agosto 20, 2007

Beckett ante Cioran




No me he adentrado profundamente en el trabajo de Cioran, sobre todos en su obra principal que está constituida por ese sin fin de silogismos, bueno en realidad leí sus Silogismos de la amargura y tuve una gran decepción, demasiado forzados, demasiado plásticos, una amargura por encargo fue lo que presencie. En cambio sus Cuadernos son magníficos, en ellos se puede apreciar la gran comprensión que había alcanzado ese escritor maldito, recuerdo que cuando alguien me hablaba sobre Cioran siempre se mencionaban, como si de adjetivos tácitos se tratara, la locura y la perversión, ahora no veo nada de ello, pero si advierto un miedo hondo y una autoconmiseración grandiosa, su tristeza y desengaño como muralla contra un mundo que le exigía lo que nunca estuvo dispuesto a dar. Todo esto no es despreciable, al contrario.

Que bueno que leo ahora a este escritor, antes no hubiera compartido nada con él. Ahora ya nada me enseña pero si harto me reconforta. Pensándolo bien si me enseña, porque su mirada me muestra un matiz diferente de aquello que ya había creído ver casi por completo (cuanta insensatez).

Ahora, releyendo sus Cuadernos me llama la atención un punto en especial, esos cortos interludios en lo que aparece otra figura fascinante, Samuel Beckett. No he llegado a la etapa del que acostumbra acudir a las biografías, por lo tanto se muy poco de la vida de estos autores, pero conozco el trabajo novelístico y dramatúrgico de Beckett, y lo aprecio mucho. También he visto su efigie en fotografías y ésta me ha impresionado aun más. Ese hombre alto, enjuto, casi sin expresión, que gran caso clínico hubiera sido.

Bueno, decía que me llama la atención esa figura de Beckett vista desde los ojo de Cioran, y es así porque es difícil imaginarse una relación entre estos dos hombre patéticos, ambos entregados al antiguo placer del monologo, de la distracción egoísta. Pero aun así fueron amigos o al menos fueron cercanos y contemporáneos, y se estimaron. No se como experimentaba Beckett a Cioran, pero en cambio en sus Cuadernos Cioran describe a un Beckett al que se puede estimar, incluso se entre lee, más que respeto, cierto cariño, como una nostalgia de aquello que no se deja conocer por completo, y que se quisiera secretamente llegar a abarcar en su totalidad. Tengo incluso el arrebato de acudir a sus biografías, pero no lo haré, hay otras cosas que leer, y si el tiempo me lo permite algún día me acercare más a este tema sin importancia.

Mientras, transcribo esos momentos en que Cioran convive con Beckett, juzgué usted mismo.

3 octubre 1966

Esta noche, hacia las 23 horas, me he encontrado con Beckett. Hemos entrado en un bar. Hemos hablado de esto y lo otro, de teatro y después de nuestras respectivas familias. Me ha preguntado si estaba trabajando. Le he dicho que no, le he explicado la nefasta influencia del budismo, que no ceso de frecuentar en mis actividades de escritor. Toda la filosofía hindú ejerce sobre mí efectos anestésicos. y después le he dicho que he llegado a sacar las consecuencias de mis teorías, que me he convencido a mí mismo de lo que he escrito y que he llegado a ser mi discípulo. y que, si quería volver a ser escritor, necesitaría seguir el camino inverso al que he recorrido.

No sé, pero debía de haber algo triste y lastimoso en mí, pues, cuando nos hemos separado, Beckett me ha dado dos palmaditas en el hombro, como se hace con alguien a quien se cree perdido y para darle muestras de simpatía, al tiempo que se le quiere dar a entender que no debe preocuparse, que todo saldrá bien. En realidad, merecía piedad y aliento. ¡Qué desarmado estoy ante el mundo! y lo más grave es que veo por qué no hay que estarlo.

***


El otro día divisé en una alameda secundaria del parque del Luxemburgo a Beckett, que estaba leyendo un periódico más o menos como lo haría uno de sus personajes. Estaba ahí en una silla, con aire absorto y ausente, como es habitual en él. Con aspecto un poco enfermo también. Pero no me atreví a abordarlo. ¿Qué decirle? le quiero mucho, pero más vale que no hablemos. ¡Es tan discreto! ahora bien, la conversación exige un mínimo de abandono y farsa: es un juego. Ahora bien, Sam es incapaz de ello. Todo en él revela al hombre del monólogo mudo.

***


Acaba de telefonearme la mujer de Beckett. Tiene una voz muy hermosa. Hace casi dos años que no me llamaba. Me da una noticia muy buena. Según parece, Sam está fuera de peligro. El absceso que tenía en el pulmón ha cicatrizado, al parecer. Esa noticia ha representado un verdadero alivio para mí. Como me habían dicho que era de temer lo peor, sentía opresión sólo de pensar que un hombre tan habituado a lo horrible tuviera aún que experimentarlo en su carne. Sam es un hombre extraordinario y, sin embargo, atractivo, el único contemporáneo increíblemente noble.

***


20 febrero

Anoche, velada con los Beckett. Sam estaba en forma, locuaz incluso. Me contó como había pasado al teatro por azar, porque necesitaba un solaz, después de haber escrito novelas. No pensaba que lo que era una simple distracción o un ensayo fuese a cobrar semejante importancia. Ahora bien, añadió que escribir una obra dramática representa muchas dificultades, porque hay que limitarse y eso le intrigaba y le tentaba, después de la gran libertad, la arbitrariedad y la auténtica falta de límite de la novela. En una palabra, el teatro entraña convenciones: la novela ya no supone casi ninguna.

***


26 septiembre

Anoche, velada excelente con Sam y Suzanne. Si el adjetivo “noble” tiene sentido, es aplicable a Sam, está hecho para él.

***


Mañana espléndida, divina, en el parque del Luxemburgo. Veía a la gente pasar y volver a pasar y me decía que nosotros, los vivos (¡los vivos!), estamos aquí sólo para rozar por un tiempo la superficie de la tierra. En lugar de mirar la jeta de los que pasan, miraba sus pies y todas esas personas no eran para mí sino pasos, pasos que iban en todas direcciones, danza desordenada a la que sería vano prestar atención… En esas reflexiones estaba, cuando, al levantar la cabeza, he divisado a Beckett, hombre exquisito, cuya presencia surte un efecto singularmente benéfico. La operación de cataratas, en un solo ojo de momento, ha salido muy bien. Empieza a ver de lejos, cosa que no podía antes. “Voy a acabar volviéndome un extrovertido”, me ha dicho. Los comentaristas futuros tendrán que encontrar la razón, he añadido yo.




agosto 13, 2007

Anochecer



Enmudecidos redondos, cierran suaves sus cortos superficiales. Un húmedo llano toca pacientemente aquellas nimias tempestuosas y una articulada, voluptuosa, retira su rojo fluyente de tu elíptico y encantador lindante.

¿Recuerdas acaso el líquido resplandor que sobre tu largo hiladizo despertaba a la fragmentaria suavidad del lento carmesí moribundo? ¿Recuerdas el punzante agudo, las intempestivas mesurables pasando a nuestro lado, destruyendo nuestro fluir, amando nuestro silencioso resquebrajamiento?

Una última luminosa descubre las cuadradas, planas, instancias, que semejan, acaso, nuestra propia larga duración. No estarás ahí otra vez, o estarás pero de forma diferente. Los lentos espiroidales susurrantes, el viejo y suave rectangular, la fría y desierta mullida, tal vez te rememoren, pero la antigua oscura vigilante se acerca y mi profunda trivial ya se despide de tu haz desesperante.


Silas Haslam, Historia de una tierra llamada Uqbar



También puedes leer:

Alunece



agosto 08, 2007

Entrevistas a Borges


Estos días no he podido escribir nada sobre nada, y es que he andado muy ocupado leyendo cosas sin importancia, haciendo tarea, traduciendo algunas canciones y viendo películas decepcionantes. Ah y compre mi primer libro de editorial Gallimard, Le balcon de Jean Genet, por supuesto no se francés pero en estas últimas dos semanas me he estado familiarizando con el idioma, ojala que en algunas semanas más pueda empezar a traducirlo. Pues aparentemente me he mantenido ocupado, pero sólo aparentemente. Y como posiblemente no se me ocurra nada en estos días aprovecharé para dejar un par de links (porque no pude colgar aquí los videos), cada uno es una entrevista de hora y media que la TVE le hizo a Borges hace varias décadas, realmente están muy interesantes.


Primera entrevista (1976)


Segunda entrevista (1980)

agosto 06, 2007

La emoción




Ellos se aman, se casan, para amarse mejor, más cómodamente, él se va a la guerra, muere en la guerra, ella llora, de emoción, de haberlo amado, de haberlo perdido, hop, vuelve a casarse, para seguir amando, más cómodamente todavía, ellos se aman, se aman cuantas veces son menester, cuanto es menester para ser dichoso, él vuelve, el otro vuelve, no había muerto en la guerra, en fin de cuentas, ella va a la estación, él muere en el tren, de emoción, de pensar que iba a volver a verla, ella llora, sigue llorando, todavía de emoción, de haberlo vuelto a perder, hop, se vuelve a casa, él ha muerto, el otro ha muerto, la suegra lo desata, él se ahorcó, de emoción, de pensar que iba a perderla, ella llora, llora más, de emoción, de haberlo amado, de haberlo perdido, he aquí una historia, fue para que supiera en que consiste la emoción, eso se llama emoción, lo que puede la emoción, dadas las condiciones propicias, lo que puede el amor, así, pues, eso es la emoción, lo que está en los trenes, el sentido de la marcha, los jefes de tren, la estación, los andenes, la guerra, el amor, los gritos desgarradores…


El innombrable, Samuel Beckett




agosto 02, 2007

Evangelion




La series del genero Mecha son de sobra conocidas por todos lo seguidores del arte del manga y anime, por los que ven en este recurso una forma más de entretenimiento y/o por quienes buscan en él temas recurrentes sobre la situación existencial humana. Se dice Mecha a toda serie que utilice como forma principal de desarrollo la lucha inmoderada entre robots, los cuales suelen ser gigantescos y de rasgos humanoides o de características animales, aunque también suele haberlos más pequeños funcionando a manera de armadura, por ejemplo.

Modelos de esta rama del manga se pueden rastrear desde Mazinger Z, Voltron y Robotech, hasta series más nuevas como Escaflowne, Magic Knight Rayearth, y por supuesto Gundam. Los argumentos, sin embargo son bastante diferentes, aunque haya similitudes patentes. Hay series enfocadas en el drama como las mencionadas Robotech y Escaflowne, otras están más enfocadas a las batallas y el desarrollo del héroe como Mazinger Z y Gundam, las hay también aquellas que destacan el humor como Nadesico o el sexappeal como Vandread. Pero todas tiene en común la sagacidad de sus héroes, su valentía y por supuesto su insensatez, características acentuadas de casi todo genero del manga y que habla muy ampliamente de la ideología del pueblo que concibe este tipo de arte.

No obstante un anime destaca dentro de este género, pues aunque todas son excelentes producciones, pecan al repetir patrones y estereotipos de su propia rama de animación, este manga y anime singular en cuestión es Neon Genesis Evangelion.

El anime de Evangelion fue creado a mediados de la década de lo 90’s por los estudios Gainax, el director del proyecto fue Hideaki Anno. Consto de 26 episodios y dos películas. Su argumento dicta más o menos estos acontecimientos:

La historia inicia el 13 de septiembre del año 2000 de la era cristiana, cuando un asteroide colisiona contra la Tierra en la Antártida. Las consecuencias inmediatas son el caos y el desastre: el nivel de las aguas sube debido a la fusión de las masas polares; la rotación de la tierra se altera; los cambios climáticos afectan a las cosechas; ciudades enteras quedan sumergidas y más de la mitad de la población mundial perece.

Sin embargo, tras el análisis de los restos de una criatura gigantesca encontrada en el polo sur, pronto se revela que el fenómeno, denominado en la serie como Segundo Impacto, no tuvo causas naturales si no que se originó a partir de ciertas experimentos.

Tras el pandemonium poco a poco se restablece la calma y surge el nuevo orden. La Organización de las Naciones Unidas organiza la reconstrucción de las ciudades y hacia el 2015 el mundo recupera cierta paz y prosperidad.

Pero en ese momento se cierne una nueva amenaza: Un ser alado de origen desconocido llamado Sachiel, invade la recientemente reconstruida ciudad de Tokio 3. Las fuerzas militares nada pueden hacer nada en su contra por lo que convocan a una organización secreta, dependiente de la ONU, llamada NERV (nervio, en alemán) y que posee bases en todo el planeta.

La NERV situada bajo Tokio 3, aparentemente el botín del ser desconocido, está a cargo de Gendo Ikari, científico superviviente de la misión enviada a la Antártida en el año 2000, quien con su hijo Shinji Ikari y junto a otros jóvenes seleccionados, manejan las Unidades Multipropósito Evangelion o EVAs: enormes seres humanoides denominados biodroides, que son cuerpos humanoides orgánicos gigantes controlados artificialmente. Son las únicas unidades capaces de enfrentarse a los ángeles y en los que recae gran parte de la carga dramática de Evangelion. Su aspecto exterior es el de un enorme robot de combate, pero esconden secretos que involucran el origen de los seres humanos y su relación con Dios y sus ángeles.

Al inicio uno puede creer que Evangelion es una serie enfocada en la batalla y en las secuencias de acción, que por cierto son excelentes, pero esto dista de la realidad. Este anime, desde su óptica muy particular, destaca y reitera una exposición del fenómeno humano de gran profundidad. Por ejemplo, Shinji es un héroe muy particular, casi un anti-heroe, todo el tiempo muestra facetas humanas muy comunes como lo son el miedo y el egoísmo, aun más, sus razones para batallar son hasta cierto punto patéticas, pero es que así es el ser humano, ruin y temeroso, sus arranques de valentía y solidaridad son acaso esporádicos.

Poco a poco el anime va indagando en la psicología propia de cada uno de los personajes, la acción y la lucha pasan a un segundo plano y muchas veces no son más que el reflejo de la lucha interna de los protagonistas. En cada episodio se generan problemáticas que rayan en lo dramático, pero no dejan impasible a nadie, debo reconocer que el argumento explora de manera brillante la naturaleza humana, las vueltas y giros en las relaciones interpersonales, las razones de la acción y la voluntad, todo esto desde una base realista y por lo tanto triste y hasta despreciable.

Pues bien, no soy un enterado del mundo del manga y del anime, pero si me agrada seguir algunas series de vez en cuando, y hago esta entrada pues desde hace unas cuantas semanas por el canal 22 de México, una de las pocas alternativas culturales en la televisión publica, se ha lanzado la propuesta de incorporar el anime a su barra de programación, la serie de Evangelion descubre tal propuesta. Y es que el anime no es nuevo en este país, pero en la ocasión que nos concierne el enfoque es bastante novedoso: concebir al anime como una forma más del arte, digno de ser comunicado con bombo y platillo a los televidentes interesados en propuestas refrescantes e interesantes.

De hecho la reseña del argumento la he copiado de la misma página del canal 22, en su nueva sección dedicada al anime.

Evangelion es una serie de culto, no hay duda de ellos, un argumento rico, una animación impecable y una musicalización excelente (pues quién puede quedar impávido ante esa magnifica interpretación de Fly me to the moon). Esperemos que esta propuesta no sea la última en su género, y que al anime inteligente y profundo siga teniendo cabida en los espacios televisivos públicos. Por ahora podemos ver Evangelion de lunes a jueves justo a la media noche. Juro que es una oportunidad sin precedente.



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