enero 24, 2009

La alteridad como medio


Recupero estos párrafos de una respuesta a un comentario en este mismo blog, me parece que condensa muy bien la idea que tengo sobre la alteridad y su función psicológica:

La alteridad proporciona un rango de significación a esa identidad extrínseca que se define comúnmente como el otro. El otro, es decir, aquel que no es yo, está definido en base a reglas de normalidad que en principio son básicamente subjetivas. En pocas palabras el otro es aquel que no comparte las cualidades del yo. De esta manera definimos la identidad del mundo exterior (y sus objetos) y al mismo tiempo sentamos las bases de la identidad propia, pues sólo ante el contraste de las cualidades antinomicas es como conocemos las cualidades que nos definen.

Lo que es valido para definir el yo lo es también para establecer la identidad de un grupo. El otro se vuelve exótico cuando incurre en una diferencia tan grande que atenta contra el sentido de realidad “normal” al que el sujeto, perteneciente a tal grupo, está acostumbrado. Sin embargo, ese exotismo permite que el grupo cobre un sentido relevante ante sí mismo y alcance un mejor conocimiento de su dinámica interior.

El final del exotismo, es decir el racismo (y también el humanitarismo), destruye no únicamente al otro, extraño y desconocido, sino que destroza por igual la oportunidad del grupo agresor de obtener una identidad más compleja y profunda de sí mismo. El miedo ante el otro vence al portador de tal miedo.

En concreto, la alteridad es importante porque le permite al hombre y al grupo humano conocerse, definirse y crecer; por tanto cualquier atentando contra lo desconocido impide el desarrollo de esas metas.


enero 19, 2009

Fragmento berkeleyano



Las palabras son ecos de palabras ya dichas y también son las sombras de palabras futuras. Todo lo nuevo no es sino el descuidado olvido de una mente que ha perdido la atención sobre las cosas que le sucedieron y que ya no recuerda los hechos que le sucederán. Por ejemplo, la duda esencial de este blog, y la hipótesis resultante, pueden encontrarse en lo que un hombre publico en 1710:

"18. Pero aunque fuera posible que substancias sólidas y que tienen forma y movimiento pueda existir fuera de la mente, correspondiendo a las ideas que tenemos de los cuerpos, ¿cómo podría saberlo? Deberíamos saberlo ya sea por los sentidos o por la razón. Por medio de los sentidos conocemos únicamente nuestras sensaciones, ideas, o aquellas cosas –llámaseles como se quiera- que son inmediatamente percibidas por los sentidos. Pero ello no nos dice que existen cosas fuera de la mente, o no percibidas, semejantes a aquellas que son percibidas."

George Berkeley, Principios del conocimiento humano Sec. 18, fragmento.

enero 13, 2009

El hombre invisible



Leo el blog de Leandro Katz y no puedo dejar de reír, sobre todo la historieta de El hombre invisible es increíble. Este autor argentino acaba de presentar una tirada minima de su libro “El diente de oro” que contiene nada menos que todas las tiras de la historieta antes mencionada. Quisiera poder tener uno, espero que se haga más famoso y pronto pueda comprar el libro en las librerías de este país.

Tomo prestada una de las viñetas para dejar prueba fehaciente de su genialidad, ojala al autor no le moleste.





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