marzo 06, 2008

Tres años ya




Ha pasado el tiempo, y es que el tiempo no puede hacer otra cosa que pasar, que ser la sucesiva dadiva de lo eterno, diría Borges. Y nosotros, que contamos nuestros días y nuestras horas, que creemos vivir en el pobre remanente del mito que es la historia, tampoco hacemos otra cosa sino transcurrir y acabarnos.

El mito de la realidad no es una página que se pueda clasificar dentro de las múltiples categorías de blogs, no es un ejercicio docto puesto que el autor carece de recursos teóricos imprescindibles para hacer una página de tal talante. Tampoco es una pagina personal, y es que aquí se ha jugado a que la vida es traducible en razones y esas razones en lenguaje, aun a sabiendas que esto es imposible; la vida es intraducible y quien prefiere los sintáctico a lo simbólico ya ha perdido el impulso vital de su existencia.

Hace poco sentía una curiosidad insana por revisar las estadísticas de este lugar. Descubrí que el número de visitas mensuales era más de lo que esperaba. No imagino, sin embargo, a alguien leyendo lo que aquí se escribe; de todas esas personas la mayoría llegan por un gran equivoco, quiero suponer, pero de ellas algunos efectivamente leen los textos y una fracción, incluso, se molesta en reflexionarlos. No se que pensar, ¿de qué sirve indagar sobre estos temas?

Por ello creo que El mito de la realidad es una página sobrante y es un espacio que está, indudablemente, condenado al olvido, y que bueno que así sea.

Los últimos meses me han deparado sorpresas, y la vida ha sido agresiva y cambiante, tal como suele ser la vida. El caso es que igual que mis congéneres, también tiendo a caer en el resultado de toda duración y desde hace tiempo unas pocas ideas se han visto aun más menguadas, como si una fuerza interna me mantuviera en la desidia. No se si este blog continúe, ojala si, aun tengo algunos ensayos por escribir como aquel sobre el arte que ya lo veo tan lejano, o aquel que he titulado “El cine emocional de David Lynch” en donde trato de argumentar que Lynch retrata lo que los hombres tanto tememos: la faz caótica del universo, su única faz; también está pendiente una afrenta contra los feminismos, herramienta de la cultura patriarcal.

Hay quien cierra los ojos para vivir mejor, yo en cambio he tornado mi mirada a fenómenos irrelevantes. Preferiría muchas veces haber cerrado los ojos. Por ahora el sopor se riega a través de las habitaciones y la vida continuá; como el tiempo la vida siempre continuá.




marzo 03, 2008

Extraño deterioro





Hay un notorio desmedro
en este fugaz infinito,

la luz de una señal acuciante
surca la sintropía del claro cielo;

todo es falaz,
todo es espurio,
fatalidad de la nada
que cubre esta vida,
triste metáfora del sueño.

Hay un extraño deterioro
es este incesante empeño

por renacer, por vivir,
por volver a tomar vuelo.

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