas paradojas y no alcanza a solucionar consecuencias lógicas de su teoría, por ejemplo el derroche sólo es improductivo a corto plazo, a largo plazo promueve la posterior producción, me parece que es un intento refrescante de solucionar lo que Baudrillard llama el teorema de la parte maldita. En una sociedad que niega el mal, que eufemiza el dolor, que aborrece la oscuridad, el mal es la única solución fiable para la enfermedad del bien, y Bataille de manera lucida ofrece un panorama en donde, verbigracia, la religión y el erotismo contraen lazos, en donde la unificación de los contrarios se lleva a cabo por medio de la comunión del gasto improductivo y la necesidad de la vida por continuarse a sí misma.

diciembre 12, 2005

Critica a la naturaleza femenina del espíritu santo (sobre el tres y el cuatro en el pensamiento de C. G. Jung)


Posted by Picasa

Es interesante indagar en el pensamiento de un hombre tan poco ortodoxo como lo era Jung; discípulo de Freud y más tarde un desertor del pensamiento de su maestro. Jung siempre estuvo interesado por temas místicos, herméticos, en su obra se pueden encontrar siempre referencias y análisis de temas esotéricos, tal como la alquimia y el estudio de los antiguos mitos, todo ello revestido de una necesidad por comprender al fenómeno humano.

Jung descubrió que los sueños, esa manifestación del inconciente, eran más que simples disparates sin utilidad, en los sueños pudo observar una gran riqueza de sentido. Freud había visto al inconciente como un receptáculo de materia de excreción de la psique, el lugar a donde iba lo reprimido y lo suprimido, hogar de las pulsiones e instintos olvidados. Jung en cambio vio en el inconciente una gran variedad de símbolos, observo que el inconciente se podía dividir en una manifestación individual y en una forma colectiva.

En el inconciente colectivo es donde se encuentra conservada la historia total de la especie humana, y los símbolos con que se manifiesta son llamados “arquetipos” que son una paráfrasis de aquellos referidos por Platón al hablar del mundo eidético.

Puesto que no es materia de este ensayo abordar la teoría de los arquetipos, solo se subrayará que estos se manifiestan siempre, de alguna manera, en las formas de relación del hombre, en sus sueños, en sus mitos y también en las diversas religiones.

En el caso concreto de la cristiandad, nuestra religión, esta basa su idolatría en una forma que se considera arquetípica, la trinidad. La trinidad esta formada por el padre, el hijo y el espíritu santo, quienes, como los diferentes credos lo manifiestan, cuentan como la característica principal a la homoousia, es decir, la igualdad de sustancia.

Sobre las figuras del padre y del hijo hay una noción clara de sus rasgos genéricos, son esencialmente masculinos, no sucede así con el espíritu santo que suele verse como una figura femenina, pues él engendro al hijo dentro de Maria y esencialmente todo espíritu tiene una figura que roza claramente la feminidad.

Anterior a la noción de espíritu es la noción de ánima, que deriva en alma. El alma es claramente un concepto femenino, puesto que su connotación siempre es de inspiradora, el soplo, el halito de vida que entre los griegos era representado por una mariposa. El espíritu como forma del alma es mas ambiguo, en el inconciente se puede manifestar de forma ambivalente, puede ser hombre o mujer, de ahí el concepto de animus y anima en el aparato psíquico según Jung.

Pero en la santísima trinidad el espíritu no pude ser femenino porque desembocaría en un desequilibrio en la noción de antinomias que se juegan en ese símbolo. El padre como el origen del mundo es representado como la unidad básica, el uno, el cual no es un numero, porque es la base de todo, y cuando solo él existe no existe nada más con que compararlo. Pero cuando deviene el dos, cuando el hijo se separa del padre, ocurre ya una contradicción fehaciente; el hijo, aunque de la misma sustancia que el padre, es un ser que se contrapone al uno. El dos por lo tanto es el primer numero, y es un numero oscuro ya que es antagónico al creador, la figura del hijo es una figura rebelde, siempre de alguna manera el hijo es un ser conciente que pregunta y puede enfurecerse y arremeter contra los comerciantes en el templo o desdecir de las antiguas enseñanzas e incluso cuestionar a Dios y reprochar sus acciones.

Hay una marcada tensión entre el padre y el hijo, entre el uno y el dos, al configurarse de esta manera parecieran ser polos opuestos, aunque Dios también es capaz de enfurecerse y destruir su creación, lo hace no en oposición a algo sino porque esa es su naturaleza, Dios como Uno es inconciente.

Se necesita entonces una figura que mezcle en un conjunto a estos dos entes y esa figura es el espíritu santo. El espíritu santo es ese motivo por el que el hijo se rinde al padre, pero ya no de manera inconciente, sino con el conocimiento que la experiencia del mundo le ha otorgado, con el sufrimiento que conocer a la humanidad le ha propinado y entonces cuando regresa al padre este ultimo se engrandece con el saber del mundo, así el espíritu santo es de nuevo el padre, pero más sabio, más perfecto.

El numero tres es de nuevo un numero impar y por lo tanto masculino, resuelve la contradicción del uno y del dos y los eleva a una nueva esfera de existencia, la esfera de la perfección. Ya Aristóteles decía que el tres era el número perfecto porque contenía un principio, un medio y un fin.

El problema del espíritu santo es que debería ser la sustancia femenina la que completara al padre, pero no es así. Si bien engendra al hijo, el hijo a su vez lo engendra a él en el paráclito, el hijo no puede engendrar a la madre. La figura tradicional tendría que ser el padre, la madre y el hijo, pero el espíritu santo es ya algo alejado de lo tradicional, es un producto de la conciencia (del hijo) y por lo tanto tiene poco que ver con lo natural que podría contener a la figura femenina.

Platón también vislumbro un problema parecido en su Timeo, ahí Sócrates empieza contando, el uno, el dos y el tres y luego se pregunta ¿y donde a quedado el cuarto? Recordemos que el cuatro para los pitagóricos era el numero de la justicia, en este caso es el de la totalidad. Platón llego a la conclusión de que el numero tres era solamente una perfección pensada, al cual se le podía concebir, pero no se le podía comparar con el mundo real. Toda triada presuponía la existencia de una triada complementaria o antagónica, la cual formaba con la triada original una cuaternidad. El cuadrado cuando es dividido a la mitad de un ángulo al ángulo contrario dará como resultado dos triángulos iguales.

El cuatro que no vino, porque enfermo, nos hace pensar que como dice Jung siempre hay un cuarto que queda varado, es decir un cuarto inconciente. Esto es fácilmente verificable en el trabajo terapéutico, cuando una persona desarrolla una característica en su personalidad esta será apoyada por un par más, sin embargo su contrapartida, la característica antagónica, siempre estará velada para él, aunque se manifieste, y por lo regular lo hace, esta permanecerá en las sombras del inconciente.

El cuatro es también representado por el otro hijo de Dios, a quien los Gnósticos llamaba Satanael, y que nosotros asociamos con la efigie de Satanás. Lucifer es igual que Cristo un lucero de la mañana, es un manifestación de Dios, pero mientras que Cristo es su hijo predilecto, su parte lumínica y conciente, Satanás es la parte oscura e inconciente de Dios.

Si se incorpora la imagen de Satanás en la trinidad asumimos entonces a la cuaternidad, pasamos así de la perfección a la totalidad.

Jung en el capitulo dedicado a la Sabiduría en su libro “Respuesta a Job”, argumenta una diferencia clara entre perfección y totalidad. Dice que perfección es un atributo masculino y lo que es perfecto es inacabado porque esta truncado de alguna manera. En cambio la totalidad es un atributo femenino y siempre es imperfecto porque esta en miras de perfeccionarse.

Así la trinidad es incompleta pero es perfecta, cuando Satanás se reconoce como el cuarto, la cuaternidad se completa y se vuelve imperfecta.

El espíritu santo, pues, es el tercero, el cierra la trinidad y como ya he dicho el tres es un numero masculino, por eso el espíritu santo representa un nuevo estadio del padre. El espíritu santo no pude ser femenino porque es la figura de la evolución del padre creador y además una función que no implica genero.

La figura femenina en todo caso seria la de Satanás, pues él es el cuarto, el que cierra la totalidad, el segundo número par. Además la trinidad que él engendra es una trinidad mundana, pues Satanás es el príncipe de la tierra, del mundo natural. Satanás es una divinidad ctonica, tiene su hogar en el mundo, por esa razón cuando cristo nace sufre, porque esta en el mundo de mal, en el de la madre primordial.

También habrá que recordar la visión de Zacarías, ahí Satanás aboga contra el mundo de los hombres, los juzga, pero tiene la función de buscar justicia, Satanás en la visión de Zacarías es la Justicia de Dios, tal como el cuatro era para los pitagóricos el numero de la Justicia.

Entonces la esencia del espíritu en la trinidad tendrá que ser una forma masculina o una forma neutra, porque además de ser tercero pertenece a una trinidad divina; la trinidad femenina es entonces ese cuarto que supone Satanael. Satanás y la naturaleza, como pertenecientes al mundo son femeninos y por lo tanto oscuros y completan con su maldad a la creación y al creador. Mientras que el espíritu santo es, más allá de un tercero, una función que complementa una contradicción, y por lo tanto forma parte de la figura creadora, más no como subordinado, sino simplemente como una función del mismo, ni superior ni inferior.

diciembre 09, 2005

El caballero y el dragon de tres cabezas (o sobre el id, ego y superego)


Al terminar el recorrido por ese bosque lleno de pureza pudo ver a lo lejos una entrada oscura, una cueva seguramente, pero su trote fue cortado furtivamente por la visión estremecíente de una criatura milenaria, del rey de los cielos y mares, vio ante sus ojos al terrible dragón. El dragón era una bestia magnifica, bella como las nubes y majestuoso como la aurora de las mañanas. Era un ser de monstruosas proporciones, media decenas de metros de la cabeza a la cola, y las alas alcanzaban a eclipsar el día con solo un batir pequeño de estas. Al caminar la roca mas dura se desmoronaba a su paso y al iniciar el vuelo el mar se separaba y el cielo habría sus puertas para rendirle pleitesías, no cabía duda que era el señor del tártaro antiguo. Pero una de las características mas importantes de este ser virtuoso, era que tenia tres cabezas, una saliendo de la primera y la otra de la segunda, como una enramada tricefalica que parecía cumplir un propósito muy complejo y ordenado. Y así era, cada cabeza tenia una función en específico y jugaba un papel irremplazable por las otras. La primera cabeza era guiada por sus impulsos, buscaba solamente su autosatisfacción y la pronta obtención de gratificaciones, era una criatura casi incontrolable regida por la necesidad de satisfacción, por el saciar su apetito voraz. La segunda cabeza, que surgía de la primera, eran en cambio la que le permitía al dragón conocer su realidad; con esto las oportunidades y limites que tenia en su entorno, así que esta cabeza limitaba las gratificaciones de la primera solo a situaciones oportunas en donde su integridad no fuera a estar comprometida. La ultima cabeza, surgía de la segunda, era una cabeza dominante, que estaba atento de las reglas sociales de la manada de dragones, parecía tiránica y malvada, porque reprimía a la primera cabeza y dominaba sobre la segunda, pero su función era tan importante que sin ella la convivencia de los dragones hubiera sido imposible y hace tiempo se habrían matado unos a otros en su instinto voraz.

El dragón parecía invencible como si ningún acero pudiera traspasar esa piel forjada al calor de los infiernos, tan dura que aparentaba haber sido templada durante cientos de años, ¿que espada podría vencer tan fiera bestia? tanto pesaban las leyendas que el caballero dio un paso hacia atrás y mantuvo su escudo en alto. Entonces una idea le vino a la cabeza y asintió con gran seguridad. Fue a donde el dragón y llego sigilosamente hasta la primera cabeza, y le murmuro al oído todos los placeres que el mundo le ofrecía y como las demás cabezas le impedían su propósito, le incito a seguir sus instintos y devorar todo a su paso. Inmediatamente llego hasta la tercera cabeza y también le hablo bajo al oído, esta vez expreso a esta lo grande que era, al poder controlar a las otras dos cabezas, y que era inminente que mantuviera un control autoritario sobre las otras. Entonces comenzó una discusión entre las cabezas, que desencadeno en una feroz pelea entre estas. La segunda cabeza, no pudiendo controlar a las otras dos, se desplomo y se dejo devorar, al morir la segunda cabeza; las otras dos también murieron y ese fue el fin de esa gran criatura.

El no poder controlar sus impulsos y el ser altamente reprimido no le permitió al dragón el control sobre si mismo y esa fue la causa de que pereciera de tal forma.


LinkWithin

Related Posts with Thumbnails