abril 27, 2006

Él no lo sabía


Él no lo sabía, nadie hubiera podido saberlo, pues nadie conoce que tan extraña es la estructura de la predeterminación que nos condena.

Ayer estaban ahí las señales, una blanca nube en el cielo, un ave surcando el firmamento, los árboles de la calle bajo el yugo feroz de un inmarcesible viento. También pudo haber sido algo menos discreto, un auto rojo que lo rebaso esa tarde en la autopista, la ultima palabra en un noticiero, el beso de una mujer que nunca mas volvería a verlo.

Él había recordado un viejo poema y lo mascullaba como presintiendo:

"La suavidad de los relojes/ Y el frió pasó del tiempo/ Rozan las tristes horas/ Y acechan nuestros momentos"

Y de tantos momentos que habían pasado que a él ya no le quedo mas tiempo.

Una vez escuche que hay huracanes que empezaron con un aletear de alas, lo que no se dice es que lo contrario también es cierto.

Hay una estrella que no aparecerá hoy en el firmamento.

Esa mañana él se puso su abrigo, abrió la puerta y salio de aquel departamento, él no lo sabia, ¿Cómo podía saberlo?, su victoria y su ebriedad eran esa nostalgia de lo incierto.

Y como quien lo ignora todo, salio, quiero imaginar que fue valiente, a enfrentar su destino, a encontrar, ese día, el hilo de su propia suerte.

abril 18, 2006

El sentido del absurdo

Algunos han dicho que el existencialismo más que una corriente filosófica, es decir una teoría, es un estado de ánimo, ellos olvidan las bases teóricas (como el pesimismo) y sus recursos metodológicos (la fenomenologia y su método). Tratando de decir una verdad, su argumento me parece apresurado, pero de la mentira, creo, surge una verdad aun más profunda: todas las teorías son, al fin, estados de ánimo.

Lo que “yo” siento sobre el mundo será el marco contextual de un mundo inventado, pero hay ciertas verdades a las que el hombre no puede enmarcar, acomodar; hay verdades que son, o nos parecen, eternas, y contra ellos no podemos hacer nada más que conjeturar, más que jugar un juego triste que desemboca en lugares inexplicables. El mundo es meramente un simulacro.

Esto va al tema, una de esas verdades que nos entristecen, ha sido tratada por Albert Camus en muchas de sus obras, y ha sido eje de un pensamiento que pregona la verdad del mundo: el absurdo.

En El mito de Sísifo, Camus comienza una reflexión sobre las razones del suicidio, el sentido de este, y usa este mismo tema para hablar de lo absurdo y el sentimiento del absurdo, pues no son lo mismo, el sentimiento del absurdo es sólo una parte del absurdo, de esa implacable oscuridad del universo que únicamente es más oscura cuando el hombre trata de iluminarla con una llama leve. El absurdo nace de esa confrontación, de esa batalla, entre los deseos racionales del hombre y las posibilidades no racionales del universo. El hombre que quiere lo posible es desgraciado pues se da cuenta de que no lo obtiene, por eso busca lo imposible, pues es la única manera de confrontar al mundo.

El hombre absurdo conoce el sinsentido, y lo acepta, no pretende lo eterno, pero no lo niega. El absurdo no es una característica del hombre o del mundo, es la consecuencia de la interacción de ambos, su única fuerza de unión, por eso es necesario.

Sin embargo el hombre sólo es capaz de vivir en el sentido de las cosas, en un mundo arreglado familiarmente que le permita tener cierta seguridad sobre su vida, sobre su papel en el mundo, el sentimiento del absurdo resulta en el acabose de todas estas pretensiones. Por eso la idea del absurdo, de la aceptación del mismo es casi abominable.

En su época, la novela El extranjero, brindo una narración interesante al ejemplificar de manera literaria la idea que Camus tenía en mente en El mito de Sísifo, de hecho este último apareció después de la novela como una suerte de mancuerna argumentativa que proclamaba la exaltación del absurdo.

El personaje principal de esta novela, Mersault, era un hombre parco, desinteresado y libre de cargas morales, su interacción era mejor con las cosas que con las personas, y su pensamiento estaba libre de esa atroz justificación de los actos que es la mentira. Mersault configuro, junto a otros personajes, al héroe existencial, aquel que conoce lo absurdo y vive sin mentirse sobre el sinsentido.

Mersault es juzgado por un crimen, originalmente, y después es condenado por otro, a base de argumentos retorcidos e irrisorios, su falta de vileza le trae el desden de sus semejantes. En un interesante ensayo llamado El extranjero debe morir, Vargas Llosa argumenta que este hombre sin mascara es imposible en una sociedad, pues la base de toda convivencia esta conformada por esas mentiras cotidianas que el hombre crea para su vida social, es decir, la sociedad se basa en la mentira para poder ofrecer comprensión. Si individuos como Mersault cundieran el planeta, pronto la civilización sucumbiría. Pienso que es cierto, una de las razones que agregaría seria porque este ideal de honestidad es una idea positiva extrema, es un bien total, y por lo tanto un desequilibrio.

Otro argumento seria que aunque el hombre asumiera lo absurdo, ¿Quién dice que lo absurdo asumiría al hombre?

En la obra de teatro Caligula, de nuevo Camus logra ejemplos grandiosos sobre lo absurdo. Caligula, emperador de Roma, acaba de perder a su hermana y amante, Drusila, y ha salido del castillo tres días atrás, mientras sus súbditos esperan apostados en el palacio. Caligula entonces aparece pero sólo es visto por su fiel sirviente Helicón, después de intercambiar saludos, Caligula le confiesa que ha ido a buscar lo que tanto quería, la luna; lo que sigue es muy bello, Caligula dice: “el mundo tal como esta hecho no es soportable. Por eso necesito la luna o la felicidad, o la inmortalidad, algo descabellado quizá, pero que no sea de este mundo”

Caligula ha conocido el sinsentido, y por lo tanto la tristeza, y no lo soporta, así que busca lo imposible pues lo posible es aun mas absurdo, poseer la luna es aun mas fácil que ser hombre.

La contraparte de Caligula es Quereas, el escritor, él comprende bien a Caligula, lo elogia y lo respeta, sabe de su esfuerzo y de su valentía, pero no converge con su fin. Quereas trama el asesinato de Caligula pues sabe que el hombre no puede aspirar a lo imposible, sabe que la única forma de felicidad es esta infelicidad que nos brinda la seguridad del mundo de lo posible, esta ilusión que llamamos realidad es lo único que tenemos los hombres para poder existir, negar la mentira es negar nuestra humanidad.

Mientras Caligula se lanza a una empresa imposible, seguir la lógica del mundo, Quereas prepara la ofensiva del mundo. El extranjero merece morir, pues no es de este mundo y se opone a lo que constituye la verdad del mismo, se opone a la irracionalidad.

Es curioso, pues la muerte es, en este tema, el fin del discurso, la muerte brinda un pequeño destello de sentido a nuestras vidas, sólo sabemos eso con certeza, todo lo demás es parte de una urdimbre delusoria que nos concierne pero que somos incapaces de comprender, pues necesitamos del sentido de las cosas para no perecer. Pero la muerte, la muerte es un respiro, es la sentencia a la que todos hemos de llegar, pues todos somos culpables de algo, tenemos la culpa implícita de la existencia y habrá que pagar por la misma. Y no importa que no lo sepamos, pues nuestra vida es una tragedia y como tragedia habremos de terminarla.

abril 04, 2006

La esquizofrenia de la sociedad contemporánea (segunda y ultima parte)

Replegamiento de la energía libidinal hacia el interior. Lypovestky menciona que existe una indiferencia pura, un replegar de la atención del individuo a su propio cuerpo, a su Yo y esto significa una deserción de las masas, una incredulidad hacia las instituciones, “Aquí como en otras partes el desierto crece: el saber, el poder, el trabajo, el ejercito, la familia, la Iglesia, los partidos, etc., ya han dejado globalmente de funcionar como principios absolutos y tangibles y en cierto grado ya nadie cree en ellos, en ellos ya nadie invierte en nada” (Lypovetsky)

Individualismo exacerbado, narcisismo. Podría decirse que la sociedad actual se caracteriza por una etapa narcisista[1] y que esa seria su psicopatología, sin embargo seria un razonamiento muy sencillo y se olvidarían las consecuencias que la retracción libidinal al Yo tiene en la percepción del entorno del individuo.

Fromm atribuía las alucinaciones a este manejo inexacto de la realidad, causado por el narcisismo secundario, acorde a esto Lypovetsky menciona que el Yo en la era posmoderno “se ha vaciado de su identidad [y] el Yo pierde sus referencias, su unidad, por excesos de atención: el Yo se ha convertido en un conjunto impreciso”. Desubstancializacion del individuo, muerte del sujeto (ya se había mencionado), un Yo flotante[2] , lábil, exangüe, esto a causa de un olvido del otro y de una excesiva gama de opciones para poder ser.

R. D. Laing, caracteriza al individuo esquizoide como “alguien en quien la totalidad de su experiencia esta dividida de dos formas principales. En primer lugar hay una brecha en su relación con su mundo y en segundo lugar hay una rotura en su relación consigo mismo. Tal persona no es capaz de experimentarse a si misma “junto con” otras o “como en su casa” en el mundo, sino que, por el contrario, se experimenta a si misma en una desesperante soledad…”. El Yo se ve ajeno a los demás y de si mismo, como en la alineación que caracteriza al sujeto del capitalismo en la cual el sujeto se ve separado de su actividad vital (el trabajo) y por lo tanto de su propia vitalidad[3] , entendiéndola como el sentido de su vida. Además el hombre actual, ya se dijo antes, vacía sus inversiones emocionales de las instituciones, pero también vacía su identidad propia. El Yo se fragmenta diría Lipovestky o se divide diría Laing.

Por otra parte en esta época existe una hiper-conciencia del propio cuerpo. “El narcisismo, por la atención puntillosa hacia el cuerpo, por su preocupación permanente de funcionalidad optima, desmonta las resistencias “tradicionales” y hace al cuerpo disponible para cualquier experimentación” (Lipovetsky). También Laing, cuando hace un análisis del Yo no-encarnado, hace énfasis en esta hiper-conciencia del cuerpo, a causa de que el Yo se vuelve contemplador de su propia corporeidad, pero no por compromiso sino por enajenación. Dice Lypovetsky: Paralelamente a la desubstancialización del Yo, hay desusbstancialización del cuerpo…” y entonces “Se siente al cuerpo como a un objeto entre objetos, en el mundo, que como la médula del propio ser del individuo” (Laing)

Es pertinente señalar que un factor predominante en el ambiente de la sociedad posmoderna también esta presente en el hogar de la persona esquizoide, una multiplicidad de opciones caóticas. Lypovestky cree que hay una actitud de indiferencia totalmente pura en esta sociedad, pero que es una indiferencia no por falta de opciones sino por exceso de ellas; y es que en esta sociedad no hay un centro, todo es global, todo es disperso. “La apatía responde a la plétora de informaciones, a su velocidad de rotación; tan pronto ha sido registrado, el acontecimiento se olvida, expulsado por otros aun mas espectaculares” (Lipovetsky). El sujeto se ve enfrentado a una miríada de opciones y se vuelve indiferente, la pregunta entonces es ¿indiferente hacia qué? Pienso que más que falta de control del sistema sobre el sujeto, esto no es sino un paso mas allá de la estructura de explotación, una fase del capitalismo que invita al sujeto a la indiferencia, a la no preocupación de su entorno para que este no haga preguntas y entonces se pueda experimentar con él muchas y muy complejas formas de explotación. ¿Acaso no sucede lo mismo en la familia? Dice Cooper: “La familia, como no soporta ninguna duda acerca de si misma y de su capacidad de generar “salud mental” y las “actitudes correctas”, destruye en cada uno de sus miembros la posibilidad de la duda”. La familia de este tipo solo puede crear individuos esquizoides que busquen una forma de salir de ese yugo.

También es importante notar las situaciones de doble atadura, es decir, mensajes que suponen una contradicción entre si, pero que en una forma de sincretismo se emiten en un dialogo entre dos personas. Dice Laing que esto forma una posición “insostenible”, en donde la catástrofe sobreviene de una forma u otra, así como en el análisis de la carta que la madre de Raskolnikov (analizado también por Laing) le hace llegar a este y donde le pide honrar a su hermana, pero no deshonrase a si mismo, sabiendo que hacer una cosa implicaría la negación de la otra. Esto significa una disolución, o confusión, de las antinomias ¿acaso no es así también la cultura posmoderna? “es descentrada y heteróclita, materialista y psi, porno y discreta, renovadora y retro, consumista y ecologista, sofisticada y espontánea, espectacular y creativa; el futuro no tendrá que escoger una de esas tendencias sino que, por el contrario, desarrollara las lógicas duales…” (Lipovetsky). Las antinomias disueltas, funcionarían entonces de forma similar a ese sincretismo existente en las dobles ataduras, y han de ocasionar que el sujeto expuesto a dichos sucesos vea su personalidad destrozada, escindida de los otros y de si misma.

Para concluir creo que es conveniente notar que este individuo del que se ha hablado, del sujeto posmoderno, no constituye un fenómeno completamente nuevo, si se analizan las novelas existencialistas se puede ver a un embrión de dicho sujeto, un esquizoide en fases básicas, así era Joseph K. (El proceso, Kafka), Mersault (El extranjero, Camus), Antoine Roquentin (La nausea, Sartre) y otros más; pienso que estos relatos auguraban un estadio final del hombre moderno, que se podría considerar paranoide, a su consecución lógica, el sujeto posmoderno que funciona de forma esquizoide.

Aunque la posmodernidad no es totalmente aceptada como un concepto para definir a la sociedad actual, pienso que quienes la analizan llegan a un acuerdo en común al describir al sujeto que vive en la sociedad contemporánea, y aunque en América latina esto seria aun más dudoso, creo que con los procesos de internacionalización y colonialismo[4] , se adoptan cada vez más actitudes correspondientes a otras culturas. Yo esperaría que la relación entre estos dos fenómenos (posmodernidad y personalidad esquizoide) pudiera ayudar a una mayor comprensión de ambos, en un ejercicio analógico que supondría ser solo la base para una más amplia investigación con el fin de promover el entendimiento del ser humano aquí y ahora, pero además también con el fin de contar con las herramientas necesarias para poder predecir su evolución en cuanto a comportamiento social e individual


[1]“La cultura del narcisismo” de Christopher Lasch

[2]Dana Zohar amplia este concepto con su idea de la coherencia de los subYoes, también esta presente esta idea en “El lobo estepario” de Hesse

[3]Vease al hombre sin fuerza vital, sin contacto optimo con su masculinidad del que habla Robert Bly, en “Hombres de Hierro”

[4]Aculturación.

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