abril 05, 2007

Lo que es arriba, es abajo


Vía mename, hago eco de esta interesante nota que compara dos modelos de sistemas completamente diferentes. Las similitudes resultan fascinantes. La primera imagen corresponde al ramaje neuronal en el cerebro de un ratón, la segunda imagen es una simulación del crecimiento del universo.




abril 04, 2007

El peso del libro
















De repente ya no basta leer sentado en el sillón de la casa o en el autobús, o mientras se espera a alguien que llega tarde a la cita; uno se descubre, vergonzosamente, leyendo a escondidas, en la cama antes de dormir, entre los comerciales de alguna película por la televisión, a veces uno comete la grosería de sacar un libro cuando se esta con otra persona. En los viajes largos se lee, cuando se esta triste también, para calmar la angustia y para controlar la euforia nada mejor que recorrer, con la vista y el pensamiento, las lánguidas paginas de un libro. A veces, incluso, se carga con dos o más libros y se lee entre lecturas.

Con cierta habilidad uno puede leer de pie en el metro o en el autobús, se saca el libro con una sola mano, pues la otra esta tomada del pasamano, se inclina la mirada y aplicando la suficiente fuerza en la muñeca se da comienzo a la lectura. Cierto es que los movimientos bruscos tornan las hojas a lugares, dada la situación, difíciles de encontrar, pero con el tiempo uno adquiere domino sobre esta conducta sutil. Es mejor que sean libros pequeños, pues un libro demasiado grueso es, además, pesado y complejo al tiempo de cambiar la pagina, y siempre se corre el riesgo de soltarlo y golpear a algún incauto que dormite en el asiento de enfrente.

Se puede también leer y caminar al mismo tiempo, pero esto tiene sus propias y muy diversas dificultades. Por ejemplo, están los constantes obstáculos propios de las estructura del pavimento. Tal vez en una ciudad bien construida esto no seria un problema, pero dicha ciudad no existe, conformados estamos con las urbes agrietadas y disparejas que habitamos y que nos vemos en la necesidad de transitar diariamente. La deformidad del piso es un peligro constante, una grieta, un desnivel, una alcantarilla destapada, pueden provocar un serio accidente a quien lee mientras camina.

Luego vienen los tumultos donde hay que reaccionar de manera rápida y eficaz para no chocar contra alguien.

Aun así, tumultos y accidentes del pavimento, pueden prevenirse dando una mirada amplia al paisaje que se transitará, asimilándolo de un único vistazo, dejando que la intuición juegue su papel en la tarea ordinaria de caminar y leer al mismo tiempo.

De esta forma el paisaje exterior, eso que algunos denominan realidad, queda convertido en un segundo plano detrás de la realidad del libro. Hojas y letras pequeñas, inacabables, insufribles, forman un mundo dentro del mundo. Previsiblemente, el universo da cuenta de tal infamia e impone, no sin crueldad, el castigo necesario.

De pronto ya no basta con existir en el mundo, hay que entenderlo, razonarlo, el universo se ha cobrado con la moneda de la necesidad, cada día es el mismo día, y las páginas se hacen infinitas. Cada vez se posee únicamente más incertidumbre. El universo es incognoscible e inexistente pero, para los condenados, no hay otra opción que continuar buscándolo.

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