agosto 28, 2006

La hoja en blanco


Esa tarde terminaba apenas de leer unos cuantos relatos que, francamente, me habían dejado muy sorprendido, me preguntaba si alguna vez yo podría escribir algo como eso, si con mi estilo alguna vez podría alcanzar ese nivel de complejidad y de ligereza, gran paradoja, con que algunos describían la cotidianidad. Sabia que antes que nada tenia que poseer algo importante para contar, todo en esos cuentos era importante, o la simple narración los hacia que se tornaran interesantes. En cambio yo no tenia nada sobre que escribir, o si lo tenia era algo que no considere relevante en ese entonces.

Uno a veces quiere escribir y habla sobre lo que le sucede, a mi me sucedía la filosofía, en el amplio sentido de la palabra, pero eso a nadie le interesaba, a mi me interesaba, incluso, muy poco. Esta parquedad del alma me tenía un poco harto, no recuerdo cuando todo se había tornado así de moderado, sin embargo me acordaba que tiempo atrás todo había sido distinto, lo cual no contiene merito alguno, pues el pasado siempre es diferente, hasta de si mismo, es decir, alguna vez uno vivió una vida, pero esa vida quedo atrás, y la memoria es siempre un recurso interpretativo, nunca, el pasado, es algo real, por lo tanto tampoco lo son ni el presente ni el futuro.

Pero yo tenia ganas de escribir, no se que, solo quería hacerlo, por soledad, por catarsis, quizá porque la tarde predestinaba lluvia y algo en mi quería mojarse, salir a la intemperie y desatar los nudos de la quietud, por nada, por el simple gusto. Lo evitaría, por supuesto, y la hoja en blanco era algo así como una cadena con grillete.

agosto 22, 2006

Algunas cosas interesantes

Leyendo en la red me he encontrado con algunos artículos interesantes. El primero es un texto titulado La propiedad es un robo (en realidad este enlace contiene al otro enlace que hubiera querido poner y que circunstancias desconocidas me lo impidieron) en cuyo contenido podemos encontrar cosas como esta:

Muchos siglos antes, un santo de los comienzos del cristianismo, San Ambrosio, fue igualmente contundente: “No es tu bien el que distribuyes al pobre. Le devuelves parte de lo que le pertenece, porque usurpas para ti solo lo que fue dado a todos, para el uso de todos. La tierra a todos pertenece, no sólo a los ricos.” Por si quedaba alguna duda, sentenciaba: “El que despoja a un hombre de su vestimenta es un ladrón. El que no viste la desnudez del indigente cuando puede hacerlo ¿merecerá otro nombre? El pan que guardas pertenece al hambriento. Al desnudo el abrigo que escondes en tus cofres”.

Luego vienen un sinnúmero de cifras, pero la idea central es muy interesante, se relaciona con un post que escribí hace algún tiempo Sobre la verdadera piratería.

El segundo articulo es mas bien un ensayo/conferencia de Philip K. Dick, en el cual este autor diserta acerca de la realidad y su veracidad. En la película Waking Life el último dialogo esta centrado en el contenido de este ensayo, es muy recomendable se llama Como construir un universo que no se derrumbe dos días después, luego, en la película, sigue este fragmento de conversación:

"Let me explain to you the nature of the universe. Now Philip K. Dick is right about time, but he’s wrong that it’s 50 A.D. Actually, there’s only one instant, and it’s right now, and it’s eternity. And it’s an instant in which God is posing a question, and that question is basically, ‘Do you want to, you know, be one with eternity? Do you want to be in heaven?’ And we’re all saying, ‘No thank you. Not just yet.’ And so time is actually just this constant saying ‘No’ to God’s invitation. I mean that’s what time is. I mean, and it’s no more 50 A.D. than it’s two thousand and one. And there’s just this one instant, and that’s what we’re always in."

Mientras buscaba el guión en Internet, me encontré un post que aunque precario en cuanto a su estilo, es muy interesante en su contenido, lo suficientemente general para no ser arduo se llama Waking Life, referencias filosóficas de la película.

Y así andan las cosas, recomiendo ampliamente una documental que acabo de ver, se llama Naqoyqatsi, el ultimo de la trilogía Qatsi de Godfrey Regio, como los otros esta basado en únicamente imágenes que se suceden para crear un efecto sorprendente de narración, todo esto musicalizado (en los tres documentales) por el gran musico minimalista Philip Glass, icono de la escena posmoderna (de hecho ahora escucho su Concierto para violín No 1). Todo esto junto provee de una magnifica experiencia.

También acabo de ver la segunda y mas reciente película de la trilogía de Lars Von Trier, Manderlay, la cual pierde la frescura y la sorpresa que nos trajo Dogville, pero el tema sigue siendo cruento y ambiguo, sin embargo este tema ha de merecer un post aparte.

Por ultimo una frase de Einstein que describe perfectamente el saber científico actual y mi propia situación existencial “Cada día sabemos más y entendemos menos”

agosto 09, 2006

Las alas del deseo

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Alguien me sugirió ver la película Las alas del deseo (Der himmel über Berlin) de Wim Wender, ya la había visto hace tiempo, aunque a decir verdad ahora que la he vuelto a disfrutar me doy cuenta de que tal vez no la aprecie más que de manera mínima. Pero así pasa con todo, también con los libros, por eso es mejor leer poco pero profundamente. Semejante es el caso de las personas, amigos sólo hay que tener los necesarios, los indispensables.

Originalmente se titula El cielo sobre Berlín, y narra un punto en la eternidad de dos ángeles, Damiel y Cassiel. Los ángeles, en esta historia, observan, escuchan y registran todo acontecimiento, son, digamos, la memoria de Dios.

Lo que escuchan los ángeles son los pensamientos de las personas, sus ruegos, sus angustias, sus deseos, por eso la mayor parte de la película transcurre entre fragmentados soliloquios que corresponden a la conciencia de los hombres. Pero los ángeles no son hombres y deben conformarse con meramente registrar lo que la historia les presenta, cabe mencionar que perciben la historia de todos y de todo. Es aquí cuando Damiel comienza a cuestionar su papel como observador, pues el quiere más, quiere sentir, quiere experimentar el mundo, quiere vivir, ser algo más que eterno.

Es muy interesante el manejo de la fotografía en esta película, mientras todo transcurre a través de los ojos angélicos el mundo se presenta blanco y negro, como aludiendo a la perfección de quien es etéreo, sin embargo cuando la perspectiva cambia a la mirada humana, el mundo cobra color y sentido.

Así también los soliloquios ocurren cuando es el ángel el que escucha, y sólo se convierten en diálogos al enfocarse en las conversaciones de los hombres.

Dichos soliloquios y diálogos no son simples, son todas preguntas complejas acerca del acto, siempre ominoso, de existir, nos presentan a seres solos y angustiados, sumidos en el terrible peso del mundo, únicamente esperando esos pequeños momentos de ligereza que algunos llaman felicidad. No es de sorprenderse que sea así, el guión esta escrito por el mismo Wender y por Peter Handke, este último es un gran escritor que se ha caracterizado por sus temas soledosos y fríos. Por ejemplo, hace poco leí La mujer zurda, de Handke, y me encontré con una narración parsimoniosa, indiferente, casi imperturbable, cosas que en este caso se convierten en virtudes, pues Handke trata de contar la historia de una mujer que quiere escapar del mundo, de las personas, pero su huida se lleva a cabo hacia adentro de ella misma, hacia su propia soledad, tal como a muchos nos sucede, y la forma de narrar dicha historia se convierte en la historia misma.

Bajo el cielo de Berlin, de un Berlin que todavía resiente la guerra, caminan seres solitarios, un cuentista (creo que así debe llamársele), un actor que también es dibujante, una trapecista, todos cargando con su propio mundo. Y mientras Damiel busca la vida sucesiva conoce a Marion, la trapecista, que busca al hombre que sea capaz de brindarle el amor que necesita.

El tema de la trapecista lo recuerdo también en esa omisible película del gran director argentino Eliseo Subiela que se llamo El lado oscuro del corazón 2, personalmente me encanto la primera parte y odie la segunda, que es a la que me refiero, pero esa es sólo mi opinión. En esa ocasión Oliverio encuentra (nuevamente) a su mujer que vuela, y es una trapecista que también tiene a su propia muerte que esta enamorada de ella.

La persona que me recomendó la película, de Wender, me lo dijo porque sabía que me interesan los temas mitológicos, en este caso el de la caída de los ángeles, y porque me conoce lo suficiente para saber que ese es un mitologema que me describe en parte.

Un ángel, alguien que pretende vivir en lo eterno, no puede ser participe de lo terreno, de la angustia, del miedo, de la alegría, ni del amor. Cuando los ángeles tratan de amar suceden cosas terribles, engendran monstruos (en el uso original de la palabra). Es conveniente revisar el libro del Génesis (6, 1-4) para darse una idea o mejor aun el libro de Enoch, en el que Enoch se convierte en el ángel Metatrón, que será el escriba de Dios (en otras versiones la identidad de Metatrón es diversa)

Únicamente los hombres pueden amar y Damiel necesito transformarse en hombre para poder hacerlo. Se debe aprender que el mundo puede disfrutarse simplemente, tranquilamente, no sólo bajo este mar de complejidades con las que el pensamiento nos aturde y que llamamos conocimiento. Hay secretos que solo los afectos nos revelan y el mundo solo se entrega a quien tenga el corazón abierto, rasgado por la inmensidad de la existencia.

Tantas cosas que hay que aprender y los libros muchas veces son impedimentos.

Por ahora escucho un disco de Lisa Germano, Geek the Girl, y espero una llamada que posiblemente no llegara. La vida es difícil, y no.

agosto 06, 2006

Tarnation

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Jonathan Caouette narra su vida de manera desvergonzada y, por lo tanto, de forma sublime. A través de viejas videograbaciones, de fotografías de la infancia, de grabaciones telefónicas y de su memoria subjetiva este director expone brevemente el calvario que significo la vida para su madre y, por ende, para el mismo.

Renee, la madre de Jonathan, después de un corto periodo de fama, sufre, en la infancia, un accidente que la deja paralizada de ambas piernas, y los doctores no pudiendo aceptar una causa física le diagnostican una parálisis de origen mental para cuyo tratamiento será necesaria una dosis cotidiana de terapia electroconvulsiva, electroshocks.

Ya se han visto las atrocidades que producen este tipo de tratamientos, por ejemplo en aquella película Una mente brillante, basada en la vida del matemático John Nash. Pero en este documental Caouette pone en tela de juicio no solo la severidad del tratamiento, sino su veracidad y eficacia, pues se ve como Renee, después de tortuosas sesiones, va perdiendo la estabilidad mental y llega, en alguna parte de la película, al extremo de producirse una sobredosis de litio que le deparara aun más daños cerebrales.

Se ve claramente como el sistema de salud, en este caso en Texas pero no solo ahí, enfrenta a sus usuarios a una grave desorganización y desinformación que los obliga a tomar decisiones muchas veces perjudiciales. Sobre todo el sistema de salud mental siempre ha estado en un estado precario no solo por la mala organización de sus instituciones sino que en mayor medida porque la salud mental se pretende tratar como la salud física, y si es cierto que el cuerpo y la mente no están escindidos, no lo es que la mente se reduce al simple basamento que es el cerebro y el sistema nervioso.

La mayoría de las enfermedades mentales son atopicas, no existe un origen histopatológico que pudiera precisar las causas, su origen es múltiple y complejo. Incluso hay autores que dudan de la comparación de enfermedades físicas y mentales, por ejemplo el doctor Thomas Szasz que ha escrito numeroso libros acerca de este tema (V.g. El mito de la enfermedad mental y La esquizofrenia: el símbolo sagrado de la psiquiatría) y dice:

Lo que la gente llama en la actualidad enfermedad mental, especialmente en su contexto legal, no es un hecho sino una estrategia; no es una condición sino una política; en resumen, no es una enfermedad que posee el supuesto paciente, sino una decisión que toman aquellos que le llaman enfermo mental acerca de cómo actuar con respecto a él, le guste o no.

Y Renee fue victima de esta falta de coherencia en las ciencias de la salud mental. La vida de Jonhatan, como él lo narra, va a estar siempre marcada por esta fatalidad, por esta tragedia, y el infierno (Tarnation es una expresión local que significa infierno) que vivió su familia lo ha de destrozar internamente, en alguna parte narra incluso como su madre fue violada frente a él.

Así que este es un ejercicio catártico que Caouette nos ofrece, es su oportunidad para no volverse loco, para expresar todo el dolor que lo corroe. Y su consecución es magnífica.

Editada por el mismo, este trabajo resulta intimista en todos sus aspectos, lejos de las pomposas producciones y de los temas recurrentes, el director logra un escape no solo de su propia vida sino también del medio devorador que es el cine comercial. En los créditos del inicio aparecen como productores ejecutivos John Cameron Mitchell y Gus Van Sant dos iconos del cine independiente norteamericano, que prestan su fama para asistir un trabajo que ha valido la pena.

Por cierto la música es excelente, cuando escuche Ice Pulse de Cocteau Twins o Reptile de Lisa Germano en algún momento de la película supe que esto ya era una gran experiencia.

Para los que viven cerca del Distrito Federal, esta película se estará exhibiendo del 15 al 31 de agosto en la Cineteca Nacional, yo la fui a ver este viernes pasado y no quede nada decepcionado. Como nota final quiero observar también que uno de los placeres de ir a la cinética es poder escuchar las interesantes conversaciones de esos chicos (y chicas) que parecen tener algo atorado en la boca y que mezclan diversas lenguas en locuciones fenomenales, ¡no encontré fucking palomitas wey, pinché cine chafa!, y esa parece ser su mas grande preocupación, benditos sean.

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